Estudio español con acento de América

El uruguayo Carlos Loaiza explica la estrategia detrás de la expansión regional del reconocido bufete español Garrigues
En un sector como el jurídico, que a nivel global está viviendo un proceso de concentración, Latinoamérica aparece como un mercado natural para las firmas españolas. Garrigues, el estudio más grande de España y Europa continental, es uno de los que está intentando consolidarse en la región.

Las cifras le dan la razón para afianzar esa movida, ya que a la firma española de servicios legales y fiscales consiguió aumentar en 2016 sus ingresos globales en 3,1% hasta los € 349,3 millones (US$ 372,3 millones), en gran medida gracias a sus números en la región. El año pasado fue récord para Latinoamérica, con una mejora de resultados de 81% hasta € 20 millones (US$ 21,3 millones).

Al frente de la expansión de la oficina en Argentina de Garrigues, de próxima apertura, está el uruguayo Carlos Loaiza. "Nuestro propósito es ser una firma integrada iberoamericana, global pero con un fuerte acento en Latinoamérica", comentó, al explicar por qué el estudio pasó de generar alianzas con firmas latinoamericanas a tener oficinas propias que funcionen con sus "criterios de actuación, éticos, profesionales y tecnológicos".
En este modelo las oficinas locales son 100% propiedad de la española, y los socios locales son socios de la matriz. Hoy Garrigues está instalada en México, San Pablo, Bogotá, Lima, Santiago de Chile y proximamente en Buenos Aires.

En los planes no está abrir oficinas en Uruguay. "No se descarta ningún país pero las circunstancias de Uruguay, un mercado pequeño y muy bien atendido, harían que el esfuerzo fuera mayor. Además la estrategia es posicionarse (antes) en todas las jurisdicciones grandes", explicó Loaiza, quien hace un año está instalado en Buenos Aires y considera que Argentina está dando buenas señales, aunque no ha logrado la estabilidad económica.

Garrigues está siguiendo un modelo parecido al que desarrollaron empresas españolas de otras áreas, como infraestructura, energía, o banca, "que hoy ya se consideran firmas de origen español pero propiamente iberoamericanas". Loiza asegura que la estrategia para el mercado regional "potencialmente enorme" no es cortoplacista. Él mismo, ejemplifica, es parte de ese proceso, que tiene su base en el Centro de Estudios Garrigues, el brazo académico en el que se forman profesionales latinoamericanos,que pasan a constituir una importante cantera de talento. Loaiza lidera además el proyecto global Alumni de Garrigues. "Es algo más que conocerlos y estar en contacto, sino saber que podemos contar con ellos en algún momento si están dispuestos", profundizó.
Es que la motivación para esta expansión también está en el objetivo de ser una "firma global de gente que tenga una vivencia global".

Con ese aspecto el uruguayo se siente totalmente identificado. Además de su relación previa con la firma (al haberse desempeñado con en Garrigues en España hace diez años), ese objetivo tiene que ver también con su propia vida. La carrera diplomática de su padre, primero, y sus inquietudes profesionales después, lo llevaron a vivir en diversos países de Latinoamérica y Europa.
En esta expansión se muestra convencido de la necesidad de personas que sean capaces de entender las singularidades y matices de los diferentes países de la región, y no caigan en lo que los españoles llaman "la trampa del idioma" ("hablar el mismo idioma no significa pensar exactamente igual").

Consolidación institucional
Para Loaiza, el principal desafío de los mercados jurídicos latinomericanos es lograr un desarrollo institucional de los países, que haga que realmente sean necesarios abogados sofisticados, con formación y que aporten valor. "La debilidad institucional deriva en corrupción en el peor de los casos, y en el mejor en el lobby, que no es una mala palabra, pero en muchos países el lobby puede tomar más importancia que prestar un buen servicio jurídico", comentó el abogado.

Subrayó que la consolidación institucional constituye una garantía para el inversor y genera condiciones para que las firmas de abogados internacionales se desarrollen.
Loaiza dijo que existen desafíos que son compartidos por profesionales en todo el mundo, como la innovación tecnológica (ver recuadro en esta página).
"La profesión jurídica también va a ser impactada por el desarrollo tecnológico. Como firma hacemos grandes inversiones en innovación", señaló.

Tecnología: un proceso inexorable que se puede absorver
Entre otras incursiones tecnológicas, Garrigues está actualmente desarrollando un sistema de gestión documental robotizada. Esa plataforma permitirá gestionar y analizar más rápidamente la documentación jurídica, además de ofrecer la posibilidad de transcribir automáticamente las grabaciones de un juicio, ya que incluye un módulo de conversión de audio a texto. "(El resultado es que) los abogados no pierden tiempo para acceder a los documentos más precisos como base para sus trabajos, de manera que dediquen el tiempo que facturamos a customizar, a hacer traje a medida para el cliente en una circunstancia concreta o aplicar toda la experiencia en un contrato", amplió Carlos Loaiza. El profesional subrayó la utilidad del llamado Big Data aplicado por ejemplo en sistemas de predicción de jurisprudencia y la redacción de contratos. "(El avance tecnológico) es un proceso inexorable. No creemos que genere desempleo sino una readecuación de las habilidades de las personas, que cuando se da de forma anticipada, progresiva y en los tiempos adecuados, se puede absorber", reflexionó.

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