Renato Opertti

Coordinador del Programa de Fortalecimiento de Capacidades Curriculares y de Diálogo Político de la Oficina Internacional de Educación (OIE) de Unesco

En el mundo no se encuentra ningún sistema educativo que haya contribuido positivamente al desarrollo y a la equidad de la sociedad si este padece los tres problemas que caracterizan al sistema educativo uruguayo desde larga data: calidad deficitaria, excelencia marginal e inequidad intolerable. Sin una política de calidad y sin un sistema educativo inmerso en la sociedad, el cambio no es posible. Estamos lejos de forjar una propuesta integrada y potente de cambios educativos. Debemos imperativamente fortalecer una masa crítica de educadores actualizados y con mente abierta y plural para sustentar los procesos de cambios.

Bajo esta concepción, propongo las siguientes medidas:

1. Refundar el sistema educativo para darles a todos una oportunidad real de aprender. Un sistema educativo entendido como un facilitador de oportunidades de aprendizaje sin trabas ni fronteras.

2. Un marco curricular común para las edades de 3 a 18 años, sustentado en promover competencias para la vida y ciudadanas (énfasis en la formación ciudadana y en la Educación para el Desarrollo Sustentable) y en consensuar ejes transversales, contenidos fundamentales, estrategias de enseñanza y criterios de evaluación.

3. Creación de centros de educación básica de 10 o más años incorporando los niveles inicial, primario y medio básico que formen parte de la escolaridad obligatoria. Se busca lograr la convergencia institucional, curricular, pedagógica y docente entre primaria y media transitando hacia una educación básica ampliada.

4. Centros de educación media superior comprehensivos que combinen componentes y áreas de conocimientos de los niveles secundario y técnico-profesional, orientados a completar y profundizar una formación ciudadana iniciada en la educación básica. El norte de referencia de estos centros es el bienestar de los estudiantes como condición necesaria para lograr aprendizajes relevantes a la sociedad y pertinentes al desarrollo de la persona.

5. Apostar al desarrollo local y barrial. Implementar complejos educativos en barrios entendidos como prioritarios, que provean oportunidades de aprendizaje desde el nivel inicial a la formación de adultos.

6. Trabajar colectivamente para enseñar mejor. Conectar los centros educativos públicos y privados para afinar competencias institucionales y curriculares e intercambiar prácticas de clase y conformar una unidad de desarrollo y evaluación curricular transversal al sistema educativo, integrada por el personal que trabaja en el apoyo institucional y pedagógico a los centros educativos (ejemplo inspectores de educación primaria y media trabajando juntos).

7. Fortalecer la formación y la investigación para motivar y lograr aprendizajes relevantes y pertinentes: revisar el rol y la formación docente así como implementar un programa comprehensivo de desarrollo profesional docente a la luz de forjar currículos, escuelas y docentes inclusivos en la educación básica y media; promover un programa fuerte de investigación en neuropsicología y en educación cognitiva para potenciar aprendizajes a todos los niveles (saber más como los niños aprenden) e instrumentar un programa de formación de largo aliento para afinar capacidades institucionales, curriculares y docentes del sistema educativo a sus diversos niveles.

Uruguay puede y debe encarar profundos cambios en las mentalidades y culturas, en las políticas y en las prácticas orientadas a generar las bases y los contenidos de un sistema educativo inclusivo. El reto radica en moverse desde sistemas tradicionales burocráticos donde algunos (muy pocos) alumnos aprenden a altos niveles a sistemas modernos facilitadores donde todos los alumnos necesitan aprender a altos niveles.