Es "inevitable que haya un corrimiento en edad jubilatoria"

Investigación del BM y la Cepal sostiene que es uno de los mecanismo para hacer sustentable el sistema

El envejecimiento poblacional por el que atraviesa Uruguay es el resultado de una evolución "muy positiva" en la sociedad, pero al mismo tiempo genera desafíos políticos, fiscales y económicos que "deben ser atendidos". Esa conclusión pertenece al estudio conjunto realizado entre el Banco Mundial y Cepal, denominado "Cambio demográfico y desafíos económicos y sociales en el Uruguay del siglo XXI".

La investigación considera "fundamental" que Uruguay abra la discusión respecto a modificaciones en los sistemas e instituciones que gestionan las políticas, de modo de adaptarlos a un contexto demográfico y social distinto, según explica el trabajo editado por Rafael Rofman, Verónica Amarante e Ignacio Apella.

En ese sentido, el estudio destaca que el envejecimiento de la población es una manifestación de desarrollo "muy bienvenida", porque refleja la caída de la mortalidad y el mejor control de la fecundidad en los hogares. Pero al mismo tiempo, recuerda que ese proceso genera demandas que sistemas como los de salud, jubilaciones o educación pueden no estar preparados para responder, dado el crecimiento de las necesidades de financiamiento de la población dependiente y la tendencia declinante en la población en edad activa.

En diálogo con El Observador, Rofman (especialista en protección social del Banco Mundial) consideró que las políticas sociales que hoy tiene el país "están bastante bien" con un sistema jubilatorio de alta cobertura, un sistema de salud "que responde a las necesidades básicas" de la población y un sistema educativo "más débil".

Sin embargo, Rofman dijo que "es muy claro que estas instituciones no van a sobrevivir en la forma en cómo están hoy en los próximos 80 años. No pueden hacerlo. No se puede tener un sistema previsional como el de hoy funcionando con la estructura poblacional del año 2100. No tiene sentido que en el año 2100 la gente se jubile a los 60 años cuando todavía le queden 30 años de vida y donde además sea gente joven y productiva", sostuvo el experto.

"En esa lógica es inevitable que haya un corrimiento en la edad jubilatoria. No quiere decir que hay que enviar una ley mañana, debe ser progresivo. Esto quiere decir que la sociedad uruguaya tiene que generar las condiciones para que la gente extienda su permanencia en el mercado de trabajo. Tiene que dar incentivos, tiene que permitir progresivamente más jubilaciones parciales, en la cual la gente se va retirando de a poco. Se tiene que generar espacios para que la gente continúe todo lo que pueda y quiera (en el mercado laboral)", afirmó el experto.

El estudio da cuenta que desde la perspectiva del sistema de protección social, y en especial de pensiones, el envejecimiento de la población implicaría un mayor nivel de erogaciones, al incrementarse el número de adultos mayores y su peso relativo en la población total. De esa forma, las transferencias en concepto de protección social se incrementarían del 11% del PIB actual (explicado casi en su totalidad por el sector público) a 18,6% en 2100 (con cerca de 25% en el sector privado).

Por otro lado, el trabajo señala que bajo un supuesto de un moderado desplazamiento en la edad de retiro (un año adicional cada diez años), producido en forma espontánea o mediante revisiones de la legislación, que mantenga estable la esperanza de vida al momento de retiro, la tendencia del gasto presentaría un cambio significativo. "El gasto total en jubilaciones y pensiones, que se espera aumente en alrededor de 75% en lo que resta del siglo si no hay cambios de fondo en el sistema, aumentaría aproximadamente la mitad con un ajuste en la edad de retiro de un año por década", dice el informe.

También se menciona como desafíos claves el aumento de los niveles de ahorro interno, de modo que permitan una mayor inversión y acumulación de capital productivo. En relación al sistema educativo, se entiende que deberá contribuir a un proceso de generación de capital humano "más efectivo", mediante la mejora de su cobertura y de la calidad de los resultados. Sobre el mercado de trabajo, se entiende necesario compensar la caída de la población en edad activa con una mayor participación de las mujeres y los adultos mayores en actividades de alta productividad (ver entrevista).

"La mayor presión demográfica prevista para las próximas décadas deberá tener, como respuesta, un aumento de los recursos disponibles (a través de un crecimiento sostenido de la economía) y una revisión de algunos parámetros críticos del sistema previsional", dice el trabajo.


"Se necesita más esfuerzo en mejorar el capital el humano"


Rofman

Uruguay está siendo menos efectivo en aprovechar las oportunidades que brinda el llamado "bono demográfico" (período en el que se registra el mayor porcentaje de población en edad de trabajar y con capacidad de generación de ahorro de su historia) ¿Por qué?
Es un momento en el que se produce más excedente. Uno mira los niveles de ahorro y de inversión de Uruguay, no solo en capital físico sino en capital humano y son muy bajos. Eso hace que esta oportunidad esté pasando. Dentro de 15 o 20 años la presión demográfica va a hacer más difícil aumentar el nivel de ahorro. Ahora hay oportunidad de generar espacios en ese sentido. De acá a 2100 tiene que haber mucho más esfuerzo en mejorar el capital humano del Uruguay. Esto es invertir más en los niños, por ejemplo.

¿Qué problemas pueda enfrentar el país si no introduce modificaciones para enfrentar los desafíos?
Va a enfrentar un problema de menor crecimiento económico. Va a ser una sociedad más pobre. En muchos aspectos se está trabajando muy bien y se avanza, pero hay cambios que responden a que el contexto está cambiando. Cuanto antes se logre que el sistema educativo del Uruguay genere ingenieros de primer nivel en lugar de jóvenes que abandonaron secundaria mejor le va a ir al país. Uruguay genera muchos más jóvenes que abandonan secundaria que ingenieros. Eso hay que darlo vuelta.

El proceso de envejecimiento requiere un incremento de la productividad. ¿Cómo se logra eso?
Aumentando el capital humano, mejorando la educación, haciendo una política muy activa de promoción de la innovación y adopción de tecnologías nuevas. En muchos casos no tiene que ver con inventar una nueva máquina que haga cosas que antes no hacía, sino que la gente que antes trabajaba en actividades de muy baja productividad vaya desplazándose hacia trabajos de alta productividad que ya existen, pero que hoy tienen relativamente poca demanda.


¿Qué importancia le asigna a la participación de las mujeres?
Uruguay tiene en términos comparativos una tasa de actividad de las mujeres muy baja. Hay que resolverlo pronto. La actividad de las mujeres es crítica para aumentar la producción. Si sale del mercado de trabajo cuando tiene los niños y luego no vuelve más la pérdida de capital humano es monumental y Uruguay no puede darse ese lujo.

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