Exposiciones fotográficas transformadas en publicación

El Ministerio Ediciones editará fotolibros para la divulgación de artes visuales
En un mundo en que las imágenes digitales abundan por sobre las físicas, cuatro fotógrafos uruguayos coincidieron en que en Uruguay había espacio para una editorial independiente que se concentrara en la producción de fotolibros. De las mentes de Gabriela Rufener, Nicolás Pereyra, Julio Pereira y Federico Estol, y en el seno del Photobook Club Montevideo, surgió El Ministerio Ediciones.

Según dijo Estol a El Observador, el fotolibro se diferencia de un libro de fotografía en que en el primero las fotografías son consideradas al mismo nivel que la tipografía, el diseño y los materiales que se utilizan, mientras que en el segundo la calidad del papel resalta para explotar la fotografía.

"Nosotros contamos con imágenes. Eso no te direcciona tanto como un libro editorial, que pone información en cuadros para que sepas todo, sino que deja más preguntas que respuestas. En ese sentido lo ubicamos más cerca de la poesía y el cine que de los libros de fotografía", agregó Estol.

Pereira, por su parte, señaló que el fotolibro es una forma de hacer público el trabajo del autor en un formato más económico que lo que podría llegar a ser el libro de fotografía. "Optamos por editar 300 ejemplares, que es como poner en valor la obra. Como en una especie de edición limitada", afirmó.


El fotolibro es una forma de hacer público el trabajo del autor en un formato más económico que lo que podría llegar a ser el libro de fotografía

En Uruguay el fotolibro no es un formato extendido. Pereira dijo que ha habido alguna que otra tirada, pero son construcciones artesanales y hay muy pocas, por lo cual no terminaron teniendo mucha difusión.

Este espacio sin cubrir se potencia por el hecho de que, según Estol, tener un fotolibro que participe en un festival o en una feria internacional brinda el mismo posicionamiento al autor que exponer su trabajo en una muestra propia.

El primero

El primer fotolibro editado por El Ministerio Ediciones es Touch, de Javier Calvelo, lanzado el jueves en el Centro Cultural España. Puede conseguirse a través de la fanpage de Facebook de El Ministerio Ediciones por $ 480.

Touch fue concebido luego de un año de trabajo entre Calvelo y los integrantes de la editorial. Pereira considera que el trabajo en conjunto con el autor es lo que da la riqueza al trabajo final, ya que se busca que todos los elementos que conforman la obra transmitan la idea que el autor quería mostrar con sus fotografías.

Calvelo plasmó en Touch imágenes cotidianas de un viaje en un medio de transporte público. Planos cerrados de personas u objetos demasiado cercanos sumergen al espectador en los ómnibus, trenes, metros y metrobuses abarrotados de cuatro ciudades americanas. Entre 2012 y 2014, Calvelo aprovechó sus viajes en el transporte urbano de Montevideo, Buenos Aires, Nueva York y Ciudad de México para capturar las escenas que hoy conforman el fotolibro.

Fotolibro

La construcción de Touch pretende ir al corriente de esa sensación. Con un tamaño que se asemeja al de una tableta pequeña, las tapas negras de acrílico buscan reflejar al espectador de la misma forma en que lo haría un celular sin batería. "Nos inspiramos en eso de estar en un medio de transporte, súper conectado. Pero, ¿qué pasa cuando el celular se quedó sin batería y ves tu propio reflejo? Es un libro que provoca agobio desde las tapas hasta adentro", dijo Estol.

El interior del fotolibro está diseñado en forma de biombo. Calvelo señaló que este formato contribuye a transmitir la idea del viaje: "Tiene eso de poder empezar por cualquier lugar, cual si fuera cualquier estación de metro o parada de ómnibus. Genera, además, esa intimidad que tenemos con la gestualización con los celulares y la posibilidad de mirarlo en un espacio reducido".

Esta producción tuvo como referencia el trabajo del fotógrafo norteamericano Michael Wolf, que fotografió detalles de la "compresión" en los metros de Hong Kong y Tokio, y de Walker Evans, quien hizo lo mismo en el subterráneo de Nueva York. "No es un tema súper original que nunca se haya fotografiado, pero había que hacerlo desde otro lado", explicó Calvelo.

El proceso

La concepción de Touch llevó alrededor de un año. Pereira sostuvo que, al asumir un proyecto, los integrantes de la editorial no pretenden que se haga a las apuradas. "Al contrario, nos interesa trabajar un día, tomar distancia una semana y volver para seguramente encontrar algo que no vimos. Pero nos interesa mucho el disfrute de las diferentes etapas de trabajo, el vínculo con el autor es muy importante", señaló.

En lo narrativo, el fotolibro se busca posicionarse más cerca del cine y de la poesía que de los libros de fotografía, ya que dejan más preguntas que respuestas

La idea es lanzar un promedio de dos libros por año. El proceso comienza por la búsqueda de El Ministerio Ediciones de autores que cuenten con algún proyecto, no solo de fotografía, sino de cualquier tipo de arte visual. "Queremos cambiar esa idea de que tenés que ser un fotógrafo para tener un fotolibro", dijo Estol.

La idea, según los integrantes de la editorial, es que estas piezas se posicionen en lugares específicos, como las ferias de diseño o la Feria del libro de autor en Buenos Aires, con el fin de tener contacto con el público específico de estos objetos. Las ganancias, luego, serán volcadas para la producción del siguiente fotolibro.

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