Folsom Prison Blues de Johnny Cash

Johnny Cash, leyenda de la música estadounidense, se inspiró en la prisión para componer uno de sus temas más conocidos: Folsom Prison Blues.
Por Gonzalo Palermo

Es la mañana del 13 de enero de 1968 en la Prisión Estatal de Folsom, la segunda más antigua de California y una de las primeras prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos, en funcionamiento desde 1880. Como de costumbre, no vuela una mosca. Y no es para menos: entre 1895 y 1937 fueron ahorcados un total de 93 presos en este recinto. El guardia de turno hace sonar su cachiporra contra los barrotes del pabellón, el llamado habitual para que los presos se paren junto a las rejas, momentos antes de que estas se abran. Afuera, a pocos kilómetros, el Verano del Amor empieza a desvanecerse. El sueño se termina y llega la realidad. En marzo, el ejército estadounidense perpetrará uno de sus mayores crímenes de guerra al matar a 500 niños, mujeres y ancianos en My Lai, en el marco de la guerra de Vietnam. Poco después, el 4 de abril, Martin Luther King será asesinado por James Earl Ray antes de dar su discurso en Memphis. Mucho después, las Naciones Unidas van a recordar este como el Año Internacional de los Derechos Humanos.

Mientras tanto, en esta mañana especialmente fría de enero, las celdas de la prisión estatal de Folsom abren sus puertas y unos 1.800 reclusos se ponen en formación. La orden es clara: no pueden hablar hasta que el invitado especial no se presente. La multitud se agolpa en el comedor de la prisión, donde no cabe nadie más. Rodeando a los reclusos hay varios guardias armados.

Finalmente, a las 9:40 de la mañana el Hombre de Negro sube al escenario improvisado de Folsom y el público se mantiene en silencio. El hombre se sienta, mira a su alrededor, y finalmente habla: "Hola, mi nombre es Johnny Cash". Entonces sí: la multitud enloquece. Empieza a sonar la música y Cash les habla a los presos en un lenguaje directo que ellos entienden mejor que nadie. "Oigo el tren viniendo / está doblando en la curva / y no he visto el brillo del sol desde no sé cuándo, / estoy atascado en la prisión de Folsom, y el tiempo sigue prolongándose".

Solo y lejos de casa

John R. Cash se encuentra en Landsberg, Baviera, Alemania, en la base de la Fuerza Aérea de EEUU en esta ciudad. Es el año 1952. Muy lejos quedan su Arkansas natal y también Texas, donde está Vivian Liberto, madre de sus cuatro hijas. Tiempo atrás, Cash había trabajado en una fábrica de automóviles en Michigan. En 1950 se había alistado en la Fuerza Aérea y su capacidad para descifrar mensajes de los soviéticos le valió un puesto como interceptor y decodificador radiofónico, llevándolo hasta Alemania Occidental. A pesar de todo, Cash no se olvida de lo que le había dicho su madre: que tenía un don para cantar, que Dios había puesto su mano sobre él para llevar el mensaje de Jesús. Su madre cantando himnos baptistas en el salón de su casa, los clásicos folk de Hank Williams y el afán de alegrar los campos de algodón moldearán su música, a la que tampoco escapan las experiencias más crudas, como la influencia de un padre violento o la muerte de su hermano tras cortarse las tripas con una sierra eléctrica. Por eso Cash no pierde la esperanza: quiere que sea su propia voz la que salga por el radiotransmisor. Con sus compañeros de la base militar funda el grupo The Landsberg Barbarians y se lanza a escribir sus primeras canciones en los ratos libres. Es justamente en uno de esos ratos libres cuando ve Inside the Walls of Folsom Prison (1951, Crane Wilbur), una película que busca retratar con la mayor crudeza posible las condiciones en las que viven los presos de la cárcel más antigua de California. Cuando la pantalla funde a negro y pasan los créditos, Cash se queda en silencio, preguntándose cuál sería el peor motivo posible para que un hombre mate a otro. Después el radiotransmisor empieza a sonar. Es tiempo de volver al trabajo.

