Federico García Lorca capturado en voz y en movimiento

Poeta en Nueva York conjugará poemas del autor con teatro y danza
En 1929, el poeta mutaba. En ese momento, Federico García Lorca, una de las voces poéticas más importantes del habla hispana, viajaba a Nueva York para encontrarse de frente con la sociedad norteamericana, industrializada y viviendo los resultados del capitalismo en pleno crack del 29, mientras él mismo estaba en medio de su propia convulsión emotiva, espiritual y de identidad.

El resultado, el poemario Poeta en Nueva York, ahora será adaptado por la Compañía Clepsidra: teatro & danza conjugando lenguajes que, en los ojos del director, Facundo Fernández, debían encontrarse. "El mismo texto es el que pide la conjugación de teatro y danza cuando uno lo lleva a una escenificación", sostiene Fernández sobre el espectáculo, que se estrenará hoy en el Teatro Solís y continuará por dos días, para luego ir a Canelones el sábado 11 de junio.

"En el mismo poemario (García Lorca) constantemente está hablando de movimiento, de ritmo. Hay definiciones de Nueva York que hablan de geometría, de angustia, de danza. Me parecía que era algo importante, además de que su verso en Poeta en Nueva York sale de la formalidad más conocida y empieza a trabajar con el ritmo", agrega el director, cuyo hogar y repertorio se han visto desbordados de obras de García Lorca o vinculadas al autor.

En esta oportunidad, la obra es vehiculizada por un actor y dos bailarinas, que trabajan en un engranaje entre el teatro físico y la danza contemporánea. "No es que se separe el teatro de la danza, son una misma entidad", señala Fernández. En esta dinámica, el actor no recita los poemas y textos, sino que los dramatiza. "Tiene una dualidad de personaje entre un relator basado en la primera conferencia de García Lorca sobre el poemario, con su primera lectura de poemas, y la voz misma del poeta, sin llegar a ser él específicamente".

Las bailarinas, en tanto, ayudan a materializar las capas mismas de la obra, una trabajando desde lo telúrico y otra desde la elevación. "Una representa la parte más mecánica, más loca de Nueva York. Lo más estructurado. La otra bailarina, en tanto, se mueve desde la mirada del poeta, como si estuviera encima de eso. Es esa visión de quien levanta la cabeza desde arriba y mira por encima esa maquinaria y locura", agrega Fernández.

Como explica Fernández, el espectáculo toma como recursos tanto el poemario mismo como la conferencia de García Lorca, respetando el orden de poemas de aquella primera instancia y no de las reediciones posteriores de Poeta en Nueva York. "Me parecía espectacular poder darle una columna vertebral, una idea de lo que es el espectáculo completo. Antes de que aparezcan los poemas, la conferencia ayuda a ubicar a la persona en el lugar, y desde dónde se hizo, porque él lo explica. Ubica a la persona en lo que fueron esos momentos generadores, y ayuda a tener una lectura más limpia de lo que fue el proceso para él".

Ayudándose de una puesta que no apela a referencias de espacio y tiempo, Fernández rescata la actualidad del autor, "la mirada lúcida y sensible" que ha logrado trascender casi cien años. "Hay dos o tres poemas que hablan de la sexualidad. Nosotros elegimos uno en particular. Él habla del tema de cómo luchar contra la sugestión del vocablo, la burla, y hoy en día es algo que se sigue peleando. Hay cosas que todavía están ahí y que lo hacen ser lo que para mí es: un genio".

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