Esa delgada línea roja

Ritos extraños, del uruguayo Daniel Doldán, reúne nueve relatos de calidad que describen como la realidad cotidiana cede ante la presión de lo fantástico
Sangre, sudor y lágrimas le costó al cuento ganarse su lugar dentro del universo de las letras. Siempre en medio de la poesía y la novela. Sin el brillo de la primera ni el prestigio de la segunda. Siempre acotado a unas pocas páginas y a un final que debe ser perfecto. Siempre mirado de reojo por quienes elaboran los cánones sagrados. Hoy el relato no solo vive y lucha sino que pasa por su mejor momento. Entre los estertores de una poesía moribunda y la decadencia sostenida de la novela, el cuento se erige junto a los trabajos de no ficción como la gran alternativa literaria del siglo XXI.

Uruguay no es ajeno a ese desplazamiento de gustos y calidades, y de un tiempo a esta parte a cada novela editada le sigue un libro de cuentos. Ritos extraños, de Daniel Doldán, reúne nueve relatos de calidad que se ubican dentro de una corriente de literatura fantástica que hunde sus raíces en la historia nacional y que tuvo en la figura de Mario Levrero a su último gran gurú moderno.

Doldán se mueve con una soltura admirable por esa delgada línea roja que separa a lo real y cotidiano de lo fantástico e inusual. Pasa de un lado al otro del espejo con facilidad gracias a la convicción de su prosa, que no duda nunca, se halle de un lado o del otro de la realidad.

Esa habilidad es especialmente patente en cuentos como Ritos extraños, Carne picada o La Écuyére, que pasan súbitamente de un plano a otro sin resentirse en absoluto. Muchas veces, incluso, el personaje no sabe que ha cruzado la frontera, la línea, y continúa comportándose de forma racional sin advertir que todo el universo se ha puesto patas arriba.

El relato que da título al libro quizás sea el mejor, porque las dos realidades en las que se divide el cuento se complementan a la perfección. En la primera mitad se asiste a la lucha de un hombre contra una tormenta que lo encuentra intentando cerrar una alcantarilla a la que le falta la tapa. En la segunda, ese mismo hombre busca refugio en un edificio que finalmente le abre sus puertas para transformarlo en un ser inanimado, que solo puede observar pasivamente la vida desde su nuevo hogar.

Cerrado por inventario es un excelente relato que a partir del naufragio de un barco crea una cosmogonía muy sólida, con personajes poderosos y un alma en pena que recurre al sexo y el asesinato para liberarse definitivamente de sus cadenas terrenales. Contado desde la perspectiva de un niño, resulta apasionante de principio a fin.

Hay espacio para el humor en Alegre filigrana, donde un hombre encuentra un conejo y al mismo tiempo una peligrosa oferta laboral por parte de una empresa que amaestra y experimenta con sus empleados; y en El lavadero, un descacharrante diálogo de varias páginas entre un vendedor de casas y un potencial comprador.

Si en todos los cuentos nombrados Doldán se esfuerza para que el lector perciba las diferencias y coincidencias entre la realidad y ese otro universo alternativo que se superpone, en el relato El pasilllo el autor parece llevar su visión del mundo un paso más lejos, al proponer allí una suerte de empate entre ambos mundos. Un hombre gana la lotería y con el dinero que recibe decide construir un enorme pasillo para desaparecer luego en él. Doldán da la clave cuando expresa que a un suceso tan improbable y ajeno a la voluntad humana como sacar el premio mayor se le puede oponer luego una decisión personal que anula o complementa el suceso anterior, según se mire.

Ritos extraños es un libro valiente y Daniel Doldán, un escritor a seguir.

Populares de la sección

Acerca del autor

Andrés Ricciardulli