Escultura y urbanismo: el equilibrio de la mano de Lorente

"El yunque embarcado" es una escultura rica y potente, que enriquece a Montevideo
Es una guiñada ocre en Av. Libertador; un gesto fino integrado a la proa del Casa Central del Banco de Seguros del Estado. Es la propia proa formada con Rio Negro y Mercedes, pero verticalizada.

Se trata de la obra de Rafael “Pali” Lorente Mourelle, que desde hace algunas semanas se erige en la punta de la explanada cuyo vértice toca la calle Mercedes.

La propuesta de Lorente Mourelle –sólida y armónica- parecería haber nacido del propio ADN del artista y arquitecto. Veamos. La sede de ANCAP –que se levanta en otra proa un par de cuadras hacia abajo, por Libertador- fue diseñada por Lorente Escudero, padre de Pali. Ese diseño geométrico, integrado plenamente a la cuña formada por Paraguay y Libertador, se repite en el BSE. Esta escultura de Pali parece ser una continuación de proas, aunque –arquitecto al fin- se permite ver la cuña no en un plano horizontal sino en uno vertical.

La obra de Lorente Mourelle tiene además otra particularidad. En primer lugar el material, un acero especial; y en segundo lugar dos grandes perforaciones cilíndrica que parecen simular ojos de buey de un navío anclado en el puerto no muy lejano. Estos ojos de buey –uno abierto, pleno, y otro cerrado- apelan a la figura naviera que sutilmente se vinculan a las proas (¿navieras o urbanas? que Pali parece conocer tan bien. El metal utilizado en esta obra es “acero corten; se trata de un metal al que no le afecta la corrosión. Su composición química (aleación de acero con níquel, cromo, cobre y fósforo) hace que su oxidación tenga unas características especiales que protegen la pieza frente a la corrosión atmosférica. El barco de Pali quiere permanecer.

La propuesta urbanística

La obra -denominada “El yunque embarcado”- fue encargada a Pali por Rodolfo Barnech, quien la cedió al BSE. Barnech es uno de los principales agentes del Banco de Seguros. El trabajo fue pensado para ese lugar, esa elevación y esas dimensiones. Está plenamente integradoa –por diseño y apuesta conceptual- al entorno urbanístico. (No ocurre lo mismo con una escultura levantada en otra proa -la formada por Libertador, Rondeau y Cerro Largo-. Allí la proporcionalidad y la propuesta combinada con ¿palmeras? se timbea alegremente el entorno).

Aquí en el BSE, el escultor muestra haber estudiado el espacio, indagado en los entornos y luego –recién luego- elaborar la propuesta escultórica. Este edificio del BSE –realizado por los arquitectos Beltrán Arbeleche e Italo Dighiero- es una respetada interpretación de los denominados “códigos de la modernidad” y las necesidades de representación de un edificio público.

La obra de Pali se integra al patio exterior del BSE, lo modera y lo enaltece. Lejos de perturbar el espacio, lo potencia con sutileza en una suerte de prolongación de otras proas.

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