Informados se decide mejor

La cerveza es una bebida de origen antiguo de componentes naturales, respetada y apreciada en casi todas las culturas desde hace miles de años. Desde entonces hasta nuestros días, la mayoría de las personas consume bebidas alcoholícas de una manera moderada y responsable, especialmente bebidas fermentadas como la cerveza, la sidra o el vino.

No obstante, es importante tener en claro que las personas menores de edad no deben consumir ninguna bebida alcohólica bajo ningún concepto. Por medio de la educación y la contención familiar, cuando crecen y llegan a la edad adulta, las personas aprenden a discernir entre un consumo responsable y un consumo abusico de alcohol. Si una persona adulta es sana y mantiene una dieta equilibrada, el consumo de bebidas alcoholícas se considera aceptable. No obstante, si una persona consume alcohol en forma excesiva, debe tener consecuencias negativas para su salud y en la relación con otras personas, incluso con las más cercanas.

Los especialistas coinciden en que los jóvenes que están en un marco de contención adecuado y cuentan con información fehaciente sobre los efectos del consumo excesivo de alcohol estarán mejor preparados para tomar decisiones correctas para su bienestar.

¿Qué hay que saber?

  • Que factores como la edad, la estatura, el peso o el haber ingerido alimentos, etc. influyen en la forma en la que el organismo reacciona ante el consumo de alcohol.
  • Que la mayoría de las personas bebe responsablemnete y no sufre problemas de alcoholismo.
  • Que los adultos sanos pueden consumir alcohol si lo hacen con responsabilidad y moderación.
  • Que las bebidas alcoholícas se clasifican básicamente en dos grupos, según su proceso de elaboración, y sus efectos son también diferentes, bebidas fermentadas y bebidas destiladas.

Bebidas fermentadas

Como la cerveza, la sidra o el vino, cuya graduación alcohólica oscila entre los 4º y los 12º

Bebidas destiladas

Resultan de la destilación de bebidas fermentadas, con lo que se obtiene una mayor concentración de alcohol (vodka, ginebra, ron, etc). Oscila entre los 14º y los 45º.

¿Qué significa el consumo responsable de alcohol?

Es la ingesta libre y controlada de alcohol por parte de adultos sanos que no afecte el estado de conciencia ni la capacidad de razonar, concentrarse y mantener los sentidos alerta.

¿Y a qué se llama abuso de alcohol?

Existen dos tipos de abusos de alcohol bien diferenciados.

Por un lado el shok alcoholíco, que es la ingesta excesiva y descontrolada que se da en situaciones puntuales, por ejemplo las salidas de los fines de semana. En general, puede tener como consecuencia conductas violentas, agresivas o peligrosas con alto riesgo (tales como las que se dan con la combinación de beber y conducir).

Otra forma extrema de alcholismo, que es el resultado de una ingesta frecuente y repetida, durante mucho tiempo de cantidades excesivas de alcohol. El alcoholismo produce una serie de alteraciones a nivel psicológio, biológico y social. A medida que la persona consume alcohol en mayor cantidad y frecuencia, cada vez requiere menos alcohol para sufrir el efecto de intoxicación. Además de provocar enfermedades crónicas, el alcoholismo puede tener resultados traumáticos muy graves en las personas jóvenes.

Infografía explicando el efecto del alcohol en el organizmo

Factores de impacto: No todas las personas responden de la misma manera ante el consumo de alcohol. Los efectos varían entre las personas según factores como el proceso de difusión en la sagre, el peso, la edad y el sexo. Las personas menores de 25 años y aquellas mayores de 60 años son más vulnerables.

Las mujeres, más vulnerables: El alcohol tiene diferentes efectos fisiológicos en función del sexo, de manera que las mujeres se intoxican después de beber cantidades de alcohol menores que las necesarias para producir una intoxicación en los hombres.

Después de la primera o segunda dósis:

-Nos relajamos
-Estamos menos tensos
-Nos desinhibimos

A partir de la tercera dósis:

-Nos volvemos eufóricos
-Nos sensibilizamos
-Comenzamos a perder la conciencia de nuestros actos

Y después:

-Tendemos a exagerar todo, podemos volvernos agresivos y provocar daño a alguien
-Podemos descompensarnos
-Podemos perder el discernimiento, se nos traba el habla, se nos nubla la vista y perdemos la coordinación motriz.
-La falta de conciencia en nuestros actos nos expone a riesgos como por ejemplo, el mantener relaciones sexuales sin protección.
-Podemos entrar en coma alcholíco.

¿Cómo encarar la prevención?

Para encarar seriamente una tarea de prevención con respecto al consumo excesivo de alcohol, no basta con ofrecer a los jóvenes datos o estadísticas sobre el impacto y los riesgos que implica para la salud.

Es necesario crear el espacio, un clima y la oportunidad para hablar con ellos para que puedan asimilar esa información, analizar por qué se producen esas conductas, en qué contextos, ayudarlos a discernir qué es moderado y qué es abusivo, indagar acerca de cuáles son las verdaderas causas de fondo que hacen que una persona joven con proyectos y todo un futuro por delante crea-equivocadamente- que mediante el consumo de alcohol en exceso logrará estar mejor, divertirse más o integrarse a su grupo.

Lejos de pretender juzgarlos, en este diálogo es importante hablar pero, sobre todo, escucharlos y tratar de analizar por qué les atrae el consumo de alcohol, qué es lo que están buscando con esa conducta. En este punto, puede ser útil tener presente la palabra de los especialistas que señalan que en general el abuso de una sustancia como el alcohol es siempre el intento de solucionar un problema anterior, es decir que es un intento de solución equivocado que se convierte en otra enfermedad