Felices 200 años para la perla artiguista de Colonia

Carmelo recibe su bicentenario; sus orígenes como pueblo, su vinculación con el legado del prócer y cómo sus habitantes se esfuerzan por contribuir a que la ciudad mantenga su espíritu hístorico y turístico

No es una tarde más de febrero en la ciudad de Carmelo. Si uno observa sus calles prácticamente desiertas –posiblemente por el agobiante calor propio de la época, o tal vez por la misa diaria de la siesta– podría pensar que sí lo es. Otro jueves rutinario en una ciudad del interior. Apenas se ven algunos niños aprovechando el último mes de vacaciones en las plazas, siempre alejados de un calor abrasador que no muestra señales de ceder.

Sin embargo, hay indicios de que ese jueves no es otro día cualquiera. Sobre las calles principales cuelgan banderines de colores que anuncian algún tipo de festejo. Varias casas están adornadas con motivos rojos, azules y blancos y en los puntos principales de la ciudad, como la plaza Artigas, se comienzan a ensamblar partes de un escenario.

En un almacén próximo a 19 de Abril, la calle principal de Carmelo, tres mujeres abandonan por un momento la atención al cliente para dedicarse a confeccionar un decorado con los colores artiguistas. La tranquilidad y seguridad que todavía caracterizan a muchas ciudades del interior hace posible que se pueda despegar los ojos de la caja registradora por un momento. "Tenemos que aprovechar estas cosas", explica una de ellas, "Acá en Carmelo no tenemos mucho que hacer, y ahora venimos con una linda seguidilla de fiestas: Carnaval, la Fiesta de la Uva y ahora esto".

El viernes 12 la ciudad de Carmelo cumplió 200 años de su fundación y los carmelitanos se hinchan de orgullo al recordar que sigue siendo la única ciudad fundada por Artigas que permanece en pie y habitada. La ciudad recibe el bicentenario con una fiesta de varios días, que comenzó el pasado jueves 11 por la tarde y que culminará en la noche de mañana.

Un traslado necesario

La fundación de Carmelo se produjo en 1816, un año que encontraba a José Artigas gobernando la Provincia Oriental y con el Reglamento Provisorio de Tierras vigente desde setiembre del año anterior. Ese reglamento, además de la distribución de tierras, proponía el poblamiento de una campaña donde la ley brillaba por su ausencia. La idea de Artigas fue, en principio, plantear tres poblados en distintos puntos del país: Purificación en el departamento de Paysandú, Pueblo Otorgués en lo que hoy es el departamento de Tacuarembó, y otro en la zona en la que actualmente se encuentra Carmelo. Este último era una idea anhelada por los habitantes de Víboras, un pueblo asentado a pocos kilómetros del actual Carmelo.

Víboras nace como un poblado donde se nucleaban los trabajadores de tres estancias importantes de Colonia en el siglo XVIII. Luego de que el número de habitantes creciera considerablemente y que los robos de ganado y asaltos comenzaran a ser algo común, sus pobladores reclamaron el traslado a otro lugar donde se garantizara un futuro mejor para el pueblo. El agua también era un problema, ya que el pueblo estaba alejado de los ríos y arroyos más importantes de la región, lo que generaba problemas sanitarios y comunicacionales por igual.

Fue entonces cuando Artigas decidió el 12 de febrero de 1816 firmar el traslado de Víboras al lugar donde años después la ciudad de Carmelo se convertiría en un polo turístico para Colonia y Uruguay.

El turismo como centro

"A Carmelo siempre se la conoció como una ciudad turística", explica Mario Rodríguez, suplente del alcalde de la ciudad. "En la década de 1930, cuando durante el gobierno de Gabriel Terra se impulsó la ley de Centros Poblados, Carmelo ya estaba entre las ciudades de interés turístico y se declaró la autonomía de su Junta".

Rodríguez también comenta que uno de los aspectos que hicieron de Carmelo un polo turístico desde muy temprano en el siglo XX fue la instalación de hoteles importantes en la ciudad. Un ejemplo de ello es el Hotel Casino, establecimiento que hoy cuenta con la categoría de cuatro estrellas, que fue construido durante los años de 1930. Otro caso es su puerto, que fue planificado y comenzó a operar en la década de 1940. "Todos estos ejemplos nos muestran que Carmelo fue planificada desde un principio con una visión turística", afirma Rodríguez.

