Es imposible educar improvisando

La marcha atrás en la expansión de liceos de tiempo completo agrega otro eslabón a la cadena herrumbrada de la enseñanza

La marcha atrás en la expansión de liceos de tiempo completo o extendido agrega otro eslabón a la cadena herrumbrada de la enseñanza pública y confirma el deambular sin rumbo y las contradicciones en que se enredan el gobierno, el Codicen y el Consejo de Educación Secundaria (CES). Ese programa de ampliación del tiempo de estudios y un plan conexo llamado Propuesta 2016 habían sido anunciados como pilares para apuntalar este año el desbarrancado nivel secundario. El presidente Tabaré Vázquez había adelantado en marzo la creación de seis liceos de tiempo completo y 17 de tiempo extendido, y su ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, los confirmó el miércoles pasado, mientras era interpelada en el Parlamento. Pero el mismo día en que Muñoz los destacaba como un logro, el CES resolvía suspender esos proyectos, según informó a Búsqueda la consejera Isabel Jaureguy.

La integrante del CES dijo que se necesita más “reflexión sobre sentido y propósito” de la ampliación de estudios en Secundaria y que la Propuesta 2016 “fue extremadamente improvisada”. Ambas admisiones confirman una combinación de apresuramiento en pergeñar proyectos educativos sin sólidos estudios previos y de incompetencia en enfrentar una situación crítica. Lo ocurrido ahora es solo lo más reciente en una larga lista de claudicaciones desde que Vázquez inició su segundo período. El presidente anunció al asumir un cambio del ADN de la enseñanza pública para sacarla del atraso y acercarla a la de decenas de países que nos aventajan en las pruebas internacionales PISA. Confió las reformas a Fernando Filgueira y Juan Pedro Mir como número dos y tres del ministerio bajo Muñoz. Pero ambos técnicos desaparecieron rápidamente del escenario, y con ellos los programas reformistas, incluyendo el plan presidencial de unificar Primaria y Secundaria, bajo presión del presidente del Codicen, Wilson Neto, y la incomprensible tolerancia de Vázquez y Muñoz.

La ministra, que no convenció a nadie con sus declamaciones durante la interpelación pese al apoyo de la fiel bancada frenteamplista, trató de disimular el fiasco con el anuncio de otro ADN, misterioso por desconocido. Ya antes se había desechado el Plan Promejora, idónea iniciativa reformista promovida por Daniel Corbo desde el Partido Nacional y que había comenzado como prueba en algunos centros de estudios. Nunca se dieron razones del descarte, solo explicable por la renuencia del Codicen a aceptar iniciativas de otros, por favorables que sean. También quedaron por el camino las promesas de Vázquez de implementar 130 escuelas más de tiempo completo, lo único que sobrevive de la conveniente reforma Rama.

La inoperancia del último año y medio en rescatar a la educación pública prolonga sin plazo los fiascos de la administración Mujica. El expresidente primero proclamó mejorar la educación como prioridad tope de su gobierno y luego cerró un acuerdo reformista, valioso en el papel, con todos los partidos políticos. Pero lo dejó morir mansamente ante la oposición de los sindicatos docentes y de las autoridades educativas. El triste responso sigue sin levante durante este período, víctima de incapacidad en programar planes idóneos y bien estudiados, falta de visión en un tema en el que le va la vida a los jóvenes y al país, intereses personales y corporativos que liquidan lo poco que se intenta de bueno y la resignada inacción del Poder Ejecutivo.


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El Observador

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