Fin del monopolio uruguayo en el Nafta

Brasil y Argentina se mueven más y mejor en destinos donde Uruguay predomina; se acabaron los privilegios y urge diferenciarse
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

En cierto sentido, puede decirse que este miércoles terminó un período de 13 años irrepetible para la ganadería uruguaya. Entre 2003 y 2016 Uruguay tuvo la exclusividad del abastecimiento del mercado estadounidense de carne fresca desde América del Sur.

Antes había compartido ese mercado con Argentina. Luego la aftosa nos sacó a todos, pero Uruguay volvió en tiempo récord en un año 2003 de crisis devaluatoria y precios muy bajos para el ganado. Con un dólar que rondaba los $ 30 que bajaba costos, Uruguay entraba en forma súper competitiva respecto a Australia, su único rival relevante en ese mercado.

Con la apertura de EEUU, lograda primero brevemente en los años 90, por primera vez el ganado flaco tuvo mercado, la vaca se valorizó y los frigoríficos pudieron colocar la totalidad de la res. Las empresas brasileñas se lanzaron a comprar empresas uruguayas capaces de entrar en ese país capaz de lograr un monopolio regional en el principal mercado importador de carne del mundo.

Uruguay colocó 100 mil toneladas en 2003 y vino un período en que EEUU fue el mercado principal por lejos. Para 2005 las exportaciones habían superado las 340 mil toneladas. Mucho más de lo que exportamos actualmente a China, nuestro actual principal mercado. Luego el volumen exportado bajó por la irrupción de Rusia, luego por la aparición de China y tras caer al entorno de las 30 mil toneladas llegó el año pasado a unas 56 mil toneladas. Pero 2015 fue el último año de escasez de oferta ganadera en EEUU y de exclusividad uruguaya en la región. Ahora la oferta interna de EEUU es creciente y empezó la competencia con los vecinos.

Los cambios de gobierno en Brasil y Argentina parecen haber acelerado procesos de apertura comercial en EEUU y además haber acicateado el criterio aperturista en los dos países. Que van por EEUU y más. "Ustedes le compran carnes a Uruguay cuando ellos tienen poco más de 3,4 millones de habitantes. Brasil tiene 200 millones de habitantes. ¿Dónde van a vender más autos Hyundai, KIA, teléfonos y tvs Samsung o LG? ¿En Brasil o en Uruguay?".

Maggi, ministro agrícola de Brasil, lanzó una dura ofensiva que afecta a Uruguay.

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Con esas palabras el ministro de Agricultura de Brasil y mayor plantador de soja el mundo, Blairo Maggi, explicó a la prensa brasileña cómo intentó convencer a las autoridades coreanas de que aceleraran la apertura del mercado a la carne brasileña. Según recogió el portal brasileño em.com.br, el ministro planteó una diplomacia que juega fuerte y directamente en contra de Uruguay.

La misma diplomacia fuerte desplegó el nuevo gobierno brasileño para abrir el mercado de EEUU y lo logró velozmente. Al punto que esta semana la brasileña Marfrig concretó ya el primer embarque de carne vacuna refrigerada con destino a EEUU. La nueva etapa de competencia entre los países de la región para hacerse de un lugar en EEUU la inició un container de Marfrig embarcado con carne producida el 14 y 15 de setiembre, en el frigorífico de Bataguassu, en Mato Grosso do Sul, según informó la empresa en un comunicado.

"Con la apertura del mercado estadounidense la industria brasileña tendrá una excelente oportunidad para ocupar una parte significativa de la cuota sin impuestos de 64 mil toneladas destinada a Brasil y otros países ya que ese volumen nunca fue alcanzado", dice el comunicado de Marfrig que detalla la operativa inicial en el mercado recién abierto ya operativamente.

Y Brasil entrará en un mercado estadounidense que tiene a los precios de la carne en nítido descenso, con una gran abundancia de maíz barato y un crecimiento de la economía lento y mirando de reojo cuando llega la suba de tasas de la Reserva Federal. En el mercado de EEUU los precios del novillo gordo han bajado 21% en lo que va del año y 25% menores respecto a setiembre de 2015. Con un precio bajo del maíz asegurado al menos por un año más solo cabe esperar que la presión se mantenga a la baja. Desde una mirada más de largo plazo, los estadounidenses comen cada vez más pollo y cerdo y menos vacuno.

