Fiscal especial investiga a Trump por posible obstrucción de justicia

Juicios políticos a Clinton en 1998 y Nixon en 1974 se basaron en acusaciones similares. El presidente negó que la investigación exista.
Donald Trump obstruyó a la Justicia en el caso sobre Rusia? Esta pregunta forma parte desde ahora de la investigación del fiscal especial que dirige la indagatoria sobre la presunta injerencia de Moscú en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, afirmaron medios locales.

Por si algo faltaba para demostrar el estado de preocupación presidencial, su vicepresidente Mike Pence decidió formar un equipo especial para su defensa legal personal ante la eventualidad de que también resulte salpicado por la supuesta conexión que el equipo de campaña de la fórmula presidencial republicana mantuvo con funcionarios del gobierno ruso de Vladimir Putin.

La información de que Pence decidió contratar su propio staff de abogados fue divulgada este jueves por el diario The Washington Post, que al igual que el New York Times, había informado antes que el fiscal especial, Robert Mueller, decidió enfocar la investigación sobre la figura del presidente.

A través de la red social Twitter, por la cual Trump suele comunicar sus pensamientos y hasta anunciar medidas de gobierno, reconoció que ahora "van con la obstrucción de Justicia", sin aclarar que si se refería a la fiscalía especial o a la prensa, pero con la suficiente vaguedad como para dar veracidad a la historia. Antes, el magnate republicano no había disimulado su molestia al atribuir la versión de la trama rusa a un invento, pues no fue posible "encontrar ninguna prueba".

El hecho de ampliar el campo de la investigación representa "un giro mayor" a este caso, subraya el Washington Post, que afirma además que los investigadores están a la búsqueda de potenciales delitos financieros entre los colaboradores del multimillonario republicano.

El periódico New York Times publicó las mismas informaciones, citando a fuentes cercanas a la indagatoria.

De acuerdo a las versiones periodísticas, el fiscal solicitó entrevistas con cinco altos funcionarios de los servicios de inteligencia, de los cuales tres aceptaron: Daniel Coats, director nacional de inteligencia, Mike Rogers, director de la agencia de espionaje, NSA y su exadjunto, Richard Ledgett.

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Según la versión, Coats mencionó a un grupo de colaboradores el 22 de marzo que el presidente le pidió que dejara sin efecto la investigación sobre el exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn. Flynn estaba en el ojo de la tormenta por el supuesto nexo entre Rusia y el entorno presidencial.

Según el Post, días después, Trump les pidió a Coats y Rogers que dijeran en público que no había pruebas que demostraran la colusión entre su equipo y Rusia. Pero ambos se negaron, dijo el diario.
"Reconozco que tuvimos una reunión con el fiscal especial", afirmó por su lado el senador demócrata de la comisión de inteligencia, Mark Warner, confirmando que Mueller ha dado cuenta a los senadores sobre la marcha de su trabajo.

"La filtración de información del FBI que concierne al presidente es escandalosa, inexcusable e ilegal", reaccionó el abogado de Trump, Marc Kasowitz, sin pronunciarse sobre el fondo del asunto. Se quejó de la filtración, pero no desmintió la noticia.

Trump, cuya joven Presidencia ha estado envenenada por la sombra de este asunto, se congratuló la semana pasada de las declaraciones de James Comey, el exjefe del FBI a quien despidió de su cargo a principios de mayo. Comey afirmó durante un testimonio ante una comisión del Senado que el presidente no estaba siendo investigado por la policía federal en el marco del tema ruso en la época en que él se encontraba a cargo de ese departamento.

Según las fuentes del periódico, "la investigación sobre el presidente por obstrucción a laJusticia comenzaron unos días después de que Comey fuera despedido el 9 de mayo".

Mueller fue designado fiscal especial para garantizar la independencia de la investigación la semana siguiente, el 17 de mayo.

Los expertos estiman poco probable que el Departamento de Justicia tome la iniciativa de inculpar a un presidente en ejercicio, inclusive si la investigación de Mueller concluye que hubo obstrucción de Justicia por parte de Trump.

Pero esa eventualidad presionaría al Congreso, de mayoría republicana, para poner en marcha un procedimiento político de destitución contra el mandatario.

El impeachment contra los expresidentes Bill Clinton en 1998 y Richard Nixon en 1974 se basó en acusaciones de obstrucción a la Justicia.


Fuente: El Observador y Agencias

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