Esfuerzo para bajar el déficit fiscal justifica inflación en 10%, dice CPA

Precios del combustible afectan competitividad del agro, aseguran expertos
El gobierno priorizó recomponer el déficit fiscal por encima de otras variables, como la inflación y la competitividad de las empresas. El costo a pagar es alto, pero en el balance, el riesgo de perder el grado inversor lo justifica. Para defender el estatus de país seguro para la inversión será necesario mantener una política económica orientada a contener el déficit, aun a costa de una inflación por encima del 10% durante este y el próximo año.

Esas fueron algunas de las reflexiones de los expertos de CPA Ferrere durante la presentación titulada Rebalance de prioridades de la política resigna la inflación en 2016: ancla fiscal y buffer cambiario, realizada ayer por los economistas Alfonso Capurro, Gabriel Oddone y Santiago Rego, en el auditorio de la firma.

Mientras que la producción mundial de soja crecerá este año 0,5% a nivel mundial y 3,7% en Brasil, en Uruguay la superficie sembrada se reducirá 13%. Los analistas de CPA Ferrere muestran estos números como un ejemplo del impacto sobre la actividad productiva del congelamiento de las tarifas de los combustibles en Uruguay en un contexto de caída de los precios del crudo en el mundo, si bien reconocen que no es el único factor que incide en las decisiones de siembra.

El precio de la soja se recortó a la mitad en los últimos dos años, pero los del petróleo cayeron aun más. Eso llevó a que la cantidad de barriles de petróleo que se pueden adquirir con lo que cuesta una tonelada de soja se duplicara en los últimos meses respecto al promedio entre 2008 y 2014.

"Si hay una mejora para el resto de los emergentes que exportan alimentos e importan petróleo, eso en Uruguay no se materializa" para los productores y consumidores explicó Capurro. "Por el contrario, hay una desmejora porque el precio del gasoil no se ajustó". Si se mide en litros de gasoil que puede adquirir el productor uruguayo, hubo una caída de 13% respecto al promedio 2008-2014.

Uruguay recibió un "shock internacional positivo" originado en la baja del precio del petróleo más pronunciada que la de los alimentos, pero ese shock fue "absorbido por el sector público" a través de las tarifas del combustible.

La prioridad está en lo fiscal

Esa decisión deliberada del gobierno se da por un "déficit fiscal abultado", más de lo que preveía el Presupuesto elaborado el año pasado. En los 12 meses finalizados en enero, el déficit alcanzó el equivalente a 3,8% del PIB.

La prioridad que le da el gobierno a la dimensión fiscal lo lleva también a resignar una inflación de un solo dígito. La escalada de los precios rompió en febrero la barrera psicológica del 10%, considerada un ancla para las expectativas.

"La inflación en 10% no es un accidente ni una casualidad, es algo que se está gestando desde hace mucho tiempo. Es producto de que hoy en día hay una restricción fiscal demasiado grande y, acertadamente, la política económica eligió priorizar la recomposición fiscal y mantener el investment grade", señaló Capurro.

En ese sentido, dijo que la inflación "es importante" para las calificadoras de riesgo y los niveles actuales condicionan la posibilidad de una mejora de la nota uruguaya. Sin embargo, dijo que el riesgo de que baje la calificación y Uruguay pierda el grado inversor se concentra en el déficit fiscal y la trayectoria de la deuda.

Ante un aumento mayor de lo previsto en el Presupuesto y una merma de los ingresos, el gobierno resolvió el año pasado recortar inversiones por el equivalente a 0,5% del PIB. De no haber tomado esa decisión, el déficit fiscal habría cerrado 2015 por encima del 4%. "Es un recurso válido, pero tiene límites", advirtió; porque ese recorte no puede profundizarse mucho más.

En ese escenario y "con los números fiscales con que cerró 2015, no hay margen de maniobra para ayudar a la política monetaria" en el combate a la inflación. Si en otro momento, el gobierno resignó más de 1% del PIB de ingresos en moderar la inflación a través de las tarifas, "hoy ese margen se agotó".

De hecho, entre el impedimento de descontar el ajuste por inflación de las declaraciones de IRAE de las empresas, las correcciones de tarifas y la decisión de no trasladar al combustible la baja del petróleo, la consultora estima que habrá un impacto fiscal positivo de US$ 400 millones en 2016 (0,8% del PIB). Eso es "apenas suficiente para compensar el desvío observado en 2015". Por lo tanto, el cumplimiento de las "metas fiscales del Presupuesto requiere más innovaciones", señala CPA Ferrere en su presentación.

"La restricción fiscal es dura y opera, y eso es lo que hizo tomar al gobierno las decisiones que se tomaron", sostuvo Capurro.

El dólar no es una opción

Utilizar el tipo de cambio como amortiguador para la inflación, tampoco es una opción, según los economistas de CPA Ferrere.

"Asumimos que la inflación no se descontrola, que las medidas de política monetaria ayudan a mantener las expectativas de inflación relativamente ancladas", dijo Capurro. Pero no esperan que la contracción de la política monetaria sea muy pronunciada, porque eso afectaría a la baja la cotización del dólar.

"La política monetaria va a intentar seguir utilizando el tipo de cambio como un amortiguador del shock internacional". Esto es, compensar el efecto negativo del contexto internacional con un dólar más alto. La consultora proyecta un dólar a $ 37 para fin de año y a $ 42,7 para el próximo.

Un contexto externo más incierto y riesgoso

El contexto internacional es hoy más incierto y los riesgos latentes vienen en aumento, señaló el economista Santiago Rego, de la consultora CPA Ferrere.
Mientras que los países desarrollados se comportan de manera muy heterogénea, los países emergentes cargan con una convergencia de China a tasas de crecimiento más moderadas y precios de commodities más bajos.

Si bien no es todavía el escenario más probable, "el riesgo de que la economía mundial crezca menos de 2% está hoy sobre la mesa", explicó. Y si bien 2015 no fue "un año de recesión" mundial en materia de crecimiento económico, sí lo fue para el comercio internacional, y en particular en el caso de los emergentes.

Pero no todas son malas noticias para Uruguay. Las decisiones del nuevo gobierno argentino de abrir la economía y el mercado cambiario beneficia al país, al igual que la fuerte baja del precio del petróleo.
Sin embargo, el país debe lidiar con los mismos problemas del resto de los emergentes y enfrentar la salida de capitales.

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