Erdogan acumula más poder y se consolida como el Sultán

Pidió la renuncia de 1.500 decanos universitarios y retiró licencias a medios
Más presente que nunca y legitimado como el garante de la democracia en Turquía tras el frustrado intento de golpe de Estado del pasado viernes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fortaleció su poder y su imagen en cuestión de días. Ahora, bajo la atenta mirada de las potencias internacionales, el mandatario avanza contra sus opositores, suspende a funcionarios, persigue a militares e insiste con promover la pena de muerte.

Erdogan, a quien muchos analistas consideran como el Sultán, ha mostrado ser invulnerable y desde su regreso precipitado de vacaciones a su bastión político de Estambul se convirtió en figura omnipresente. De la mañana a la noche, el presidente aparece en la televisión y va en peregrinaje de mezquita en mezquita para honrar a los "mártires" del golpe, mientras arenga a los fieles que le besan las manos.

Cuatro días después del intento golpista, la operación destinada a acabar con la presunta influencia del opositor exiliado Fethullah Gülen, acusado de estar detrás del levantamiento del viernes, se extendió a nuevos sectores.

El Alto Consejo de Radio y Televisión turco anunció ayer que había retirado las licencias a los canales de TV y radios cercanos a Gülen.

Además, el consejo de enseñanza superior demandó la renuncia de más de 1.500 decanos de universidades públicas, informó la agencia progubernamental Anadolu.

Según la agencia AFP, al menos 25 mil funcionarios, sobre todo policías y educadores, fueron suspendidos o destituidos de sus funciones en todos el país, en el marco de la "caza" de seguidores de Gülen.

Además, 9.322 militares, magistrados o policías son objeto de un procedimiento judicial, declaró el viceprimer ministro Numan Kurtulmus, sin dar más datos. Hasta ahora, al menos 118 generales y almirantes fueron detenidos en el proceso de purga militar.

Pero en los hechos el mandatario no puede permitirse depurar completamente al ejército porque lo necesita para enfrentar a la rebelión kurda y la guerra siria que se avecina, subrayan los especialistas.

Todos lo defienden

Tras llamar al pueblo a las calles para apoyar la democracia y lograr el retroceso de los sublevados, Erdogan prometió restablecer la pena capital a una multitud que, enfervorizada, la pedía para los golpistas.

En una rara muestra de unidad, todos los partidos políticos, los empresarios y los sindicatos se cuadraron para defender al presidente.

Su nueva posición de poder inquieta a analistas como Dorothée Schmid, especialista en Turquía del Instituto Francés de Relaciones Internacionales. "Tendrá poderes plenos, con una psicología de venganza y de control totalitario del país", afirmó.

Mientras, Estados Unidos y Europa reclamaron a Erdogan que respete el estado de derecho en las investigaciones sobre el intento de golpe de Estado. Además los europeos advirtieron que de aplicar la pena de muerte se suspenderán las negociaciones para ingresar a la Unión Europea.

Las imágenes mostrando atrocidades contra los soldados golpistas que se estaban rindiendo desataron una gran polémica, sobre todo en las redes sociales. "El nivel de vigilancia y de atención será importante en los próximos días", advirtió el lunes el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.

"Vamos a desterrarlos de manera tal que (...) ningún otro traidor (...) o grupo terrorista separatista tendrá la audacia de traicionar a Turquía", dijo el primer ministro, Binali Yildirim, sobre los partidarios de Gülen. Antes, el jerarca matizó la posición del gobierno, en busca de tranquilizar a la comunidad internacional, al negar que exista un "espíritu de venganza".

Fuente: AFP

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