Esperanzas turísticas

El astro británico Anthony Steele describió a Punta del Este como "un campo de concentración para millonarios"
Durante uno de los festivales de cine que se realizaban en Punta del Este hace varias décadas, el astro británico Anthony Steele describió el balneario como "un campo de concentración para millonarios". Eran las épocas en que no existían torres y el público veraniego estaba limitado mayoritariamente a algunos uruguayos y muchos argentinos acaudalados. Desde entonces el turismo se ha transformado en una pujante industria de exportación del sector servicios, como destacó la ministra Liliam Kechichian en una entrevista con EFE. Pero no todo son rosas. Uruguay enfrenta pérdida de competitividad al haberse convertido en uno de los países más caros de la región, realidad que no alcanzan a atenuar las facilidades financieras que se ofrecen a los turistas, como devolución del IVA. La agrava adicionalmente la denunciada desmesura en los precios que se cobran en algunas áreas. Las huelgas del sector comercio amenazan el comienzo de la temporada. Y también inciden en la breve temporada veraniega los crecientes vaivenes del tiempo por el cambio climático, con tormentas que disuaden al turismo.

Estos factores, sin embargo, no reducen el acrecentado impacto del turismo en el Producto Interno Bruto (PIB), generado por mayor profesionalismo en servicios que antes eran precarios o improvisados en muchos casos, la diversificación de centros de atracción desde las playas costeras hacia los centros termales del litoral, la proliferación de estancias turísticas, la incorporación de visitas de cruceros y adecuadas campañas de promoción. El resultado ha sido multiplicar casi cuatro veces los ingresos por turismo en la última década, de US$ 500 millones a más de US$ 1.800 millones el año pasado, según destacó Kechichian. Señaló que el sector aporta 7,5% del PIB y emplea a unas 100 mil personas, con lo que "ha comenzado a sobrepasar el ingreso por la exportación de carne, que era el más importante".
Este desarrollo explica el anticipo de la ministra de que este año el número de turistas ronde los 2 millones.

La razón principal es que se espera un incrementado flujo de argentinos, tradicionalmente el núcleo de mayor volumen, gracias al fin del kirchnerismo. Durante varios años las restricciones para comprar dólares y los impuestos establecidos por el matrimonio Kirchner, así como el cierre de los puentes fronterizos y otras limitaciones, dificultaron los viajes de argentinos a los centros turísticos uruguayos. Todo eso cambió con la apertura dispuesta por el actual gobierno del presidente Mauricio Macri. Puede reducir la bonanza prevista, sin embargo, la voracidad de algunos comercios en materia de precios. Obviamente tienen libertad para hacerlo, pero se arriesgan a ahuyentar clientes. Otro factor negativo es la reducción del número de cruceros que se anuncia, producto de que los precios vigentes en el puerto de Buenos Aires alejan a esos gigantescos navíos de visitar la región.

De todos modos la pujanza que muestra el turismo lo ha convertido, junto con el marco energético y las comunicaciones, en una de las áreas con mejores resultados bajo administración del Frente Amplio, por complementación exitosa de los esfuerzos privados y públicos. Esta situación contrasta crudamente con la ineficacia evidenciada en otros sectores claves de actividad a cargo del Estado, como son el manejo de la economía, la educación pública, la seguridad de los ciudadanos y la fracasada reforma de la salud.

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