"Está aceptado que la matemática no sea parte de la cultura"

Para el profesor la clave para cambiar la percepción de esa ciencia radica en la formación de los docentes
Ariel Fripp es profesor de Matemática, egresado del Instituto de Profesores Artigas (IPA) y tiene una especialización en diseño y desarrollo curricular y una maestría en educación con énfasis en las enseñanzas y los aprendizajes. Integrante del grupo Eduy21 que busca elaborar propuestas para un cambio educativo, Fripp sostiene que la matemática no sólo es un "cuco" que mete miedo, sino que además es una materia depreciada a la que no se considera parte de la cultura. ¿Cómo cambiar? La clave son los docentes, dijo a El Observador.

¿Por qué es importante la matemática?
Depende a quién se lo preguntes. Para mí es importante por ser parte de la cultura aunque no se la reconozca como tal. Hace poco conversaba con un grupo de personas y les planteaba si en una reunión con amigos se le pregunta a alguien si conocen a Artigas, y si hay dudas no se admite. Pero si preguntás cómo se resuelve una ecuación de segundo grado y nadie la sabe todos se ríen. Está aceptado que la matemática no sea parte de la cultura. Es medio exagerado el ejemplo pero a lo que voy es que el objeto matemático no está reconocido como parte de la cultura. Y a nivel institucional, por ejemplo, en algunos ámbitos ni siquiera la matemática está reconocida como parte de las ciencias. Se sigue pensando en la matemática como algo instrumental o al servicio de algo. Se dice también que es uno de los lenguajes de la ciencia. Y yo siempre digo, si es uno de los lenguajes, animémonos entonces a traducir la física a otro lenguaje. No se puede porque matemática, física, química están entrelazadas, son parte uno del otro. En ese sentido pienso que es parte de la cultura. Los animales no hacen matemáticas. Y además es parte de la ciencia, es ciencia misma.

¿Y por qué está tan depreciada?
Quienes nos hemos encargado de trabajar en la matemática tenemos una cuota de responsabilidad. Siempre comento: quienes nos dedicamos, yo me dedico, a la enseñanza de la matemática, somos todos herederos de la secta pitagórica. Y los pitagóricos eran una secta con reglas muy claras que solo las manejaban entre ellos y para ellos. Y se les autorizaba compartir los enunciados de los teoremas para aplicarlos pero nunca la demostración, que era patrimonio solo de ellos. Y la historia marca y marca a las culturas. Venimos de ahí, el tema es si nos quedamos ahí o hacemos otra cosa. De cierta forma hay algunas actitudes que nos siguen ubicando como pertenecientes a la secta pitagórica.

“Hay todo un desarrollo científico y tecnológico que no ocurriría si la matemática no existiera”

¿Hay entonces una arrogancia del matemático?
Creo que sí, hay una arrogancia del científico. El científico se ubica en un lugar y la sociedad también lo pone en un lugar. Yo me encuentro con gente y estoy en un camping lavando ropa y me dicen: '¿Pero cómo?', porque me ubican en un lugar que casi no es humano. O gente que ha leído algún texto y te ven y te dicen, me imaginaba que tenías el pelo blanco, despeinado, con lentes redondos. Hay un imaginario que se alimenta de las dos partes, de la secta pitagórica y de la sociedad.

¿Para qué sirve la matemática?
Si es parte de la ciencia misma sirve para que la ciencia se desarrolle, en primer lugar. Muchos le escapan a la pregunta de para qué sirve, incluso los propios docentes. Bajo la excusa de que muchos alumnos preguntan para qué sirve, se les dice que no hay que caer en un paradigma utilitario. Pero es una forma de eludir el para qué sirve. Entonces, como parte de la ciencia sirve para seguir generando conocimiento. Otra de las cosas es para diferenciarnos de los restantes animales, somos seres humanos porque manejamos la matemática. Algo mucho más puntual: tu tenés este grabador cuyo algoritmo para que funcione tiene toda una base matemática. El computador de tu oficina tiene una estructura matemática. Entonces hay todo un desarrollo científico y tecnológico que no ocurriría si la matemática no existiera. Hay cuestiones históricas también. Por ejemplo, uno de los planetas, que puedo cometer un error si lo nombro, pero es uno de los más lejanos, fue desde la matemática que se lo descubrió. Se empezó a estudiar ciertas regularidades que había en las elipses y ciertos fenómenos físicos, cuando todavía no se podía verlo con telescopio, y matemáticamente se concluyó que ahí debía de haber un planeta.

