FA postergó discusión sobre una reforma constitucional para 2017

Estrategia de implementación será evaluada en un Plenario Nacional
Luego de dos días de discusión e intercambio, el Congreso del Frente Amplio (FA) resolvió ayer domingo postergar el debate sobre la reforma constitucional y su estrategia de implementación para el próximo año.

En el marco del sexto Congreso del FA, denominado Rodney Arismendi, la fuerza política votó por mayoría postergar para marzo de 2017 la decisión sobre el mecanismo a utilizar para implementar una reforma constitucional. La idea es que este debate ocurra en un nuevo Plenario Nacional, donde se discuta la estrategia política general del FA.

Asimismo, y de cara a "los cambios ocurridos en la región y el mundo" y a los "logros" alcanzados en los períodos de gobierno, la fuerza política aprobó una declaración en la que sustenta la necesidad de "abocarse en lo inmediato a la actualización de su estrategia para los próximos años"; por lo que votó por mayoría pasar el Congreso a un cuarto intermedio hasta marzo de 2017 o abril a más tardar.

Consultado por El Observador, el vicepresidente de la coalición, José Carlos Mahía, dijo que "fue un Congreso que tuvo muchos componentes difíciles de manejar porque eran temas complejos, especialmente la reforma constitucional". A pesar de eso, el diputado opinó que la concurrencia fue buena y "los temas centrales quedaron abiertos para ser debatidos en la fuerza política".

Pese a que la discusión final fue postergada, la coalición logró aprobar las primeras propuestas que impulsará en el marco de la reforma. Por ejemplo, la aprobación del voto para los uruguayos que residen en el exterior y garantías para su pleno ejercicio; que los crímenes de lesa humanidad y de guerra no prescriban y no puedan ser amnistiados, y prohibir a los servicios informáticos, públicos y privados, dar información que viole la intimidad de los individuos. También garantizar la vivienda digna, por lo que se fomentará la construcción privada con un carácter social por sobre el carácter lucrativo.
Uno de los temas que generó mayor debate fue la propuesta de "eliminar" las exoneraciones o exenciones fiscales a templos de diversas religiones y a la enseñanza privada en todos los niveles.

La discusión que comenzó el sábado terminó por llegar a un acuerdo ayer donde la mayoría votó a favor no de su eliminación, sino de que se "revise y discuta" las exoneraciones y exenciones de estas instituciones, así como también las de otras organizaciones con fines sociales y sin lucro como las ONG, clubes y asociaciones civiles, entre otras.

Otro de los temas más debatidos fue la propuesta de reforma constitucional que apunta a poner a disposición las viviendas deshabitadas. Si bien el espíritu de la propuesta era compartido por la mayoría, la discusión estuvo en si debía otorgarse a la Agencia Nacional de Vivienda la potestad para que designe el destino de cada edificación. Finalmente, el Congreso votó derivar esta capacidad a los organismos competentes en la materia.

En contrapartida, el Congreso no aprobó autorizar la eutanasia, que había sido recomendada por una comisión y tampoco reglamentar la financiación y funcionamiento de los partidos políticos, así como las sanciones en caso de ser necesarias. El senador Enrique Pintado argumentó que debía ser un tema a definirse mediante la vía legislativa y no constitucional.

"Era un Congreso que cerró un ciclo en el que se podía haber precipitado una resolución que no nos contuviera a todos y eso hubiera sido complicado. Pero fue un Congreso que permite seguir avanzando y acumulando, debatiendo temas que no los dio por cerrados", opinó Mahía.

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