“Es muy interesante que exista una base cultural sobre la importancia de los árboles”

Entrevista al director ejecutivo de la Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria de Colombia

¿Cuál fue el motivo de su visita a Uruguay?
Fui invitado a conocer el proyecto de investigación que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) sobre bienestar animal en sistemas silvopastoriles. El objetivo fue ver de qué forma podemos intercambiar ideas, lo que tenemos para aprender en Uruguay, aportar y comentar también lo que se está haciendo en otros países.

¿Cómo se cumplió la actividad en zonas del interior del país?
Visitamos algunos establecimientos ganaderos en Lavalleja y Florida, en los lugares donde se está llevando a cabo la investigación, interactuando con el grupo de investigadores y productores interesados en este tema.

¿Qué opina sobre el proyecto de bienestar animal en sistemas silvopastoriles de Uruguay?
El proyecto es muy interesante puesto que la investigación se ha adaptado a las condiciones locales, donde realmente los productores tienen limitaciones muy fuertes para hacer investigaciones. Las rutinas y los manejos que ellos hacen no siempre sirven para la investigación y por lo tanto es el investigador el que tiene que adaptarse a esas circunstancias. Eso me ha gustado mucho en este equipo. Desde luego que tiene que sacrificar algunas de sus premisas científicas a partir de esta realidad. Por eso, considerando esas limitaciones, los resultados van a ser mucho más aplicados por los productores que por la ciencia.

Escuchamos decir que los árboles son buenos para darles sombra a los animales en verano y abrigo en invierno.
Es muy interesante que exista una base cultural sobre la importancia de los árboles para la sombra y el abrigo. Algo muy bueno que he escuchado es que la hipótesis de la investigación es una verdad. Pero es una verdad empírica. No hay investigación y, hasta que la ciencia no lo pruebe con sus métodos y estadísticas, no es una verdad que pueda ser confiable por ejemplo para las decisiones de políticas.

¿Los pinos son buenos? Dicen que sus hojas caen y no permite que los animales puedan acceder al pasto.
No hay especies malas. El tema es el balance del uso. Hay especies mejores para sombra, por ejemplo las especies nativas son superiores. La sombra del timbó es mejor como sombra, porque tiene una copa parasolada, donde la luz penetra tenuemente, por ejemplo. Pero el tema es el balance de luz. Si se tiene una plantación cerrada de eucaliptos, que son las más antiguas de abrigo, tampoco hay tapiz de forrajes porque hay exceso de sombra. Por eso insisto en que debe haber un balance de luz. Podemos tener cualquier especie, hasta los cipreses que son tan fuertes en el sombramiento. Es cierto que hay que manejar distancias y también prácticas forestales como la poda o la entresaca. Lo importante es que siempre tengamos el concepto de que la sombra debe estar bajo tapiz de praderas. Es posible con la combinación de las praderas con los árboles, si manejamos distancias y la luz en los distintos tipo de especies. En el ejemplo de los pinos, lo que hay que hacer es cosechar el árbol y hacerlo temprano, haciendo raleos y las extracciones necesarias que evitan la caída de las hojas (acículas). Es un asunto de manejo.

¿Que plantearon los productores en su recorrida?
Mostraron gran interés por el tema silvopastoril. Ellos acreditan ya la importancia de una práctica que convirtieron en tradición sobre el empleo de montes de árboles para sombra en el verano y abrigo en el invierno. Otros tienen cortinas de árboles con fines similares pero también ya hay quienes están confirmando los beneficios positivos del silvopastoreo en los campos forestados para la industria que permiten el pastoreo de vacas y ovejas. Se mostraron muy receptivos a los avances de conocimiento que tenemos en otros países de América Latina, como México, Argentina, Colombia y Brasil, sobre cómo potenciar aun más la producción de forrajes con árboles, cómo la naturaleza retribuye directamente a quien trabaja con ella y no en su contra, en aspectos como la reducción de costos por enfermedades parasitarias (endo y ectoparásitos), menor estrés calórico, ciclaje de nutrientes, incrementos de peso, carga animal o leche por hectárea por año. Un aspecto que despertó un interés entre varios productores y jóvenes profesionales, es el llamado a trabajar más con la flora nativa del Uruguay. Algo se sabe de árboles como el timbó, el ybirá pitá, el ombú, el lapacho, la palma pindó y el mismo ceibo (árbol nacional) que pueden pasar de elementos ornamentales a contribuir directamente a la producción mixta de ganados y bosques. Pero el mayor reto está en desarrollar bien el componente arbustivo con plantas nativas y naturalizadas, o con otros cultivares que avanzan con éxito en países vecinos (leucaena, botón de oro, tagasaste, topinambur).

¿Por dónde debería seguir el proyecto?
Está en una etapa interesante y primaria. Deberíamos tener mucho más manejo forestal y silvopastoril, pero además en el resto de la matriz ganadera. Se nota una evolución de pequeños montes para abrigo y sombra al pastoreo en plantaciones de madera para celulosa. Pero hay otro piso que es también tener maderas de calidad, porque plantar árboles con la distancia adecuada entre ellos va a permitir tener madera para otros usos diferentes a la celulosa, como lo hacen Argentina y Brasil con mucho éxito. Esto deja todo el flujo ganadero permanente y eso en forma adicional obliga a tener que mejorar las praderas, porque hay praderas que se adaptan mejor debajo de los árboles, así como también mejorar el manejo del agua.


Fuente: Por Hugo Ocampo

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