La vinculación con Buenos Aires, una ciudad que en línea recta está a unos 70 kilómetros de allí, impulsó también esta faceta de Carmelo con más fuerza. Tradicionalmente, los argentinos han sido una de las fuentes más importantes de ingresos para Carmelo y la posibilidad de contar con un aeropuerto de categoría regional como Zagarzazú contribuyó a mejorar la relación. A su vez, importantes empresarios del otro lado del río Uruguay comenzaron a invertir en viñedos o emprendimientos hoteleros.

Pero en los años de 1990, Carmelo comenzó a recibir otro tipo de turistas que a su vez exigían un poco más: norteamericanos y europeos. Fue así que la ciudad recibió de brazos abiertos la propuesta de la cadena Hyatt de construir un hotel cinco estrellas. Hasta hoy, el hotel ha sido propiedad de varias cadenas, como Four Seasons, Madisson y actualmente se encuentra administrado nuevamente por la empresa Hyatt.

Otro de los atractivos turísticos de la ciudad recae en sus viñedos, algo que se conecta directamente con la historia de la región, ya que la estancia de Belén fue el primer establecimiento que tuvo vid en la Banda Oriental en el año 1741. Según explica Rodríguez, hoy el circuito del vino es uno de los paquetes más solicitados por los turistas, en el que pueden degustar vinos y aprender un poco sobre su fabricación.

Carmelo recibe visitantes todo el año, principalmente aquellos turistas que buscan lujo en las propuestas hoteleras, pero durante la temporada de verano o en Semana Santa la ciudad recibe visitantes de todos los sectores económicos, que comparten el gusto por la tranquilidad del lugar.

Todo el año

La comisión por los festejos del bicentenario trabajó durante tres años en la concreción de la fiesta de los 200 años de la ciudad, pero la fecha se decidió en un momento complicado. La transición de los gobiernos nacional y

departamental complicó la asignación de fondos y la idea que en un principio tenían sobre el bicentenario rápidamente adquirió otro tono.

Más allá de estos problemas, la comisión encontró un apoyo mu y fuerte en la propia sociedad de Carmelo, que aportó recursos económicos para que la fiesta se pudiera concretar. Además, fueron importantes también los aportes del Municipio de Carmelo y la Intendencia de Colonia, junto con aportes menores del Banco República, el Ministerio de Turismo y el Banco de Seguros del Estado.

Se espera que durante los cuatro días que dura el evento pasen por Carmelo alrededor de 25 mil personas, entre los habitantes locales y los turistas nacionales y extranjeros.

El extenso programa de actividades, que comenzó el jueves por la tarde, abarca gran variedad de actividades: festivales folclóricos, desfiles militares y civiles, homenajes a José Artigas, diversas exposiciones, eventos musicales y artísticos y la incorporación de uno de los circuitos de Rutas de América, que justamente lleva el nombre Bicentenario de Carmelo.

El momento central del evento será hoy sábado sobre la medianoche en el Teatro de Verano de la ciudad, acondicionado especialmente para el bicentenario, y en el que se presentará el cantante de música tropical Lucas Sugo.

Aunque los festejos terminarán mañana de noche, los organizadores pretenden que el bicentenario no sea algo de cuatro días solamente, sino que se extienda con actividades durante todo 2016. Una de esas propuestas incluye la posibilidad de que la orquesta sinfónica del Sodre se presente en la Calera de las Huérfanas en marzo o abril. Este lugar es un sitio arqueológico de ruinas jesuitas cercano a Carmelo, que se iluminó y acondicionó para formar parte del recorrido turístico de la ciudad.

Asimismo, la organización aspira a dejar a la ciudad una obra importante. El puente sobre el arroyo Las Vacas tiene ya 102 años y está pensado para otra época, por lo que se elevaron más de 12 mil firmas para la construcción de otro puente. No logró entrar en el presupuesto de este gobierno pero sí en el marco de los proyectos de participación público privados, por lo que esperan que algún proyecto privado lo apuntale. "Sería el broche de oro para estos 200 años", señala Rodríguez.

Visita al origen

Uno de los destaques de los festejos es la recreación de parte del pueblo en el lugar donde estaba situado originalmente Víboras. La iniciativa surgió de manera independiente a la organización, ya que fue una idea de jóvenes pertenecientes a una sociedad criolla que querían resaltar la importancia del lugar como punto de origen de Carmelo. En el lugar se construyó un rancho de barro, un horno, un aljibe y el jueves se descubrió una placa en honor a José Artigas. Se planea, el año próximo, agregar una iglesia con las características de la época.

Fuente: Emanuel Bremermann

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