Es un juego, estúpido

Está de moda jugar al popular videojuego Pokemon Go y también decir que es una bobada
Lo que más me intriga del Pokemon Go es que haya tanta gente que dice que es una estupidez. ¿Por qué? La idea del juego es combinar la realidad de la geografía del planeta con la virtualidad del universo digital. Eso que se ha dado en llamar "realidad aumentada" encontró una aplicación lúdica y resucitó personajes de un videojuego japonés, los Pokemon, o "monstruos de bolsillo".

Parece una muy buena idea y así lo entienden las decenas de millones de personas que lo juegan en los países donde se instaló. También son legión los que cuestionan la inteligencia del juego y de quienes lo juegan. Las redes sociales estallan de desdén por las hordas de bobos que andan por la calle, las plazas y los parques cazando monstruos japoneses.

Los argumentos para denostar a los jugadores de Pokemon Go tienen que ver con esa pinta de zombies que les confiere, por los accidentes tontos que sufren, por estar ensimismados con la pantalla mientras transitan el mundo y sus peligros reales.

Discrepo. La idea misma de los smartphones es compartir el universo real con el digital. Andar en ómnibus por una ciudad y navegar por el mundo en el celular; cenar con amigos en un restaurante sin descuidar la agenda de trabajo o de otros amigos que estén desperdigados por el mundo.

Puede ser incómodo y hasta podría considerarse un poco triste esa necesidad de estar en todos lados y por lo tanto en ninguno, pero también es fascinante y le confiere a cada uno de nosotros una suerte de magia de la comunicación total, un poder que es orgullo de los tiempos en que vivimos.

Son conceptos susceptibles de discusión, pero forman parte de una realidad cómodamente instalada en nuestras vidas. Entonces, ¿por qué tanta alharaca con este nuevo jueguito? ¿Qué tiene de especialmente estúpido? Los monstruos son interesantes, tienen un aire de nostalgia del siglo pasado y la dinámica es bastante ingeniosa.

Además, ¿qué es lo que hace a un juego más estúpido que otros? Podrá ser más simple o más complicado, pero ¿por qué es mejor el dominó que la rayuela o que el famoso jueguito de las garrafas que se deslizan mientras los jugadores barren el hielo?

En cuanto a la intromisión de las corporaciones en nuestra vida privada y todos los datos de nuestra conducta que les dejamos saber, a esta altura me parece un argumento pasado de moda. Ya está, la interconexión digital tiene eso, el mundo es así, lo que se gana en comodidad se pierde en privacidad y es hora de acostumbrarse.

Yo sospecho que hay algo de envidia de parte de los de las generaciones que ya no están para estos trotes. Ahora resulta que hay un juego que combina salir a pasear, caminar, correr, andar en bicicleta y cazar monstruos legendarios para usarlos en contra de otros jugadores en una comunidad virtual y real en todo el planeta. Y yo que jugaba a los Space Invaders en una sala de maquinitas donde siempre era de noche, mirá vos.

Yo no instalé el nuevo jueguito porque tengo la agenda tomada. Tengo el vicio del ajedrez online y les juro que no da para agregar novedades. Y además, si de estúpidos se trata, está lleno –con todo respeto– en la comunidad de los amantes del tablero cuadrado.

Hay que ver la cantidad de idiotas en todo el mundo que juegan miles de partidas de ajedrez por internet y todavía no aprendieron a perder (un resultado muy frecuente) y entonces se desconectan cuando las cosas van mal, buscan ayuda en programas informáticos, insultan y sufren, como si no estuvieran jugando al juego más apasionante inventado desde que el mundo es mundo.

En cambio, entre los jugadores de Pokemon Go todo parece ser sana diversión. Ya sentiremos nostalgia, cuando pase de moda, de aquellas épocas en las que salíamos a cazar monstruos al parque.

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