España ahonda su crisis por falta de candidato a presidente

Rajoy, elegido por el rey para formar gobierno, rechazó el privilegio
La decisión de Mariano Rajoy de declinar por el momento ser candidato a la reelección como presidente del gobierno español ahonda en la interinidad que se vive desde los comicios legislativos del 20 de diciembre y no despeja la incertidumbre.

El rey Felipe VI culminó ayer la ronda de contactos con líderes políticos para proponer un candidato a la Jefatura del Ejecutivo pero, ante la sorpresa general, de esos encuentros no ha salido nombre alguno.

La perplejidad es mayor porque el día anterior Rajoy había asegurado que se sentía "con fuerzas" para presentar su candidatura a la reelección, apoyado en los 7,5 millones de votos recibidos en diciembre y los 123 diputados obtenidos.

Sin embargo, Rajoy ha rechazado por el momento la propuesta del monarca de optar a la investidura porque, según explicó después a la prensa, en este momento no está en condiciones de sacarla adelante.

No sólo porque no ha recabado apoyo alguno con el que aumentar los diputados a su favor, sino porque cuenta con el rechazo expreso de al menos 180 parlamentarios en una Cámara con 350.

En los últimos días no consta que el líder del PP (centroderecha) haya llevado a cabo gestión alguna para ampliar el respaldo parlamentario, por lo que, ante su negativa temporal a aceptar la candidatura, el rey se verá obligado a una nueva ronda de contactos a partir del miércoles 27.

Rajoy hizo ayer una oferta explícita a los socialistas del PSOE y a los liberales de Ciudadanos para configurar una mayoría que favorezca "la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad y la consolidación de la recuperación económica".

Sin embargo, los socialistas descartan desde hace semanas apoyar a Rajoy o a cualquier otro candidato presentado por el PP.

Mientras Rajoy gana tiempo sin renunciar a nada - "mantengo mi candidatura", dijo - las fuerzas progresistas se disponen a explorar una eventual alianza.

El tercer partido de la Cámara, Podemos (69 escaños), sorprendió también ayer a todos al proponer al PSOE (90 diputados) un gobierno de coalición en el que el líder socialista Pedro Sánchez sería presidente y Pablo Iglesias (Podemos) el vicepresidente.

Con el apoyo de dos diputados de un pequeño grupo de izquierda, IU, esa alianza contaría con 161 escaños y podría salir adelante siempre que a la negativa del PP (123) no se uniera Ciudadanos, que tiene cuarenta.

No obstante, la hipótesis de ese acuerdo no satisface a todos los socialistas y algunos de sus dirigentes la niegan, con el argumento de que Podemos pretende impulsar un referéndum para la eventual independencia de la región de Cataluña y es un socio poco fiable.

Felipe VI, que fue proclamado rey en junio de 2014, maneja por primera vez la designación de un candidato a la Jefatura del Ejecutivo y en esta ocasión la dificultad se incrementa porque tendrá que repetir la ronda de consultas, un hecho insólito en la historia de la democracia española.

Está por ver si las formaciones de izquierda avanzan en los próximos días en la definición de un pacto y si de la próxima ronda del rey sale el nombre de Pedro Sánchez como candidato.

El socialista negociará con Podemos, a cuyos votantes lanzó ayer el mensaje de que no entenderían que no hubiera un acuerdo para instalar a los progresistas en el gobierno español.

Con su decisión de ayer, Rajoy evita que se pongan en marcha los plazos legales para la elección de un presidente del gobierno.

Según la ley, después de la primera votación de un candidato en el Congreso hay un plazo de dos meses para que salga elegido alguno y, en caso contrario, se convocarían automáticamente nuevos comicios legislativos.

Fuente: EFE

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