Exceso de herbicida generó la contaminación en La Armonía

MGAP denunció un "uso irresponsable" que causó "una catástrofe" en predios de siete productores
El uso excesivo de picloran, un herbicida aplicado en maíz, generó la contaminación de suelo y agua en siete predios de productores familiares en La Armonía (Canelones), donde hubo pérdidas totales o parciales en producción, sobre todo de tomates y morrones.

Federico Montes, director de los Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), informó que "la dosis utilizada de picloran fue ocho veces mayor a la recomendada por la etiqueta" y remarcó que "la etiqueta que posee cada producto es un documento legal y la dosis indicada debe respetarse".

Montes, acompañado por la directora nacional de la Granja, Zulma Gabard, y la directora departamental en Canelones por el MGAP, Margarita Rodríguez, brindó ayer una conferencia de prensa en la sede ministerial para informar cómo actuó el MGAP desde que a mediados de enero se recibieron las denuncias.

Se confirmó que los afectados son seis productores que trabajan a campo y en invernáculos –básicamente con morrones y tomates, pero también berenjenas, melones, ají, apio, puerro, zapallito, pepino y maíz dulce– y un vivero de plantines hortícolas, en predios de cuatro a siete hectáreas (ha) que regaban con agua de una cañada. Próximo a esa cañada hay chacras, con 12 ha de soja y 64 ha de maíz. En soja no se constataron manejos indebidos.

Montes precisó que todos los productos aplicados, en maíz y en soja, están registrados y autorizados. El único que se detectó en las varias muestras de agua y suelo realizadas fue el picloran. El resto –entre ellos el glifosato– fueron aplicados en las dosis correctas y no aparecieron en las muestras.
Además, no hay presencia de ningún agroquímico en el agua de pozo que usan los productores para el consumo humano.

Hubo "un uso irresponsable de un agroquímico, una dosis altamente mayor a la recomendada", lo que causó lo que definió como una fatalidad y una desgracia, con productores afectados no solo por el daño material, sino también por un impacto anímico.

Informó que se recibieron siete denuncias formales y que se ingresará a la etapa de sumario en un proceso jurídico que llegado el caso dará lugar a sanciones. No se divulgaron nombres de los infractores, pero está "totalmente identificada" la empresa aplicadora, con la cual hubo una reunión, al igual que con el dueño del predio y su técnico, quienes llegaron de Argentina a "una de esas reuniones poco gratas".

El MGAP se comprometió a un seguimiento de los análisis en suelo y agua para indicarles a los afectados cuándo estén dadas las condiciones para producir, es decir, cuando haya picloran cero.
Por ser un herbicida con alta residualidad en el suelo, y como en varios casos afectó a suelos bajo invernáculos donde la recomposición es más lenta, no podrán volver a cultivar pronto.

El MGAP hará un seguimiento con más análisis de agua y suelo para indicarle a los afectados cuándo volver a producir.

Gabard precisó que más allá de la adversidad, que "fue una catástrofe, una tragedia", dado el pequeño volumen de esa producción no hay riesgo de escasez de los rubros mencionados y agregó que se hicieron todos los controles para asegurar que los frutos que se cosecharon y enviaron al mercado fueran aptos para el consumo.

Sobre apoyos –al cierre de esta edición las autoridades del MGAP se reunían con los productores–, Gabard destacó que hay varias instituciones que aportan "desde la silla que le corresponde". Mencionó que la Intendencia de Canelones destinó un geólogo para que trabaje en el diseño de soluciones de agua definitivas, las que fueron solicitadas a la Dirección Nacional de la Granja por los productores y sus técnicos por intermedio de la Sociedad de Fomento de Canelón Chico y la de Villa Nueva de El Sauce. Gabard anunció que se procederá con la máxima celeridad y que 80% de las obras se abonarán con recursos del Fondo de Fomento de la Granja y el resto será a cargo de los productores.

Lo que aún no se sabe es cómo harán los productores para superar la emergencia, considerando que perdieron una cosecha, perderán alguna más y tienen costos productivos por abonar.

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