Estados Unidos vuelve a centrar sus tareas de espionaje en Moscú

Ambas potencias se vigilan, pero el Kremlin sacó ventaja últimamente
Greg Miller
The Washington Post

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos están expandiendo sus operaciones de espionaje contra Rusia en una escala mayor que en cualquier momento desde el final de la guerra fría. La movilización involucra agentes clandestinos de la CIA, ciberespionaje de la Agencia Nacional de Seguridad, sistemas satelitales y otros medios, dijeron las autoridades, que describieron un cambio de recursos a través de los servicios de espionaje que había desviado previamente la atención de Rusia para centrarse en las amenazas terroristas y zonas de guerra de Estados Unidos.

Funcionarios estadounidenses dijeron que los movimientos son parte de un esfuerzo para reconstruir las capacidades de inteligencia del país que se habían atrofiado, incluso cuando Rusia buscaba reafirmarse como potencia global. Durante los últimos dos años, dijeron las autoridades, Estados Unidos fue tomado de sorpresa por la agresión de Moscú, incluyendo su anexión de Crimea, su intervención en la guerra en Siria y su presunto papel en las operaciones de hackeo contra Estados Unidos y Europa.

Las agencias de espionaje norteamericanas "están tratando de ponerse en marcha a lo grande" con Rusia, dijo un alto funcionario de inteligencia. El terrorismo sigue siendo la principal preocupación para los servicios, pero las recientes directivas de la Casa Blanca y la Dirección de Inteligencia Nacional han trasladado a Rusia la lista de prioridades por primera vez desde que la Unión Soviética colapsó.

Aunque oculta a la vista del público, la intensificación de la actividad de espionaje es parte de una renovación más amplia del conflicto y la competencia entre EEUU y Rusia después de una pausa de dos décadas. Las tensiones que surgieron ahora atraviesan casi todos los aspectos de la relación entre ambos.

El hackeo del Comité Nacional Demócrata aumentó los temores de que Rusia esté tratando de socavar las instituciones democráticas o al menos influir en el resultado de la carrera presidencial estadounidense.

Putin en la mira

Los esfuerzos de Washington para negociar un alto el fuego en Siria con Moscú dividieron a funcionarios de la administración Obama y sirvieron como un reconocimiento tácito de que la intervención de Moscú logró uno de sus principales objetivos: asegurar que el presidente ruso, Vladímir Putin, estará en condiciones de influir en cualquier juego final en Siria.

Aun el encuentro entre Obama y Putin en una reciente cumbre en China se tornó, en algunos momentos, en un concurso de miradas tensas.

Funcionarios estadounidenses destacaron que si bien la necesidad de una mejor inteligencia sobre Rusia se considera una prioridad urgente, no hay ninguna intención de que la CIA u otras agencias de espionaje vuelvan sobre las huellas de la guerra fría. En el pico de ese conflicto, agencias de espionaje de EEUU a menudo dedicaban el 40% o más de su personal y recursos para el seguimiento de la Unión Soviética y sus satélites comunistas.

Funcionarios norteamericanos dijeron que la CIA y otras agencias ahora dedican a lo sumo 10% de su presupuesto para el espionaje relacionado con Rusia, un porcentaje que ha aumentado en los últimos dos años.

Los críticos sostienen que las agencias de inteligencia de EEUU han sido demasiado lentas para responder a provocaciones rusas en el extranjero, lo que permitió a Putin obtener ventaja en varias ocasiones. "La falta de comprensión de los planes e intenciones de Putin ha sido el mayor fracaso de la inteligencia desde el 11S", dijo el diputado republicano Devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara.

El director de Inteligencia Nacional, James Clapper Jr, ha dicho que Putin es "impulsivo y oportunista" en lugar de guiarse por objetivos estratégicos consistentes que ayudarían a los analistas de inteligencia estadounidenses a entender o anticipar sus movimientos. "En lo que refiere a su plan a largo plazo, no estoy seguro de que tenga uno", dijo Clapper a CNN el año pasado.

Exfuncionarios de inteligencia de EEUU consultados –que participaron en operaciones contra Rusia– no estuvieron de acuerdo y dijeron que las motivaciones de Putin son consistentes y claras: recuperar la posición de su país como un rival global de EEUU, desestabilizar a los gobiernos occidentales que se enfrenten a ese objetivo y poner a prueba constantemente qué tanto puede provocar Moscú a sus adversarios antes de que respondan.

Incluso durante los períodos menos combativos en las relaciones de EEUU-Rusia, las agencias de espionaje estadounidenses mantenían algunas de sus capacidades más sofisticadas destinadas a Moscú. Archivos de presupuesto proporcionados a The Washington Post por el exespía Edward Snowden presentan a Rusia a la par de China y Corea del Norte como una prioridad de inteligencia.

A pesar del alto perfil de las hazañas cibernéticas de Rusia, funcionarios y exfuncionarios estadounidenses dijeron que las capacidades de espionaje digital de Moscú son inferiores a las de Washington. Sin embargo, los funcionarios expresaron su preocupación por que las capacidades básicas de EEUU cayeron a niveles tales que podrían tomar años en reconstruirse.

Los comités de inteligencia de las cámaras de Senadores y Diputados de EEUU trataron de acelerar ese proceso de reconstrucción dirigiendo decenas de millones de dólares adicionales hacia el espionaje relacionado con Rusia en el presupuesto aprobado por el Congreso el año pasado. No obstante, funcionarios dijeron que las agencias de espionaje de EEUU han tardado en pasar ese dinero y que la CIA no ha dado ninguna autorización adicional para montar operaciones encubiertas más allá de las categorías tradicionales de espionaje contra Moscú.

Disparidad en los recursos que cada uno destina al otro

El mayor desafío en la recopilación de información de inteligencia sobre el presidente de Rusia es que debido a la experiencia formativa de Vladímir Putin como oficial de la KGB, el mandatario toma precauciones extraordinarias para garantizar que sus planes no sean vulnerables a los servicios de inteligencia extranjeros. La información crítica se mantiene en un círculo cerrado en el Kremlin, cuyos miembros son vigilados en el uso de móviles, computadoras y otros dispositivos que puedan ser penetrados.

El presupuesto de inteligencia de Rusia es probablemente una pequeña fracción de los aproximadamente US$ 53.000 millones que Washington gasta cada año en el espionaje. Sin embargo, Rusia tiene como objetivo una mayor proporción de sus recursos a EEUU, dijeron funcionarios, y se aprovecha de una gran disparidad en la mano de obra. Se cree que el servicio de inteligencia exterior de Rusia, el SVR, tiene 150 agentes o más en EEUU, no solo en Washington o en Nueva York, sino también en otras ciudades importantes.

La CIA, por el contrario, tiene como máximo varias docenas de agentes en Rusia, con varias docenas más dispersos en toda Europa del Este y la antigua Unión Soviética.

Esos números se ampliaron en los últimos años, con reclutas que se especializan en Rusia. Pero funcionarios señalaron que algunos de esos nuevos empleados no tienen habilidad alguna en lengua rusa y requerirán años de entrenamiento antes de que se conviertan en agentes productivos. Exfuncionarios dijeron que hay un desequilibrio aun mayor en los recursos de contrainteligencia que los países dedican al seguimiento y bloqueo de espías del otro bando.

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