Entre crisis, marchas y crímenes, el imposible día a día en Venezuela

Comercios cierran y trabajadores deben ir a pie hasta sus empleos
Por Esteban Rojas, AFP

Bolsas de basura y troncos de árboles bloquean el paso. Luis Guillermo Pérez da vuelta al ómnibus que conduce para ganarse la vida, buscando vías alternativas, en otro día de protestas que trastorna la ya agobiante cotidianeidad de los venezolanos.

A primeras horas de la mañana del martes, cientos de manifestantes bloqueaban calles y avenidas en Caracas y otras ciudades, en rechazo a la Asamblea Constituyente "popular" anunciada el lunes por el presidente Nicolás Maduro para redactar una nueva Constitución.

"He tenido que hacer malabares para trabajar y los pasajeros se suben tensos", cuenta Pérez, de 52 años, al volante del vehículo.

Venezuela vive desde el 1° de abril una ola de manifestaciones opositoras que exigen convocar elecciones generales y que derivaron en disturbios que dejaron casi 30 muertos y centenares de heridos.

Bombas lacrimógenas y piedras vuelan, y transitar Caracas se convierte en un problema. El Metro, gestionado por el Estado, alega "razones de seguridad" para cerrar la mayoría de sus estaciones los días de marchas de opositores, quienes dicen que eso sólo busca mermar sus convocatorias.

Ese día, en las calles se veían automóviles a contramano y ríos de peatones que iban a sus trabajos, aunque el subterráneo funcionó.

Los "trancones" fueron convocados por la oposición al denunciar como "un golpe de Estado" la propuesta de Constituyente, cuyos 500 asambleístas no serán elegidos por sufragio universal, sino por sectores sociales y comunidades. La crispación coincide con la cris económica, reflejado en una inflación que el FMI proyecta en 720% para 2017, y una severa escasez de alimentos y medicinas.

"Costó trasladarse al trabajo, pero ellos protestan porque Maduro está haciendo las cosas mal", declaró Carlos García, carpintero de 33 años que vive en el 23 de Enero, populoso sector humilde del oeste de Caracas, mientras iba a pie. También caminaba David Ramos, un obrero de 58 años: "Tardo media hora para llegar al trabajo. Hoy, como dos horas, pero hay que protestar. Ya está bueno, no hay comida, no hay medicinas", comentó.

Mientras sigue dando vueltas en su ómnibus, Pérez se queja: "¿Cómo van bloquear todo? Piden libertad y violan el libre tránsito". "¡Cuidado: ahora le queman el autobús porque es chavista! Esta gente lo que quiere es tumbar a Maduro", dice una mujer a bordo. Y un hombre replica: "Señora, ¿en qué país vive? Venezuela es un desastre".

En este mes de protestas, muchos comercios y escuelas permanecieron cerrados y algunas instituciones trabajan a media marcha. Y a las perturbaciones del día a día se suma el temor. Bandas armadas en motos siembran pánico en las noches y madrugadas, y gobierno y oposición se responsabilizan mutuamente por sus acciones.

Así, prácticamente ha desaparecido en amplios sectores de Caracas la vida nocturna, reducida ya por la alta criminalidad en un país con una tasa de homicidios ocho veces mayor a la media mundial. "El negocio ha estado mal. Por miedo, muchos prefieren no salir y tampoco hay ánimo", dijo a la AFP el empleado de un restaurante usualmente muy concurrido de un centro gastronómico del este de la ciudad.

Entre el nerviosismo, muchos se aprovisionan de alimentos y dinero en efectivo.

Un muerto en fuertes disturbios

Un joven de 18 años murió ayer en los fuertes disturbios registrados en una protesta en Caracas contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con lo que subieron a 32 los muertos en un mes de manifestaciones, informó la Fiscalía.

El manifestante murió en circunstancias aún no claras durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que dispersaron la marcha con bombas lacrimógenas en el este de Caracas.

Fuente: AFP

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