Eduy21


¿Y todo eso qué tiene que ver con mi vida cotidiana?
Tú usaste hoy dos palabras y voy a ser redundante, hay una diferencia entre útil e importante. La gramática para cualquier persona tal vez no sea muy útil, pero sí es importante. La matemática para todas las personas no tiene una aplicación directa en cuanto a utilidad en su vida diaria. Pero sí es importante. Sentarse en la playa a mirar el atardecer, creo que no tiene ninguna utilidad, pero sí es importante para la vida de una persona que puede sentarse a ver el atardecer. Ahí hay una diferenciación interesante que no elude tu pregunta de para qué sirve.

Es interesante la valoración de qué es importante, pero una cosa es sentarse a mirar el horizonte y otra que me sirva para algo práctico.
Porque pertenece a distintas dimensiones. Pero podemos empezar a caracterizar por qué sirve sentarse a ver el amanecer y caemos en el plano de lo emotivo y lo que tiene que ver con la sensación y con un gusto, y va con un aprendizaje afectivo y emotivo también. La matemática ha estado muy alejada de esta dimensión que estoy planteando. ¿Tuviste alguna vez un examen, no solo de matemática? Cuando te enfrentaste a una situación de estrés tu cuerpo te respondió con dolor de estómago, frío por la espalda, llámalo como quieras. Cuando uno logra un aprendizaje, ya sea en matemática o en otra disciplina, ese aprendizaje pasa emotivamente por el cuerpo también. El problema es que en este momento, en general, una persona enfrentada a una situación matemática, lo mismo que siente al ver el amanecer no lo va a sentir con la matemática. Porque no se está presentando como algo agradable, que genere una satisfacción a nivel corporal, me animo a decir, y que te comience a generar un gusto que va más allá de la ecuación de segundo grado.

“Quienes nos hemos encargado de trabajar en matemática tenemos una cuota de responsabilidad (en que sea una materia que está depreciada)”

¿Qué hay que agregarle a lo que es la tradición de la enseñanza de la matemática para lograr el resto?
Hay un axioma cero que es la formación docente. En primer lugar hay que pensar en la formación docente. ¿Es una condición necesaria y suficiente? Siempre uso otra imagen: si en un hospital comenzaran a morir todos los pacientes o un gran número de pacientes y se hace una pequeña investigación del equipo del hospital y se encuentra que de 100 personas que están atendiendo en la salud, solo 40 son médicos y el resto no, habría una alarma social. Pero en este momento en nuestras instituciones educativas, no mueren los alumnos, pero no tienen la posibilidad de formarse como deberían.

Porque ¿cuál es el porcentaje de docentes recibidos?
Siendo optimista, el 40% son matriculados.

Sacando ese factor, que no es menor, ¿cómo debería enseñarse la matemática?
A mí hay una cosa que me gusta siempre plantear y lo planteo porque lo siento. No hay ninguna profesión que la puedas desarrollar por completo si no sentís pasión por lo que estás haciendo. Yo converso siempre con mi peluquero, que es un apasionado de su profesión, y es un profesional de pe a pa. Te transmite un gusto por lo que hace que contagia. Entonces, en primer lugar para provocar aprendizaje matemático de algún tipo, la persona que está provocándolo tiene que transmitir pasión por lo que hace. Me animo a usar la palabra, es pasión lo que tenés que sentir. Hace poco un compañero estaba leyendo un libro que ahora no recuerdo el nombre pero que habla de la erótica del aprendizaje, porque dice que si sentís placer debe haber un erotismo. Entonces pensá, placer, erotismo, pasión, es eso. Vos tenés que sentir en el cuerpo ese amor por la matemática que lo vas a transmitir a tus alumnos. Ya sea con un problema sumamente interesante o ya sea con uno árido, pero vos provocás eso en el otro, generás ese gusto por trabajar matemática. Que tiene que ver con otra posición que deberían tener los docentes –y que muchos docentes lo tienen– que es el pensar la matemática para hacer, no para recibir. Si pensás en tus experiencias como alumno de matemática, fueron cosas que te dieron y que vos recibiste y muy poca que hiciste, ser creativo. Hay un pedagogo francés que vive en Brasil, (Bernard) Charlot, que dice que la matemática hay que hacerla, que no significa descubrir lo que ya está sino experimentar y llegar a conclusiones. Si unís la pasión por la matemática y generás un escenario en el que el alumno pasa de un rol pasivo a uno activo en el que experimenta, es un escenario más amigable.

