Europa comenzó la expulsión de migrantes de Grecia a Turquía

Es la medida del bloque para evitar una llegada masiva de refugiados a su territorio
No sin polémica, comenzó a aplicarse el pacto entre la Unión Europea y Turquía sobre los refugiados y los primeros ya fueron deportados desde Grecia hacia ese país. El sistema no está lo suficientemente aceitado y genera críticas y protestas.

Ayer fueron 202 las personas que fueron llevadas en barco y la agencia de prensa griega ANA anunció que entre ayer y mañana 750 migrantes serían devueltos a Turquía. Se trata principalmente de paquistaníes, esrilanqueses y africanos.

Los expulsados, casi todos hombres y en su mayoría jóvenes, habían entrado de forma irregular a Grecia después del 20 de marzo, logrando sobrevivir a una peligrosa travesía en lancha por el mar Egeo, un viaje que ha costado la vida a 366 personas desde el 1º de enero.

A través de las islas Egeas, 850.000 personas llegaron a Europa en 2015 sobre un total de más de un millón, huyendo de las guerras y la miseria, y otras 150.000 más desde principios de este año.

De acuerdo con el pacto firmado el 18 de marzo, Turquía no puede permitir que los refugiados dejen su territorio hacia Grecia y luego Europa, y por eso los que se atrevan a hacer este trayecto y no pidan asilo serán devueltos al país de donde zarparon.

La medida prevé frenar el flujo de migrantes hacia el Viejo Continente, y fue criticada por diversas organizaciones, que la consideran similar a una pena a un criminal.

Ayer trasladaron migrantes en tres barcos, con un agente por cada refugiado. Por cada sirio que vuelve a Turquía, la UE concede asilo a alguno de los que en ese país esperan para llegar a Europa. Esto se hará hasta 72.000 y es criticado por insuficiente, dado que en Turquía hay más de 2,7 millones de refugiados, varios de los cuales esperan seguir viaje.

El buque que hizo el primer viaje zarpó de la isla griega de Lesbos y llegó al puerto turco de Dikili. La policía griega indicó que en ese primer viaje fueron 136 personas, entre paquistaníes, cuatro esrilanqueses, bangladesíes, indios y sirios.

En tierra firme aguardaba una cincuentena de manifestantes que mostraron su apoyo a los refugiados con un cartel que aseguraba que Turquía no es un lugar seguro. Ellos lo saben, pues en algún momento se fueron de aquél país en busca de un porvenir más alentador.

Colapso general

No serán deportados los refugiados que comiencen a tramitar asilo. Al momento esto no es fácil, pues en todos los puntos de la ruta migratoria hay colapso. Por ejemplo, la Unión Europea indicó que enviaría 400 funcionarios e intérpretes de la oficina europea de asistencia al asilo (EASO) para agilizar la burocracia, pero solo han llegado 30 para colaborar con los 200 que están en el terreno.

La UE también prometió hasta 1.500 policías de diversos Estados miembros, de los cuales 400 estaba previsto que llegaran este fin de semana a Grecia y no está claro cuántos llegaron efectivamente.

En las islas del Egeo oriental ya acampan más de 6.000 personas y no hay posibilidad de solicitar el asilo oficialmente, aunque según la coordinadora de refugiados helena "la mayor parte" de los detenidos allí han expresado su deseo de hacerlo.

Los centros de las islas griegas pasaron de ser lugares de acogida a ser centros de detención. Quienes llegaron antes del 20 de marzo esperan en libertad, mientras que los que arribaron después de esa fecha son considerados fugitivos de Turquía y están detenidos para ser deportados.

Y así empeoran las condiciones de los detenidos, que se vuelven más dramáticas en la medida en que aumenta el hacinamiento. Diversas ONG denunciaron las condiciones insalubres en las que tienen que vivir juntos hombres, mujeres y niños. En la isla de Quíos, por ejemplo, hay 1.800 migrantes hacinados en el encierro, a los que hay que sumar a unos 600 que escaparon derribando una valla el viernes ante la pasividad de la Policía.

La operación suscita una gran preocupación entre los defensores de los derechos humanos, entre ellos la organización Amnistía Internacional, que acusa a Ankara de forzar a un centenar de sirios al día a regresar a Siria; Turquía desmiente este punto.

Por otra parte, el acuerdo tampoco resuelve el problema de los 50.000 refugiados llegados a Grecia antes del 20 de marzo y que permanecen bloqueados en la frontera desde el cierre de la ruta de los Balcanes.

Las claves del tratado entre Turquía y la Unión Europea

Objetivo. Firmado el 18 de marzo entre la Unión Europea y Turquía para evitar la llegada de más personas al bloque regional.

Turquía. Ubicada entre Medio Oriente y Europa, es escala de los refugiados en su camino al norte. Ya aloja a unos 2,7 millones de refugiados en su territorio y hasta ahora no controlaba a los que salían de él rumbo a Europa. Desde ahora, tiene que cerrar el paso y evitar los viajes de refugiados.

Medidas. Si un refugiado se evade de Turquía y llega a Grecia, este debe ser detenido en ese país y devuelto.

Precio. A cambio, Europa libera un permiso de asilo en alguno de sus países hasta llegar a los 72.000 cupos. Y en premio por la colaboración, el bloque comunitario eliminará en junio el pedido de visa a los turcos que quieran ingresar a la zona y abrirá las negociaciones de adhesión. La Unión Europea se comprometió, además, a dar una ayuda de € 6.000 millones en dos tandas y hasta 2018 para atender a los 2,7 millones de refugiados que ya hay en Turquía. Esa financiación ya comenzó.

Grecia. Es país de tránsito en la ruta (actualmente hay unos 50.000 migrantes que procuran seguir viaje) y sus centros de asilo están desbordados. Con la nueva ley, los refugiados que lleguen desde Turquía deben ser detenidos para su posterior deportación. Los expertos aseguran que no están dadas las condiciones para que aumente la población de los centros de acogida y advierten por una mayor crisis humanitaria.

Colapso. La medida se aplica a todos los que llegaron a Grecia desde el 20 de marzo. Ayer, cuando comenzaban las deportaciones, ya había 7.000 personas que debían pasar por esto, lo que obliga a una logística importante.

Denuncias. Los refugiados que huyen de guerras se convierten con esta medida en detenidos que deben esperar que todo esté organizado para ser devueltos por barco de Grecia a Turquía. Organizaciones políticas y no gubernamentales presentes en las islas griegas han denunciado la medida como inhumana, pues mantiene privada de libertad y en condiciones de hacinamiento a miles de personas que no han cometido crimen alguno.

Fuente: Agencias

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