Espirometrías positivas en siniestros con víctimas pasaron de 26% a 6% en siete años

Casi cuatro de cada 10 conducía en un estado grave de embriaguez
En 2015, 546 personas fueron suspendidas por mes por conducir con más alcohol en sangre del permitido, que hasta entonces era de 0,3 gramos por litro de sangre. En 39% de los casos de espirometrías positivas en ese año, los conductores presentaron 1,2 o más gramos de alcohol por litro de sangre. Es decir que casi 4 de cada 10 conducían en un "estado grave de embriaguez".

La batalla contra el consumo de alcohol y los efectos en la conducción comenzó en 2007 cuando se fijó por ley la necesidad de ir diminuyendo gradualmente la concentración de alcohol en sangre permitida de 0,8 a 0,3 gramos por litro de sangre. Los resultados fueron evidentes, y mientras que en 2007 las espirometrías positivas en siniestros de tránsito eran 26%, en 2014 bajaron a 6%. Así, en un intento de bajar aún más la incidencia de esa sustancia, a principios de 2016 el gobierno volvió a ajustar las clavijas y decidió bajar el límite a cero.

"Los números hablan por sí solos", afirmó a El Observador el director de la Unidad de Seguridad Vial (Unasev), Pablo Inthamoussu, para quien la disminución paulatina del alcohol permitido ha sido una de las políticas más visibles, concretas y con mejores resultados.

En 39% de los casos de espirometrías positivas en ese año, los conductores presentaron 1,2 o más gramos de alcohol por litro de sangre

Si bien los datos son preliminares, los primeros indicios una vez puesta en marcha la ley de tolerancia cero al alcohol "indicaron que hubo una reducción efectivamente", dijo. Entre la primer semana de enero y la segunda -cuando entró en vigencia el cero alcohol-, el porcentaje de esprometrías positivas bajó 1%, aunque resta ver si se mantiene en el tiempo. "Tenemos una percepción de que el 0,3 generaba una especulación que era contraproducente", ya que "el que toma una toma otra", dijo Inthamoussu. Ahora se intenta dar un mensaje claro, lo que se cree va a incidir en la cantidad de conductores con espirometrías positivas. Aunque no sea medido, Inthamoussu destacó también el hecho de que hubo un cambio cultural con respecto al manejo y el consumo de drogas, lo que se ha visto en concreto en la Noche de la Nostalgia.

El porcentaje de conductores que presentan más de 1,2 gramos por litro de sangre - y deben ser derivados a un juzgado de Faltas con una pena de entre siete y 30 días de trabajo comunitario- sin embargo se mantiene. Si se toman en cuenta los datos de 2013 y 2014, 40% de los conductores superaron esa cifra y en 310 casos los conductores tenían más de una suspensión.

En 2015, 6% de las 6.885 espirometrías positivas arrojaron como resultado valores mayores a 3
gramos del alcohol por litro de sangre, lo que se considera un estado crítico con pérdida paulatina de la conciencia. En uno de los casos, el conductor tenía 5,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Para llegar a ese grado de alcoholemia, la persona debería tomar al menos 15 vasos de whisky; más de 20 latas de cerveza o algo más de nueve botellas de sidra.

"Los ciudadanos que son detectados con un nivel tan alto de alcohol en la sangre son ese pequeño porcentaje que todavía no percibió el riesgo o es inconsciente, y es muy complicado de poder controlar por más medidas que se tomen", reconoció Inthamoussu. Si bien todavía no está en los planes del gobierno, otros países han avanzado en aumentar las penas para ese tipo de conductores lo que no se descarta realizar en Uruguay. En tanto, una vez unificado el permiso de conducir se espera poder unificar también las acciones para rehabilitar a los conductores previo a volver a otorgar el permiso de conducir.

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