Si no sé escribir no me puedo comunicar, si no sé matemática ¿qué no puedo hacer?
Cada disciplina tiene una forma de pensamiento que es propia de esa disciplina. La matemática aporta mucho al pensamiento lógico y al pensamiento matemático. Hay un pensamiento lógico que lo desarrolla la matemática o cualquier otra disciplina y hay un pensamiento matemático que es específico de la materia que te obliga a conjeturar algo, a contrastarlo, a validar esa conjetura, a contrastarla con la realidad. Esas habilidades la persona que no desarrolla un pensamiento matemático las tendría disminuidas. Y no estoy diciendo no saber sumar o trabajar un triángulos, esos son contenidos, digo que no tener la matemática no genera el escenario adecuado para desarrollar otras habilidades. La persona que se mete en matemática y se mete en un ambiente de clase, va a tener estas habilidades desarrolladas. Hay un verbo que se usa en matemática que es modelizar, y cuya idea es muy simple: tenés un problema de la realidad que tenés que resolver y recurrís a algo de matemática que pueda resolverlo. Probas si matemáticamente podrás encontrar esa solución y luego regresar a la realidad a ver si la solución que encontraste en la ciencia te sirve. Ese ciclo, alguien que no se acerque a un pensamiento matemática profundo no lo tiene.

¿La matemática ayuda al pensamiento lógico o uno puede carecer de él?
Yo siempre digo que no es la matemática la que te ayuda a desarrollarlo porque todos hemos pasado por cursos de matemática. Si hacemos este silogismo: todos pasamos por cursos de matemática, la matemática ayuda al pensamiento lógico, todos tendríamos un gran pensamiento lógico, y no es así. En realidad es la enseñanza de la gestión de la matemática, y volvemos al actor encargado de trabajar la matemática. Yo te puedo dar un curso de matemática sin fomentar tu pensamiento lógico. Por sí misma no es la matemática, es el que la gestiona.

¿Qué dijeron las pruebas PISA sobre la matemática?
Viste que hubo gran controversia sobre el resultado. En realidad siempre digo que me hubiese sorprendido si los resultados hubiesen dado excelente. Estoy afín a las evaluaciones pero no a la locura de pasar evaluando cosas que ya sabemos.

¿Valen las PISA?
Sí, como un instrumento más.

Se dice que son para otros países, pero al margen de eso dieron un resultado esperable.
Sí, es así. Por eso me hubiese sorprendido otro resultado. Pero desde el último ciclo PISA a la actualidad en el sistema educativo tenemos un gran número de alumnos que no entraban. Hay algunos lugares del mundo en los que no se les plantea a todos los alumnos, se elige a algunos alumnos. Uruguay es de los países que se aplica a todos los alumnos con 15 años. Pero otros países eligen estudiantes urbanos, cuando en algunos la realidad rural es otra. En el último periodo se incluyó a todos los que ingresaron a la secundaria. No es una excusa pero no hay que quedarse solo con los números.

¿En qué estado estamos?
Estamos en un momento interesante para introducir cambios y trabajar de otra forma. Los centros educativos en enseñanza media están cambiando. No son las mismas instituciones de hace unos años, hoy son más amigables. Los liceos existen porque están los alumnos y durante muchos años eran un centro en el que el alumno entraba para aceptar las reglas y hoy creo que los alumnos están ocupando un lugar más central. Sé que si pensamos en titulares de prensa pueden vender más los liceos que están mal que los que cambiaron. Los primeros días de marzo las instituciones planifican para recibirlos con actividades. Antes no pasaba. Antes empezaban y cada uno iba a su clase.

¿Usted piensa que estamos cambiando?
Yo soy optimista. No creo que estemos estancados. Podemos decir que estamos lentos, que necesitamos más velocidad, pero se están haciendo cosas.

¿Eduy21 por qué nace?
Para pensar un marco más general y no en aspectos puntuales. Es una invitación a pensar en cambios curriculares, qué educación necesitamos. Es una discusión más de fondo que creo que el país de alguna forma la está haciendo.

Populares de la sección

Acerca del autor