Falla del gobierno creó una deuda de Venezuela con productores por US$ 95 millones

El dinero con que ANCAP canceló su deuda con Pdvsa (US$ 267 millones) y que debía depositarse en el Bandes para pagar exportaciones uruguayas a Venezuela se envió un banco en China
La ingeniería financiera para vender y cobrar a Venezuela parecía simple. Incluso los encargados de explicarla no fueron los expertos del equipo económico sino el presidente Tabaré Vázquez, que lo presentó en julio de 2015 como un logro político.

Venezuela tiene petróleo, algo codiciado por Uruguay, pero carece de alimentos, algo que Uruguay le puede suministrar.

Se pensó en formar un fideicomiso con la intermediación del estatal banco venezolano Bandes que fue el primero en operar en el exterior desde Montevideo. Ahí se depositarían US$ 267 millones de los cuales las empresas uruguayas Conaprole, Pili, Calcar y Claldi se irán cobrando a medida que le vendían a Venezuela.

El dinero lo tenía que depositar ANCAP como parte del pago de una deuda con PDVSA que canceló con una quita importante. Sin embargo, ANCAP –a pedido de Venezuela, según supo El Observador– giró ese cheque a China.

El Observador consultó ayer a Bandes pero amparándose en el secreto de información sobre sus clientes, rechazaron explicar el recorrido del dinero del fideicomiso que ahora no está en Uruguay. La Diaria informó que el dinero fue girado "el 24 de setiembre al China City Bank".

El negocio se planteó cuando ANCAP ofreció cancelar una deuda que tenía con PDVSA por compras de crudo por US$ 430 millones. El Parlamento lo votó y la deuda se pagó desembolsando US$ 267 millones. ANCAP salió ganando por el descuento que obtuvo.

Ese dinero (US$ 267 millones) debía –según lo anunció el gobierno– depositarse en el Bandes , que es el agente fiduciario, y con él Venezuela garantizaba los pagos en futuros negocios con las empresas lecheras uruguayas.

El 6 de julio de 2015, Vázquez hizo una conferencia en la Torre Ejecutiva para dar a conocer ese acuerdo, que definió como "oxígeno puro para el país".

Explicó que la plata se depositaría en el Bandes "como garantía de cobro inmediato ante la venta de cada producto". Detalló incluso que las primeras exportaciones serían 120 mil toneladas de arroz, 44 mil toneladas de leche en polvo, 80 mil toneladas de soja, 9 mil toneladas de pollo y 12 mil toneladas de queso.

En otro anuncio posterior, el ministro Tabaré Aguerre (Ganadería y Agricultura) detalló que los precios a los que se le venderá a Venezuela estarían bastante por encima de lo que paga el mercado internacional. Eso se debe, dijeron fuentes de la cancillería a El Observador, al riesgo país de Venezuela.

Cambio

Pero las cosas no se dieron como se previeron y se anunciaron.

Las empresas uruguayas, confiando en el acuerdo gubernamental y en el fideicomiso, empezaron a venderle a Venezuela hasta que se encontraron como acreedores por US$ 100 millones, la mayoría de los cuales se le debe a Conaprole.

Esta situación complicó a la cooperativa y desestabilizó a las otras firmas acreedoras, como Calcar, Claldy y Pili.

El diputado nacionalista Alejo Umpiérrez denunció en el Parlamento que Venezuela desvió el dinero del fideicomiso a un banco Chino.

No obstante, la nación caribeña se comprometió a capitalizarlo con cuotas de US$ 50 millones y la única que llegó fue en noviembre pasado.

El diputado Umpiérrez –que el martes impulsó la convocatoria del ministro Tabaré Aguerre a la Comisión Permanente del Parlamento– afirmó que "el Poder Ejecutivo debe dar respuestas claras y contundentes a lo que es su propia responsabilidad de un pacto de gobierno a gobierno que naufragó". También dijo que el gobierno debe responder por el dinero girado a China.

Los blancos miran de cerca los negocios con Venezuela y anunciaron que propondrán una comisión investigadora para lo cual se requerirán los votos del Frente Amplio que por ahora no están.

La intermediación de la empresa Aire Fresco, vinculada al MPP y que cobra comisiones por los negocios de Uruguay y Venezuela, está en el centro de la polémica.

Vínculo con altibajos

Con la llegada del Frente Amplio al gobierno en 2005, la izquierda reforzó sus lazos con Venezuela, aunque la relación tuvo altibajos y la llamada revolución bolivariana no convencía a todos.

Los problemas de energía de Uruguay también llevaron al Frente a acercarse a quien entonces era el presidente, Hugo Chávez, quien manejaba una billetera generosa por el valor del barril de petróleo.

En el primer gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010) una de las primeras bombas que le estalló fue la crisis de la cooperativa Cofac. Una posible corrida –temor que de inmediato se instaló– y la necesidad de mandar a cientos de trabajadores al seguro, obligó a buscar soluciones rápidas. Ahí apareció Chávez, quien tiró un salvavidas cuando decidió que el estatal banco Bandes absorbiera a Cofac.

Poco antes, Vázquez y Chávez habían firmado un acuerdo petrolero que otorgaba ventajas financieras a las compras de crudo que hiciera ANCAP a Pdvsa.

A pesar de las distancias políticas entre Vázquez y Chávez, Venezuela creció como socio de Uruguay.

En el medio hubo algunos negocios que fracasaron como la venta de casas prefabricadas, y otros bajo sospecha por los costos, como la importación de libros y software.

Con José Mujica en la Presidencia (2010-2015), Venezuela fue ingresada al Mercosur por la ventana luego que el bloque sancionó a Paraguay que por un mecanismo constitucional llamó a elecciones al dejar sin apoyo al presidente Fernando Lugo.

El Brasil de Dilma Rousseff y la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner impulsaron ese ingreso que Mujica respaldó.

La relación política de Uruguay con Venezuela se solidificó, pero el vínculo comercial se deterioró rápido. Venezuela empezó a no pagar a los exportadores que decidieron cortar sus ventas.

Tanto Vázquez como Mujica siempre agradecieron el apoyo de ese país por recibir a miles de uruguayos en dictadura (1973-1985).

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