España vota por segunda vez pero la fragmentación sigue casi intacta

El escenario de cuatro partidos, en un sistema parlamentario, hace imprescindibles los pactos
Los españoles acudieron a las urnas el 20 de diciembre de 2015. Seis meses después vuelven hoy a votar porque los dirigentes políticos de los cuatro principales partidos no lograron una mayoría suficiente para elegir al presidente del gobierno.

Las nuevas elecciones legislativas se perfilan como una pugna entre los conservadores en el poder y la nueva izquierda de Podemos, que podría marcar un hito en España al suplantar a los socialistas como segunda fuerza.

El líder del conservador Partido Popular (PP) y actual presidente en funciones español, Mariano Rajoy, será a priori vencedor y cuenta con la división de la izquierda para mantenerse en el poder. Pero en un sistema parlamentario como el español se requiere una mayoría en el Congreso para poder elegir a un nuevo presidente. Y la fragmentación política que se vislumbró en diciembre está casi intacta.

Después de tres décadas alternándose la Presidencia, el PP y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) quedaron muy debilitados en las elecciones de diciembre. La irrupción de Podemos como nueva izquierda y del partido de centroderecha Ciudadanos dibujaron un nuevo escenario político donde los pactos poselectorales son imprescindibles.

Pese a ganar, el PP perdió su mayoría absoluta y, golpeado por los casos de corrupción y los recortes presupuestarios, no consiguió ningún aliado de gobierno. El PSOE (segundo en diciembre) fracasó también en su intento de formar una coalición con Podemos (tercero) y Ciudadanos (cuarto), con postulados ideológicos muy alejados. Sin otras opciones, los electores fueron llamados de nuevo a las urnas.

El cambio más significativo para esta oportunidad es la alianza de Podemos con Izquierda Unida, un pequeño partido de origen comunista, bajo el nombre de Unidos Podemos.

Si bien los sondeos pronostican una división entre las cuatro grandes fuerzas, lo más probable es que haya un nuevo equilibrio en la izquierda. Las encuestas previas coinciden en que el más votado será el PP, seguido por Unidos Podemos, el PSOE y Ciudadanos, en ese orden.

Unidos Podemos superaría en cuatro puntos a los socialistas y, así, la nueva coalición se situaría como principal fuerza de la oposición, lo que marcaría un hito en la política española al desplazar a los socialistas como partido mayoritario de izquierda.

En lo que refiere a la participación, pese al tan mencionado "hartazgo" que muchos analistas atribuyen al votante español, se espera que casi un 70% de los ciudadanos acuda a las urnas. Esto es apenas tres puntos menos que en los comicios realizados hace seis meses.

Nuevo Parlamento


Aunque el PP, con el presidente del gobierno en funciones a la cabeza, será la fuerza más votada, el oficialismo puede perder alguno de sus 123 bancas actuales en el Parlamento. La coalición Unidos Podemos, liderada por Pablo Iglesias y surgida del movimiento callejero de indignados de 2011, quedará segunda tras sumar entre 10 y 15 diputados a sus 69 actuales.

El PSOE, dirigido por Pedro Sánchez, pasaría, por primera vez desde la recuperación democrática en España (1977), al tercer lugar. Según estimaciones quizá ese partido también pierda legisladores desde sus 90 al día de hoy.

Ciudadanos, de Albert Rivera, mantendría su cuarta posición con, más o menos, 40 representantes en el Congreso.

Varios partidos más, entre ellos los nacionalistas y los separatistas, sumarían el resto hasta completar los 350 sillones de la Cámara.

Todo en manos socialistas


Aun quedando terceros, los socialistas serían claves porque tanto Rajoy como Iglesias los necesitan
para gobernar. Iglesias quiere seducirlos, pero los socialistas no disimulan su rechazo por un hombre decidido a arrebatarles el liderazgo de la izquierda y que además no duda en atacarlos ferozmente.

El líder socialista español, Sánchez, descartó el lunes pasado apoyar a los conservadores o a la coalición de Pablo Iglesias tras las elecciones de hoy, cuando se perfila que solo una coalición de
izquierda sacaría a la derecha del poder.

"Nosotros no vamos a apoyar un gobierno del PP (derecha) e Iglesias no va a ser presidente del gobierno", declaró Sánchez a la radio Onda Cero.

Además, la creación de una coalición de toda la izquierda parece tener un escollo insalvable porque Iglesias prometió celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, algo que es inaceptable para los socialistas.

La coalición PP-PSOE tampoco es del gusto de los socialistas. "Si no quieren un acuerdo, pido que el partido político con más votos gobierne el país", reclamó por su parte el PP.

Con una abstención de PSOE y Ciudadanos, Rajoy podría gobernar en minoría. "Es el escenario más probable con diferencia", dijo a la AFP Pablo Simón, profesor de ciencias políticas en la Universidad Carlos III de Madrid.

En tanto, un miembro del equipo de campaña socialista reconoció que "hay más posibilidades de que la única solución" sea abstenerse "antes que gobernar con Podemos".

La permanencia de Rajoy tampoco es segura, pues su cabeza podría ser el precio de la abstención de Ciudadanos y el PSOE.

"Habrá una presión enorme para que se vaya", advirtió Fernando Vallespín, politólogo de la Universidad Autónoma de Madrid.

Con este panorama, los españoles acudirá a las urnas hoy para dejar un Parlamento muy complejo y con el riesgo de tener que convocar a una tercera elección.

Fuente: Agencias

Populares de la sección