Finsbury Park, la mezquita más famosa de Londres

El ataque a una comunidad religiosa que pelea por limpiar su imagen desde 2005

La mezquita de Finsbury Park, en el norte de Londres, llevaba años pugnando por liberarse del sambenito que la identificaba como un nido de extremistas, pero eso no evitó que fuera blanco de un atentado antislámico.

Construida en ladrillo rojo, la mezquita es famosa porque tuvo como imán a Abú Hamza, el predicador del garfio, en cuyo púlpito se regocijaba de los atentados contra Estados Unidos.

Entre sus fieles contaba a Richard Reid, "el bombardero del zapato", que trató de hacer estallar un avión comercial en pleno vuelo transatlántico con una bomba escondida en un zapato, y Zacarias Mussaui, el único inculpado en Estados Unidos por los atentados del 11 de setiembre de 2001, si bien Hamza siempre negó que los conociera.

Luego de ser allanada por la policía en 2003 en el marco de una investigación por un plan para atentar con ántrax, las autoridades cerraron la mezquita, aunque a Hamza ya lo habían echado los fieles y se vio obligado a predicar en la calle.

Al año siguiente fue detenido y la mezquita reabrió en 2005, con la misión de alentar la cohesión de la comunidad.

Muchos vecinos acudieron este lunes a las inmediaciones de la mezquita para expresar su apoyo a las víctimas del ataque cometido poco después de la medianoche del domingo, cuando un hombre arrolló a fieles que salían del templo, matando a uno e hiriendo a diez.

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Té y galletas

Nacido en Egipto, Hamza, que perdió las manos manejando explosivos en Pakistán, controló la mezquita entre 1997 y principios de 2003, y, durante muchos años, su nombre acababa apareciendo de un modo u otro en la mayoría de las investigaciones sobre terrorismo en Reino Unido.

En 2006 fue condenado a 7 años de cárcel por incitar al asesinato y al odio. El juez argumentó que este padre de nueve hijos usaba su autoridad para alentar a los fieles a matar como un deber religioso.

Hamza fue finalmente extraditado a Estados Unidos y condenado ahí a cadena perpetua en 2015 por su papel en el secuestro de 16 turistas occidentales en Yemen en 1998, de los cuales cuatro murieron, y por tratar de crear en 1999 un campo de entrenamiento yihadista en Estados Unidos.

Los nuevos dirigentes de la mezquita han trabajado duro para limpiar su nombre, y en 2015 abrió sus puertas a los no musulmanes como parte de una iniciativa para tender puentes tras los atentados de París.

Annalu Oakland, una artista de 67 años que vive cerca, fue una de las que visitó el templo para tomar té acompañado con galletas.

"En el pasado esta mezquita en particular daba miedo, y es bueno conocer lo que están haciendo, reuniéndose con la gente uno a uno", dijo a la AFP entonces.

"Hace diez años era diferente. Desde entonces, hemos trabajado incansablemente para abrir nuestro centro, nuestra mezquita, nuestras actividades al público", dijo entonces Jalid Umar, uno de sus dirigentes.


Fuente: AFP

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