Erdogan desestima las denuncias de fraude y se enfrenta a Europa

Presidente refuerza sus poderes y amenaza con hacer nueva consulta por ingreso formal a la UE
Mirado de reojo por la Unión Europea, cada vez más desafiante, dueño de un poder asentado en la doctrina islámica, a la cabeza de un país profundamente dividido tras el referéndum constitucional del domingo 16 y fuertemente cuestionado por la oposición.

Tal el estado de situación en que se encuentra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que –pese a las denuncias de impugnación formuladas por los partidos de oposición– se mostró exultante ayer para celebrar la victoria, aunque ajustada, de la consulta popular que le permitirá usufructuar de mayores poderes a partir del año 2019.

En ese año electoral entrarán en vigor las modificaciones previstas por la enmienda constitucional, que permitirán la presidente concentrar todo el poder ejecutivo, con la chance de gobernar por decreto y tener fuerte influencia sobre los poderes judicial y legislativo. Y también le permitirán perepetuarse en el poder al menos hasta el año 2029.

Para algunos analistas europeos, Erdogan apela a a los turcos nacionalistas y a la conservadora doctrica islámica para intensificar su poder.

Denuncias

Los partidarios del Sí a la reforma constitucional, que amplía los poderes del presidente, acumularon el 51,4% de los votos –contra 49% de la oposición–, de acuerdo a datos provisionales divulgados por distintos medios.

En una sociedad turca cada vez más polarizada, Erdogan hizo caso omiso a las acusaciones de supuestas irregularidades realizadas por los dos principales partidos opositores, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, de tendencia socialdemócrata), y el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), prokurdo.

Ambos denunciaron "manipulaciones" durante la votación y anunciaron que pedirá un recuento de los sufragios. Uno de los argumentos esgrimidos para justificar las denuncias es que el Alto Consejo Electoral tomó como válidas papeletas no marcadas con el sello oficial de las autoridades electorales.

Esa tesis fue incluso sustentada por Cezar Florin Preda, integrante de la misión de observación de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa. "Modificaciones tardías en el procedimiento de la votación suprimieron importantes garantías" contra los fraudes, afirmó el observador en relación a la decisión de las autoridades electorales.

Rispideces con Europa

Mientras el responsable del Alto Consejo Electoral, Sadi Gûven, desestimó las denuncias, Erdogan criticó el informe preparado por los observadores europeos. "Ellos preparan un informe a su gusto. ¡Primero, manténganse en su lugar!", dijo el presidente al hablar a sus partidarios en el palacio presidencial de Ankara.

"No queremos y no tenemos en cuenta cualquier informe que ustedes puedan preparar", afirmó el líder turco, cuyo gobierno a su vez denunció las conclusiones "sesgadas· de la misión de observadores.

El intercambio de acusaciones ocurrió en el marco de una cada vez más tensa relación entre el gobierno de Erdogan y Europa. (ver nota inferior). Incluso, la canciller alemana, Angela Merkel, exhortó al mandamás turco a mantener un "diálogo respetuoso", luego de una campaña electoral "dura" que dividió al país.

Erdogan fue más allá al sugerir ayer un nuevo referéndum para decidir si continuar o no las negociaciones de adhesión a la Unión Europea.

"Ellos nos hacen esperar a la puerta de la Unión Europea desde hace 54 años, ¿no es así? Nosotros podemos ir ante nuestro pueblo, y obedeceremos su decisión", dijo, desafiante. Pero otro asunto que tensa aún más la relación con la UE es de la pena de muerte, que Erdogan también pretende restablecer, para lo cual también está dispuesto a convocar una nueva consulta popular.

Enmienda

Erdogan convocó a un reférendum de reforma constitucional, como forma de avalar el refuerzo de sus poderes y perpetuarse en el gobierno hasta 2029.

Denuncias

La oposición se mostró dispuesta a impugnar el resultado, con el argumento de que existió fraude.

Advertencia

El presidente turco amenazó con convocar a un nuevo referéndum para evaluar el ingreso a la Unión Europea.

División

El resultado del domingo acentuó la polarización política que existe en el país.

El karma de una relación difícil

La victoria del Sí en Turquía se basó en el voto favorable de los habitantes de las regiones conservadoras del este y centro del país.

En contrapartida, en contra de la reforma constitucional impulsada por el presidente Erdogan votaron las grandes ciudades turcas, como la capital Ankara, Estambul y Esmirna.

En este caso, se trata de las regiones en las que se concentra el desarrollo del país, y en las que además prevalecen las ideas republicanas y laicas.

También se pronunciaron a favor del No regiones kurdas del sureste del país.

El profesor asociado del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Finanzas de Rusia, Gevorg Mirzayán, según Sputnik, consideró que el triunfo de Erdogan en los hechos permitirá a Turquía convertirse en una suerte de sultanato , lo que su a vez continúa alejándolo cada vez más de los principios que rigen el bloque europeo.

En esa línea, también se manifestó la líder de la Unión Demócrata Cristiana en el Parlamento del estado de Renania-Palatinado, en Alemania, Julia Klôckner, para quien las puertas de la Unión Europea hoy por hoy se "cerraron completamente" para Turquía.

Mientras tanto, Erdogan decidió prolongar la vigencia del estado de emergencia, que fue implantado hace nueve meses, informaron ayer las televisiones CNN Turk y NTV.

La decisión sobre el estado de emergencia, impuesto tras el fallido golpe de estado del 15 de julio de 2016 contra Erdogan, fue tomada en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad.
Por su parte, las repercusiones internacionales no tardaron en llegar.

El presidente estadounidense, Donald Trump, telefoneó ayer lunes a su colega Erdogan para felicitarlo por su victoria en el referéndum sobre una ampliación de sus poderes, informaron medios estatales turcos.


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