Fallo por el tabaco sienta precedente: salud por encima de interés comercial

La lección tras el fallo del juicio con Philip Morris
El contundente fallo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) sobre el arbitraje de la tacabalera Philip Morris contra el Estado uruguayo desestima cada uno de los reclamos de esa compañía internacional con distintos argumentos, pero destaca uno de fondo que permitió al gobierno de Tabaré Vázquez celebrar una victoria histórica.

Según insiste el fallo de forma clara y reiterada, Uruguay sale vencedor del diferendo porque ejerció el principio "válido" del poder de "policía del Estado" para proteger la salud de la población, incluso por encima de intereses económicos y pérdidas comprobadas que deriven de esas decisiones en el privado.

Ello, además del precedente que de por sí generaba la noticia a nivel mundial, provoca un antecedente claro sobre la prevalencia del cuidado de la salud por sobre los intereses comerciales de las empresas.

"La protección de la salud pública se ha reconocido como una manifestación esencial del poder de policía del Estado por mucho tiempo, que permite que los Estados nieguen a admitir inversiones por razones de seguridad, orden público, salud pública o moralidad", dice la sentencia de 250 páginas en uno de sus pasajes concluyentes.

"A Uruguay le asiste el derecho de ejercer su poder soberano inherente de proteger la salud pública sin incurrir en responsabilidad en términos generales", agrega.

Los jueces del Ciadi citan en su sentencia legislación internacional establecida en 1987 por la cual se avala esa doctrina: "Un Estado no es responsable de la pérdida de una propiedad u otra desventaja económica que resulte de gravámenes impositivos generales, regulaciones, confiscación penal u otra acción similar de buena fe comúnmente aceptada dentro del poder de policía de los Estados, mientras no sea discriminatoria".
La tabacalera había presentado su reclamo en febrero de 2010, alegando perjuicios económicos y empresariales por las medidas aplicadas por el gobierno de Vázquez (2005-2010) en el marco de su política antitabaco.

Si bien en su planteo no cuestionó los objetivos del país en preservar la salud de la población, ni tampoco negó los perjuicios que tiene para la salud el tabaco, dijo que esas medidas habían perjudicado a sus marcas y reducido sus ingresos.

Philip Morris intentó establecer que Uruguay le "expropió" varias de sus marcas de cigarrillos que vendía en el mercado local hasta el establecimiento de las disposiciones restrictivas de comercio y publicidad.

Entre otras, el gobierno uruguayo impidió a las tabacaleras ofrecer al mercado cigarros del tipo "suave" o contenidos bajos de alquitrán y otros productos nocivos, como forma de captar fumadores o distorsionar la percepción de daños.

También limitó el espacio en las cajillas para mostrar sus marcas, para colocar allí pictogramas alusivos al daño causado por el tabaco .

La compañía aseguró que con esas disposiciones tuvo que sacar de circulación varias de sus marcas, con lo cual perdió el valor y la plusvalía de ellas.

Dijo en el juicio que registró una caída en sus ventas, y recordó incluso que tuvo que retirar su producción en Uruguay para luego importar el producto desde Argentina.

Tanto en ese como en todos los puntos cuestionados por la demandante, el tribunal del Ciadi fue contundente a favor de Uruguay.

El ejercicio de policía del Estado aplicado de forma "razonable" y "de buena fe" en cuestiones tales como "el mantenimiento del orden público, la salud o la moralidad, excluye la indemnización, aún si causa un perjuicio económico a un inversor", dice el fallo. Y agrega:

"Las medidas adoptadas con ese fin no se deberían considerar expropiatorias; no halló un reconocimiento inmediato en las decisiones sobre tratados de inversión".

Vázquez no dejó que le hagan sombra

La sentencia favorable a Uruguay tuvo nombre y apellido: Tabaré Vázquez. El presidente de la República se anotó una victoria histórica por haber sido el defensor de las políticas de salud antitabaco, incluso cuando había dudas y miedos desde la izquierda.

Y el mandatario lo sabe. Por eso eligió no solo ser el portador de la noticia el pasado viernes 8 de julio, sino que además dio una orden al resto de su plantel de gobierno: el único vocero es el presidente.

Ese viernes 8 se sabía de alguna forma que Uruguay había tenido éxito en el arbitraje internacional de Philip Morris, pero fue Vázquez quien confirmó la noticia y sus detalles. Y lo hizo en cadena nacional de radio y televisión, algo reservado para las cosas importantes.

Esa cadena, que lo mostraba detrás de un mostrador junto a una bandera uruguaya, se repitió en dos horarios ese viernes: 17 y 20 horas.

Según pudo saber El Observador, el presidente dio la orden expresa de que él sería el único vocero del tema.

Por lo tanto, nadie, ni siquiera los involucrados en el arbitraje por la parte uruguaya, podrían abrir la boca en los medios de comunicación para sacarse la foto.

La semana pasada, cuando el presidente recibió en la Torre Ejecutiva a representantes de los partidos por el tema hidrocarburos, la reunión se inició con una ronda de felicitaciones y halagos al mandatario. Vázquez, con el pecho inflado, agradeció.




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