Estévez y Malosetti con el amor como estándar

Un concierto basado en la emoción y la simpleza de piezas clásicas del cancionero estadounidense con la actriz y el bajista en el centro

Esta historia comienza con un veterano músico de profesión, residente en Palomar, –una localidad a unos 25 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires–, y con un oficinista radicado con su familia en Dolores –a 250 kilómetros de lo que en Argentina llaman Capital Federal– que tocaba ocasionalmente el contrabajo con sus amigos al estilo de los personajes de la canción Sultans of swing de Dire Straits. Se remonta también a los tiempos del tocadiscos Winco y de la colección de vinilos hogareña, a música que las madres o los hermanos mayores escuchaban en la casa de la niñez o al jazz que sonaba en los asados familiares del fin de semana. Eso es lo que inspira y define el espectáculo que, por primera vez, la actriz Inés Estévez y el músico Javier Malosetti ofrecerán juntos en Montevideo. Es un show de canciones clásicas que remiten a un tiempo pasado, a un cine de otro tiempo, a una época fácilmente añorable.

Ambos son pareja desde hace poco menos de dos años y no tienen problemas en explicar que este show que sucederá el sábado en la Sala Zitarrosa surge, ante todo, de su encuentro. Y que el vínculo emocional que explica a este show de estándares musicales en los que se cruzará el jazz con la bossa nova, el soul, el samba, el blues, el tango y otros géneros, está en el descubrimiento de que, a pesar de haberse encontrado a estas alturas de su vida, hay un vínculo musical subyacente y familiar en común que los define como pocas cosas.

En aquellas casas familiares, lo que sonaban ante todo era lo que se conoce como standards (estándares). Pero, ¿qué es lo que define a un estándar musical más allá de lo técnico, de las incontables versiones que puede tener o de ciertas reverencias artísticas? "La magia", aseguró Malosetti. "La de canciones clásicas como las de los Beatles o de los Carpenters. O las canciones que integraban las listas de los musicales. Quizá también son temas que prevalecen mucho más allá de las obras en las que puedan haber estado, como los musicales", explicó a El Observador hace algunas semanas en medio de una gira de prensa de la pareja.

La definición sigue: "Estas canciones estaban en casa. Tanto en la mía como en la casa de los Estévez. Nuestros viejos tenían similitudes muy fuertes en el sentido de que eran dos gringos deformes, de escuchar mucha música. Eran fanáticos de música de otro mundo. Ahora no es tan raro escuchar música de algún lado, pero en ese entonces escuchar música que venía de tan lejos era un poco una marcianada. No se conocieron, pero creo que de haber sucedido hubieran sido grandes amigos", añadió el músico.

Pero hay más cosas que definen a los estándares como formato. "De algún modo son un género asociado a la edad de oro del cine, a ese momento en el que la música comenzó a ser un personaje más dentro de una película. Mi padre absorbió eso en su más tierna adolescencia. Así se convirtieron en clásicos en su sentido más mágico. Esa magia los vuelve vigentes", aseguró Estévez, conocida por sus roles actorales en Vulnerables o Guapas.

Entre música, emoción e interpretación, se teje un espectáculo que, según cuenta, surgió ante su mirada sorprendida. "Yo todavía no puedo creer que esto esté pasando", reconoció con una sonrisa. El formato del concierto los coloca a ella y a Malosetti en un sitio y un registro bien diferente a lo que el montevideano puede apreciar del músico cada vez que visita la ciudad.

"Para mí es volver un poco a ese jazz que conectaba más con la gente. A nosotros en este caso nos interesaba mucho llegar a esa simpleza. Es hermoso cuando una parte reconoce, pero esto no está hecho para agradarles a ellos. En este caso preferimos tocar para sus madres", conceptualizó Malosetti con una sonrisa.

Dice el músico que bastó con escuchar una vez a Estévez cantar para que la idea de armar un espectáculo se prendiera en su cabeza. Pero más allá de su percepción, el show tenía que ser probado en vivo. En enero de 2016 comenzaron a tocar en Boris, un club de jazz. "Pensamos que iba a ser para un grupo de amigos y terminamos haciendo funciones dobles todos los fines de semana", contó Estévez. Lo que tocó después fue una enorme gira por el norte argentino. En setiembre tocará grabar un disco con material nuevo.

Tanto Estévez como Malosetti reconocen que lo que ambos están viviendo es tan atípico como lo que la gente percibirá al verlos sobre el escenario hacer lo que hacen ahora. Para Malosetti, este es el show que a su padre le hubiera gustado más ver a su hijo hacer. "Yo creo que hasta hubiera tocado", comentó. Para Estévez, la novedad del desafío todavía sigue pulsando: "Esta música me acompañó toda mi vida; escuchaba a Louis Armstrong desde los 3 años, me ponían eso y María Elena Walsh. A partir de esto surgieron todos mis gustos, incluso la pasión por el folclore; todo eso tiene que ver con esa delicadeza musical. Revivir eso en vivo es recuperar esa magia que se activa para nosotros cuando escuchamos estas canciones, pero yo pensaba que esto no iba a salir de casa. Me da temor entusiasmarme mucho porque me da miedo que termine, pero Javier siempre viene con planes nuevos. Es tremendo que haya depositado toda esta confianza en mí".


El Polonio trajo a los clásicos

"Yo le mandé una grabación para hacerme el 'langa' y ella me cantó casi perfecta la canción que le había enviado". Ese es el momento que Javier Malosetti asegura como la chispa que dio origen a la idea del espectáculo y el proyecto, que en setiembre tendrá su primer disco de estudio. Actriz y músico se estaban conociendo, pero la idea ya apareció entonces en la cabeza del bajista.
Los estándares, canciones populares clásicas versionadas y reverenciadas hasta el cansancio a lo largo de la historia de la música moderna, son en este caso llevados a su forma más original por el dúo, que en vivo toca acompañado de un trío de músicos de jazz. "Buscamos el valor de lo genuino", aseguró Estévez. El efecto suave de esas canciones clásicas de jazz, aún vigente, es lo que para Estévez les sigue dando contemporaneidad : "Mencionar a los estándares de jazz como algo de otra generación es limitarlo en una forma muy egoísta. hay tanta música como el blues o el funk que deben mucho a esa base".
De unas vacaciones en Cabo Polonio, la pareja sacó el año pasado "entre 50 y 60 canciones" que Estévez cantó en español, portugués, francés e inglés.


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Platea $ 600, tertulia $ 400. El show comienza a las 21


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