Será difícil la competencia con los brasileños en el mercado que hasta ahora ha solucionado la colocación de cortes del delantero, recortes que de otra manera tienen poco valor y algunos cortes valiosos que se envían con diferenciación. Brasil sigue creciendo a gran ritmo, lo mismo pasa con la producción estadounidense.

Pero también la competencia con EEUU será dura. Las exportaciones de carne vacuna están ganando fuerte ritmo y hacen difícil que Uruguay gane posiciones en mercados que tiene abiertos reglamentariamente, pero que no logran levantar como destino comercial. Por ejemplo, en lo que va de este año las exportaciones de EEUU a Corea del Sur crecieron 36%, a México 24% y a Japón 6%. Aunque Uruguay no está habilitado para ingresar al mercado nipón, tiene la expectativa de hacerlo el año próximo. La facturación por exportaciones a EEUU viene bajando 20% este año, de US$ 213 millones a US$ 168 millones. Menos volumen y menos precio.

La suma de más competencia regional y aumento de la producción prevista de carne de EEUU –de todas las carnes– es importante porque parece dejar poco margen para que el precio de exportación de Uruguay vuelva a los US$ 4.000 que ostentó entre 2011 y 2015 casi que sin mayores variaciones. EEUU es el primer importador y uno de los principales exportadores mundiales, lo que hace que una baja en sus precios repercuta en un descenso de precios internacionales generalizado.

Argentina ingresará con sus carnes a EEUU el año que viene.

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La gran producción de maíz que tendrá EEUU debe seguir impulsando a la oferta, bajando el costo de producción y obligando a competir con cortes y recortes de menor precio. A la vez, Argentina se sumará el año próximo a las ventas a EEUU con la nueva sintonía entre Macri y el gobierno de EEUU tan distinta a la relación que tenían los K.

Abrir EEUU determina en el mediano plazo abrir el mercado de Canadá y México, y en la óptica de Brasil también ir apuntando a Corea del Sur. Uruguay tiene su carta japonesa para seguir manteniendo un diferencial de mercados en la región.

Y tiene la carta de China y el libre comercio a negociar equiparar sus condiciones comerciales con la de los países australianos y tratar de consolidar el mercado con más potencial en el mundo.

Por otra parte, donde sí parece poco probable que enfrente competencia regional es en el mercado de carne ovina, que podrá demorar pero terminará ingresando con hueso en EEUU.

¿Podrá Uruguay diferenciar su carne respecto a la de Brasil que estará colocando el año próximo casi dos millones de toneladas de carne en el mundo y que tiene una población vacuna que sigue en pleno ascenso?

¿Cómo competirá Uruguay cuando a Argentina y Brasil se sume la competencia de Paraguay aparentemente imbatible en costos?

Una etapa de 13 años ha terminado. Los privilegios comerciales respecto a los vecinos se diluyen en paralelo con la lejanía que parece adquirir el riesgo de aftosa del que paradojalmente nos beneficiamos en casi todo lo que va de este siglo.

Ahora la competencia y la diferenciación pasan de ser una opción a ser una obligación.

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Un competidor en pleno crecimiento


En la mirada del USDA el sector cárnico brasileño tendrá un fuerte crecimiento el año próximo, desde la cría hasta la exportación de carne. En la cría el aumento de vacas de cría será importante, de 800 mil cabezas, de 55 a casi 56 millones, en un rodeo que se expande de 219 a 226 millones de animales.

En dos años (entre 2015 y 2017) los brasileños agregan a su rodeo 13 millones de vacunos, un millón más que todo el rodeo uruguayo. Y al mismo tiempo la faena crece y las exportaciones marcan récords. El año próximo llegarán a dos millones de toneladas colocadas, según el USDA con un fuerte crecimiento en China, el principal mercado de Uruguay. Respecto a las exportaciones a EEUU, el USDA espera que Brasil capte 80% de la cuota destinada a terceros países, lo que serían unas 52.000 toneladas, que sumadas a los embarques de carne procesada llevarían a colocaciones por unas 90 mil toneladas.

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Brasil crece y nos sale a competir. Y por ahora no tiene un techo a la vista en su producción de carne vacuna. Brasil crece y nos sale a competir. Y por ahora no tiene un techo a la vista en su producción de carne vacuna.