Europeos endurecen medidas contra refugiados que piden asilo

Dinamarca aprobó una ley que les quita su dinero y Hungría planea blindar otra frontera
Ni Naciones Unidas, la Unión Europea, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ni varias ONG lograron desestimular al Parlamento danés de que votara una reforma que endurece las medidas contra los que buscan el estatus de refugiado en el país. Hungría también quiere cerrar sus fronteras, y en Suecia corre el miedo porque un extranjero mató a una cuidadora en un centro de asilo.

Dinamarca ya tenía una ley que desestimulaba la llegada de personas como refugiados, pero aun así hubo ingresos en 2015 y las autoridades decidieron dar un paso más en su carrera por convertir al país en el menos atractivo para los migrantes. Ahora les pueden confiscar sus bienes, demorar la llegada de sus familiares y aplazar la residencia, según la norma adoptada ayer en el Parlamento.

El primer ministro liberal, Lars Løkke Rasmussen, apoyado por el Partido Popular Danés –hostil a la inmigración–, asume plenamente la autoría de lo que califica como "el proyecto de ley más incomprendido de la historia de Dinamarca". La votación de ayer fue una formalidad, pues ya se habían hecho las concesiones necesarias para que el plan consiguiera el apoyo de los socialdemócratas, primer partido de la oposición, y otras dos pequeñas formaciones partidarias.

Entre las medidas vigentes hasta ahora se destacaba la reducción de las prestaciones sociales, el endurecimiento de los permisos de residencia y la publicación de anuncios disuasivos en la prensa de algunos países árabes.

Ahora, además, la Policía podrá registrar el equipaje de los migrantes y hacerse con el dinero en efectivo que supere las 10 mil coronas (US$ 1.450) y los efectos personales cuyo valor supere el mismo umbral. El texto inicial preveía para estos un límite de apenas 3.000 coronas. Quedan exentas de esta medida las alianzas y otros objetos de valor sentimental.

Este punto en particular suscitó en la prensa extranjera comparaciones con la confiscación de bienes que sufrieron los judíos en la Alemania nazi. El gobierno danés lo presenta en cambio como una contribución de los migrantes al país, según sus posibilidades. El dinero recabado estará lejos de financiar la estadía de los demandantes de asilo, en cualquier caso. El Partido Popular Danés plantea otro objetivo: "lo que decimos es que si alguien quiere venir a Europa, más le vale evitar Dinamarca", dijo su portavoz Martin Henriksen.

Los demandantes de asilo que gocen de una protección menor, es decir los que huyen de la violencia en general y no tanto de una amenaza contra su persona, deberán esperar tres años antes de pedir el reagrupamiento familiar, y no uno. El examen de su solicitud puede durar luego varios años, y los refugiados deberán costear el viaje de su familia.

Asimismo, los permisos de residencia serán acortados de cinco a dos años para aquellos que gocen de una protección más elevada. Los que quieran un permiso de residencia permanente tendrán que desembolsar 3.700 coronas (unos € 500), haber trabajado durante dos años y medio en los últimos tres años y tener un nivel más elevado de danés.

Miedo y xenofobia

La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) dijo que el cambio alimenta "el miedo y la xenofobia", y las críticas llegaron desde la ONU, la Unión Europea y las organizaciones sociales. Algunas medidas, como la ampliación de los plazos de espera para la reagrupación familiar, vulneran la Convención Europea de Derechos Humanos, la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados, todos ratificados por Dinamarca.

Pero esto no intimida al presidente, que fue electo en junio y propuso una "ralentización inmediata" del flujo de refugiados, en un país que registró un total de 21 mil demandas de asilo en 2015, dentro de una población de 5,5 millones de habitantes. La opinión pública danesa lo avala, pues el 70% considera la inmigración como su preocupación número uno, de acuerdo con los sondeos.

Según había explicado el líder en diciembre, si siguen llegando tantos migrantes a Europa (alrededor de 1 millón en 2015), "llegará un momento en que habrá que hablar (...) de ajustar las reglas del juego".

Hungría, pronta a blindarse

Las autoridades húngaras, en tanto, están preparadas para cerrar la frontera rumana si cambia la ruta de los refugiados, anunciaron ayer las autoridades.

El primer ministro húngaro, el conservador Viktor Orbán, aseguró el viernes que sea cual sea el cambio de ruta que pueda producirse, "seguro que no pasará por Hungría". Su gobierno está preparado para aplicar un "cierre de frontera" y elevar una valla en la divisoria con Rumania.

El aumento de los controles fronterizos que están aplicando Croacia, Eslovenia y Austria podría provocar que la ruta de los refugiados hacia Europa Occidental se desvíe hacia Rumania y, de allí, a Hungría y Austria.

Hungría instaló a fines del año pasado vallas en sus fronteras con Serbia y Croacia y ahora se prepara para "tratar la presión migratoria que se espera que aumentará de nuevo", según el Ministerio de Defensa.

El portal informativo "delmagyar" publicó imágenes de la frontera con Rumania en las que se ven estacas que parecen marcar la línea donde se construiría una nueva valla.

Tras el cierre de sus fronteras, Hungría registró una considerable caída en el número de refugiados que entraron en el país, de los hasta 10 mil diarios a menos de 20.


Comisión Europea evalúa restablecer controles

La Comisión Europea evalúa que sus países miembros restablezcan los controles fronterizos durante dos años, para poder así controlar los flujos migratorios.

Al día de hoy hay libre circulación de personas entre los países del espacio Schengen, lo que facilita los viajes también para los refugiados. Algunos países plantearon restablecer los controles para organizar el ingreso de personas.

La normativa actual permite establecer controles durante dos meses, que se podrían extender a dos años si se cumplen con ciertos requisitos.

Ya Austria, Alemania, Dinamarca, Francia, Suecia y Noruega, que no es miembro de la UE pero sí de Schengen, restablecieron los controles fronterizos por la importante llegada de migrantes.

"Sabemos que el flujo migratorio no va a disminuir en lo inmediato y que, como el clima cambia, es posible que vuelva a aumentar nuevamente", dijo ayer una portavoz comunitaria, al término de una reunión de la Comisión Europea.

"Queremos preparar todas las eventualidades, pero no estamos aún en el momento de activar" el procedimiento, insistió.

Adolescente mató a trabajadora social

La Policía sueca investiga la agresión mortal que sufrió el lunes una trabajadora social de 22 años que estaba en una vivienda tutelada para refugiados. La joven murió tras ser atacada con un arma blanca por un joven refugiado de 15 años. El adolescente fue detenido y está a disposición de la fiscalía. Abrieron contra él una investigación por presunto homicidio. El primer ministro, Stefan Löfven, expresó su conmoción por el "crimen horrendo".

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