Coordinadora académica del Instituto de Educación de la ORT
El bajo nivel de la educación primaria y secundaria que registra Uruguay en la actualidad requiere, según la doctora en educación Denise Vaillant, de un urgente cambio de matriz institucional, que deje de lado la perspectiva universalista del siglo pasado y responda a los nuevos requerimientos de una sociedad que en la actualidad demanda de los jóvenes otras competencias y capacidades.
Aquella perspectiva igualitaria "no da resultado en la actualidad porque los niños y los jóvenes que ingresan al sistema educativo tienen grandes diferencias desde su capital cultural y social", indicó la académica. Frente a esta situación, Vaillant propone crear una oferta educativa diversificada "que tenga en cuenta los niveles de desigualdad".
Pero para poder realizar este cambio, señaló, hace falta un cambio radical que no puede hacerse de la noche a la mañana. "Tenemos que pensar políticas de Estado a largo plazo. Hoy en Uruguay ya deberíamos estar pensando en la educación de 2030", opinó.
Este cambio, dijo que hay que hacerlo "ahora o nunca", aprovechando que se haya instalado una toma de consciencia desde todos los sectores acerca de la necesidad de cambiar la educación: "Para ello son necesarios acuerdos nacionales y consensos que establezcan planes a largo plazo. Sin embargo, es necesario comenzar realizando cambios urgentes, como los tendientes a reducir los bajos índices de finalización de la educación media, para lo que es preciso revisar la oferta de los centros educativos y adaptarlos a la necesidades de los jóvenes".
"Los centros educativos tienen que ser evaluados y monitoreados en su evolución y deben disponer de mayores niveles de autonomía, estableciendo sus propios proyectos institucionales", dijo la experta.
Otro de los caminos que a su juicio sacarían a la educación de su estado actual sería jerarquizar la enseñanza técnico profesional -"la cenicienta del sistema educativo"- y generar una mayor articulación entre el mundo educativo y el del trabajo. "En Uruguay el sistema educativo ha crecido de espaldas al Uruguay productivo", dijo la coordinadora académica de la ORT.
Otros de los cambios necesarios, indicó, es modificar rotundamente la situación docente, mejorando la formación inicial y continua y convirtiendo las carreras de maestro y profesor en profesiones competitivas en el mercado laboral. Una de las aristas del descenso de calidad escolar se relaciona con que "la profesión docente hoy no atrae a los jóvenes con mejores resultados educativos, sino que los que ingresan tienen menos capital cultural y social que hace 20 años atrás".
"No hay recetas, pero sí a nivel internacional y latinoamericano podemos identificar cuáles son los ingredientes", agregó. "Hoy estamos en condiciones de identificar programas inspiradores, hay muchísimos, pero el problema no es técnico, sino de decisión política". Estas experiencias muestran que los centros educativos "tienen que poseer un proyecto de centro, con metas claras de aprendizaje y acuerdos de convivencia con sus estudiantes; que los docentes no pueden ser docentes-taxi y deben tener una carga horaria importante en ese centro educativo; que tienen que haber propuestas curriculares donde estén identificadas las competencias a desarrollar".
Sin embargo, la académica dijo que hay que descartar la tendencia de echarle siempre la culpa al sistema educativo: "Estamos enfrentados a una realidad social compleja, tenemos un tema de exclusión serio a nivel social. El sistema educativo no puede resolver la desigualdad ni la falta de capital cultural y social que existe en una sociedad".