Europa se mantiene en vilo ante la amenaza de más atentados

Los ciudadanos y las autoridades están en constante alerta ante cualquier suceso

Mientras el paseo marítimo Platja d'Aro, en la turística Costa Brava catalana, se encontraba el miércoles pasado lleno de veraneantes, cinco jóvenes alemanes simularon que una persona del grupo era un personaje famoso y los demás lo perseguían para pararlo y hacerse fotos, a modo de flashmob.

La persecución se confundió con un posible ataque indiscriminado, como el ocurrido en Niza el 14 de julio, en el que murieron 85 personas, y generó escenas de pánico, con una gran cantidad de gente que salió corriendo del lugar.

Al final, 11 personas tuvieron que ser atendidas por contusiones, ataques de ansiedad e incluso por una leve taquicardia. En tanto, cinco jóvenes organizadoras de la acción fueron detenidas para ser interrogadas y un juez catalán decidió dejarlas en libertad provisional con una causa abierta por supuestos desórdenes públicos.

Al igual que el flashmob que generó pánico en España entre los veraneantes que pensaron que había un atentado, en otros países europeos el miedo a un ataque inminente hace que salten las alarmas ante el menor atisbo de una agresión, algo que en otro contexto sería tratado como una noticia de sucesos.

Después de una ola de atentados yihadistas en Europa en los últimos meses, un ataque con un cuchillo perpetrado el miércoles en Londres por un noruego de origen somalí, que dejó un muerto y cinco heridos, desató las alarmas.

Tras horas de incertidumbre, la Policía terminó por descartar la "pista terrorista" y señalar que se trató de un asesinato cometido por un desequilibrado mental.

Advertencias

Los temores de que haya ataques en Europa son alimentados por las advertencias de las autoridades a los ciudadanos desde que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) proclamó un califato en Irak y en Siria en junio de 2014.

Muchos países europeos participan en la coalición internacional que lucha contra el grupo, que ha amenazado con derramar la sangre de los "infieles" y de los "cruzados" occidentales.

Londres advirtió recientemente sobre el riesgo de atentado y Austria anunció el jueves pasado que recibió por correo electrónico "amenazas terroristas" contra la Policía.

En Francia, el primer ministro Manuel Valls ha repetido hasta la saciedad que habrá "nuevos ataques" y "otros inocentes muertos", después de que en el último año y medio hubo una serie de cruentos atentados.

Miedo

La impresión de que hay un peligro inminente sobre Europa se alimenta también por los anuncios de las detenciones de sospechosos de planear atentados.

A finales de julio, Bélgica inculpó a un hombre por tentativa de asesinato terrorista. Ese país, golpeado por los ataques del 22 de marzo contra el aeropuerto y una estación de metro, que dejaron 32 muertos, mantiene un nivel de alerta de 3, en una escala cuyo máximo es 4.

En Francia, donde sigue vigente el estado de emergencia desde los ataques del 13 de noviembre de 2015, que dejaron 130 muertos en París, las autoridades anuncian regularmente allanamientos y arrestos en operaciones antiterroristas.

Ocho días después del atentado de Niza, que dejó 85 muertos cuando un conductor lanzó su camión contra una multitud que celebraba la fiesta nacional francesa del 14 de julio, un tiroteo en un centro comercial de Múnich, en Alemania, que dejó nueve muertos, hizo saltar de nuevo las alarmas.

Antes de que se conocieran las motivaciones, la sombra del grupo yihadista Estado Islámico emergió, en particular en las redes sociales. Entonces, la Policía alemana pidió expresamente que no se propaguen rumores.

La investigación reveló que el autor, un alemán-iraní de 18 años, estaba fascinado por las matanzas, las ideas de la extrema derecha fascista, los videojuegos violentos y también con Anders Behring Breivik, autor de la masacre de 77 personas en Noruega hace cinco años.

La psicosis y la prensa

Cada vez que se produce una agresión con arma blanca, las cadenas de información 24 horas se vuelcan a cubrir el ataque para seguir en directo la intervención de las fuerzas del orden y los equipos de rescate, como si se tratara de un nuevo atentado.

En Francia, el ataque con cuchillo perpetrado por un marroquí contra una mujer y sus tres hijas mientras estaban de vacaciones en los Alpes, el pasado 19 de julio, fue tratado en varios medios como un posible atentado yihadista.

El agresor, que dijo sufrir problemas mentales, reprochó al padre de familia que se había rascado la entrepierna delante de su mujer.

Para Christian Delporte, especialista francés de historia de los medios, "no son los medios los que alimentan la psicosis, es la psicosis que alimenta los medios". "Los dirigentes políticos tienen un gran responsabilidad, mayor a la de los medios, ya que deben llamar a la calma", dijo.

Según el experto, los medios desempeñan un papel a la hora de "canalizar" los miedos.

"Cada uno está detrás de su televisor, el hecho de hablar de ello a través de los medios, en una especie de comunión, genera calma", sostuvo.


Fuente: AFP

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