Entre delitos e infidelidades, el detector de mentiras vive y lucha

En forma silenciosa, la Justicia y los privados utilizan esa tecnología
La mujer estaba sentada frente a dos agentes reclutados por la KGB, la agencia de inteligencia y policía secreta de la Unión Soviética. Luego de un largo e incómodo silencio, los rusos comenzaron a realizar la serie de preguntas que tenían planificadas para poner en funcionamiento el detector de mentiras.

La escena parece sacada de un interrogatorio realizado en Moscú en los tiempos de la Guerra Fría. Sin embargo, ocurrió en Montevideo hace unos 20 años. Es que tiempo atrás en Uruguay funcionó una empresa dedicada a esa actividad con polígrafos rusos, ex KGB. Esa firma ya no trabaja en el país, pero otros profesionales tomaron su lugar y realizan detectores de mentiras en las más variadas actividades. El abogado Andrés Saravia trabaja para la Justicia."Soy el único perito registrado en la Suprema Corte de Justicia", dijo el experto a El Observador.

Aunque suelen pasar desapercibidos, en Uruguay hay un puñado de casos que recurren a la tecnología y utilizan el detector de mentiras. No son más de cinco o seis al año. Ante casos muy complejos, los jueces pueden recurrir a esta técnica que, según dijo Saravia, no falla.


"Es infalible porque el polígrafo toma demasiadas mediciones de las reacciones del cuerpo, tanto sea la presión sanguínea, los movimientos, la transpiración y la respiración", dijo el abogado.

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En general se trabaja mediante un equipo conformado por tres personas: un psiquiatra, para constatar si el interrogado está o no en condiciones de responder el cuestionario; un encargado de hacer las preguntas cuya respuesta debe ser sí o no, y un semiólogo, quien debe analizar los movimientos gestuales del involucrado.

De todos modos, la mayor actividad del polígrafo en Uruguay ocurre fuera de los tribunales. Cada vez más personas recurren a esa tecnología en busca de llevar adelante investigaciones privadas acerca de los temas más diversos.

La mayoría de los casos son por sospechas de infidelidad en las parejas. "Hubo casos en los que un matrimonio dependía del resultado del polígrafo", contó Saravia. Por ejemplo, el experto recuerda una pareja que estaba a punto de casarse, pero antes de concretar la unión ante la ley realizaron un test para despejar dudas del pasado. Finalmente, el resultado de la prueba fue satisfactorio y el matrimonio se concretó.

Las compañías aéreas son clientes habituales de los polígrafos. Antes de contratar personal, suele someterlo a estos interrogatorios a través de los cuales pretenden saber a ciencia cierta la relación de la persona con las drogas y con el contrabando.

El podio de consultas lo completan las empresas conformadas por varios socios. Ante hechos llamativos, es frecuente que consulten a este método de averiguación. Otro ejemplo típico es el de interrogar a los empleados cuando ocurrió algún robo en una compañía. Pasa, también, con las empleadas domésticas cuando falta del hogar un objeto de mucho valor.

Las sesiones suelen durar media hora y tienen un costo de unos $ 20 mil. El cuestionario es cuidadosamente preparado. Las preguntas deben tener como única respuesta sí o no. No hay lugar, por ejemplo, para hacer consultas sobre los sentimientos de las personas. A modo de prueba, cada una de las preguntas se realiza tres veces para reducir los riesgos de cometer un error.

A la hora de imaginarse cómo funciona el sistema, es imposible no recordar las películas en las cuales el interrogado era conectado a una computadora. La realidad se parece bastante a esas escenas de ficción protagonizadas por espías y agente de la CIA.

Saravia informó que él utiliza una notebook y una valija. Allí está guardado el polígrafo, el que se conecta a través de un simple puerto USB a la computadora. También cables que se enchufan a la persona para medir las respuestas.

"Si yo hago una pregunta sobre un hecho concreto y la persona falta a la verdad, involuntariamente se va a mover y su respiración se va a alterar. Cada uno de esos puntos se detectan y la gráfica se dispara", explicó. "Yo lo analizo, pero el software sugiere que hay algo fuera de lo normal", agregó


Fue utilizado en el caso Gelman

Uno de los casos judiciales en los que fue utilizado el polígrafo fue en el de la desaparición y muerte de María Claudia García de Gelman. Como informó El Observador en su edición del fin de semana, la prueba fue realizada a solicitud de la defensa de uno de los exmilitares procesados, Graciela Figueredo, abogada de Jorge Silveira. Ahora, la nueva jueza del caso, Marcela Vargas, tomará en cuenta esa prueba para dictar sentencia y definir si los condena o absuelve.


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