Esos molestos cartelitos

Pasó la elección interna y siguen ahí. Todavía nadie se molestó en sacarlos de las columnas. La limpieza de la ciudad, se ve, no importa mucho

Cada mañana cuando salgo de casa, veo a José Amorín. Cada mañana el senador me dedica una sonrisa levemente canchera. A mí y a mis vecinos. Su cara ocupa buena parte del cartelito rojo que hace unos meses pusieron a unos metros de mi puerta y que hoy todavía cuelga en la columna. Dice Amorín presidente y lleva el número 715.

Ojo, en mi cuadra hay cinco cartelitos iguales, todos de Amorín presidente y de la lista 715. De hecho, mi barrio está lleno de cartelitos de Amorín presidente. En algunos casos hay hasta dos por columna. El otro día pensaba que, si cada columna votara, el resultado de la elección interna hubiera sido otro.

Escribo este primer post del blog casi cuatro semanas después de la elección interna del 1 de junio, y a nadie se le ocurrió sacar esos pedazos de cartonplast de las columnas.

El tema es que existe un decreto de la junta departamental de Montevideo que dice que solo 120 días antes de la elección nacional puede haber cartelería en las columnas (el mismo plazo regía para las internas). Eso quiere decir que desde el 2 de junio hasta el 26 de junio no debería haber ni un solo cartelito en las calles, avenidas y rutas.

Quizás lo de la 715 fue un olvido o un error. Por eso, fui hasta un club político de esa lista que hay cerca de casa, en 26 de Marzo y Gabriel Pereira. Quería preguntarles por qué no retiran los carteles si la interna ya pasó. Pero me quedé con las ganas: el local estaba cerrado. Igual, les pasé por debajo de la cortina de metal un papelito con este mensaje: “Muchachos, podrían sacar los cartelitos de las columnas. Afean la ciudad”.

Miré alrededor y me di cuenta que no fue un olvido: los mismos cartelitos estaban en las columnas de esa cuadra. Igual, la lista 715 no es la única que viola la disposición municipal y, peor, que no se preocupa de que la ciudad esté limpia.

Hago un repaso mental de los carteles que he visto en estos días y que deberían haber sacado el 2 de junio. Para que este post no sea eterno, me limitaré a los que están en las manzanas alrededor de mi casa. Por ejemplo, el de Abel Duarte y su lista 2092. Hay carteles de la lista 2095 de Amorín y Tabaré Viera. También, de las listas de Vamos Uruguay 1010 (Pedro Bordaberry y Ana María Ramírez) y la 102000 de Guillermo Faccello y Gustavo Osta.

Hay unos afiches de papel (o lo que quedan de ellos) en los que se lee de lejos la palabra Tabaré pero resulta que son de un tal Tabaré Palermo, candidato a diputado por Vamos Uruguay con la lista Visión 360.

Es raro: unos días después de la interna leí una nota en Montevideo.com, donde Vamos Uruguay anunciaba el inicio de las tareas de limpieza y recolección de materiales utilizados para la campaña electoral.

“La idea es tratar de contribuir. El que ensucia, limpia”, dijo entonces José Garchitorena, del comando de Bordaberry. Pero se ve que la limpieza no fue muy eficiente.

También hay carteles de la lista 33 de Larrañaga-Gallinal y de la 903 de Sergio Abreu, esa que “crece y suma”. También dice presente la lista 40 de Javier García. Los carteles de García son amarillos y grandes. Muy grandes. Casi el triple que los del resto.

Bajo a la rambla y ahí hay más carteles que deberían haber sacado después de la interna. Cito los que vi desde el Buceo a Punta Gorda: la lista 200 de Luis Lacalle Pou y Remo Monzeglio, la lista 404 de Lacalle Pou, la 71 “blanca y celeste”, la lista 305 de Amorín y Conrado Rodríguez, la 1085 de Ope Pasquet, la 1915 del ex presidente Jorge Batlle y Gonzalo Secco Rodríguez y la 15222 de Amorín y Daniel García Pintos.

También hay unos cartelones de arpillera plástica, muy venidos a menos. En algunos no se lee nada y en otros se alcanza a distinguir que son de la lista 1050 de Aldo Ferrari, Vamos Uruguay.

Y están los cartelones con la cara de Manuel Flores Silva, quien fue precandidato colorado en esta elección interna. Creo que son los carteles más grandes que he visto en esta campaña, aunque tengo la duda si los de Javier García no le ganan. Habría que medirlos.

En mi recorrida también encontré unos cartelitos del Partido Socialista, los únicos del Frente Amplio que vi. Se sabe que la izquierda tiene más tradición de grafiti en los muros que de cartel de plástico. Por ejemplo, en esta campaña el MPP pintó un montón de paradas de la ruta Interbalnearia con el logo de la 609. Y eso es igual o peor que llenar de cartelitos la ciudad.

Sería interesante que nuestros políticos se preocuparan por la contaminación visual que generan: ojalá todos hubieran sacado los carteles una vez que pasó la elección interna.

Porque no solo se trata solo de juntar votos.


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