Algo se desató dentro de Cash con aquellas historias de presidiarios, algo que no le era del todo ajeno. Proveniente de una familia pobre y aislada en plena Depresión, Cash vivió rodeado de campesinos, trabajadores del ferrocarril y solitarios perdedores del Estados Unidos profundo. De vuelta en su tierra natal, inició su carrera en 1955 y de ahí en más llegaría a grabar unas 1.500 canciones en las que traza un retrato feroz de una época.

Por qué matar a un hombre

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Earl C. Green había golpeado a un hombre con un bate de béisbol hasta matarlo. Probablemente tuviera un motivo, aunque no sabemos cuál. El hecho es que fue enviado a la célebre prisión de San Quentin y luego sentenciado a cadena perpetua y enviado a la prisión de Folsom. En todo el proceso, desde que Green mató a un hombre hasta que fue condenado de por vida, el único que permaneció a su lado fue el reverendo Floyd Gresset, que lo siguió desde San Quentin hasta Folsom. Ahí, en el último rincón del mundo, Green se convertiría en el prisionero más entusiasta de la radio de la prisión, llegando a ser conocido como "la voz de Folsom". En 1966, aprovechando su posición influyente entre los presidiarios, Green le pidió por favor al reverendo Gresset si podía llamar a su músico favorito para que diera un concierto en el comedor. Daba la casualidad —y por eso Green insistió— de que el reverendo era el pastor de la iglesia del condado de Ventura, en California, a donde Cash asistía todas las semanas. Gresset habló con él y le contó la idea del preso Green. Cash aceptó de inmediato. No iba a ser la primera vez que tocara en una prisión: ya lo había hecho en Huntsville, Texas, en 1956.

El concierto fue un éxito. Cash ya era una leyenda y en su repertorio brillaba por sobre los demás un tema que los presos sentían muy de cerca. Se titulaba Folsom Prison Blues, había sido grabado en un estudio en Memphis en 1955 y estaba incluido en el álbum Johnny Cash with His Hot and Blue Guitar, su impecable debut discográfico.

Su letra dice: "Cuando era solo un bebé mi mamá me dijo: / 'Hijo, siempre sé un buen chico, nunca juegues con armas'. / Pero le disparé a un hombre en Reno solo para verlo morir. / Ahora, cada vez que escucho ese silbido agacho la cabeza y lloro".

Pero aquello fue un oasis en medio del desierto. La realidad marcaba que la carrera de Cash estaba estancada y su vida personal signada por la adicción al whisky y las anfetaminas, llegando a tragarse hasta 120 pastillas en un día y escondiendo la evidencia en el baño de habitaciones de hotel, entre viajes a Ciudad Juárez para encontrarse con el dealer. No había tenido un éxito musical desde Understand Your Man, lanzado dos años antes, en el que Cash le reclamaba a su ex, Vivian, que le concediera el divorcio, mientras él ya había iniciado su romance con June, hasta entonces su socia musical y de ahí en más —hasta el final— su fiel compañera. Así de complicadas estaban las cosas. A pesar de todo, Cash decidió que quería grabar un disco en vivo en Folsom. Bob Johnston (productor de la CBS) y el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California se pusieron a trabajar en el evento. A Johnston, el presidente de la CBS le dijo que arruinaría su carrera y no volvería a trabajar para la firma. Que todo era una locura. Y lo era. La fecha elegida fue el 13 de enero de 1968.

El blues de la prisión

La noche del 12 de enero de 1968 en la prisión de Folsom no fue cualquier noche para el preso Glen Sherley. Esa noche tenía un permiso especial del responsable de diversión y espectáculos de la cárcel, Lloyd Kelly, para grabar una canción suya en una cinta. Sherley escribía canciones y las cantaba para sus compañeros de pabellón. Esa noche se encontraba ultimando los detalles de su última canción, cuya letra hablaba sobre la capilla de Folsom. El tema se titulaba Greystone Chapel y Sherley lo estaba grabando con la esperanza de que llegara a manos de Cash, que tocaría a la mañana siguiente en Folsom. Al terminar, Sherley le entregó la cinta con la canción a Kelly y este a su vez se la dio al reverendo Gresset, que continuaba siendo el reverendo de la prisión.

Poco después de las 9:40 de la fría mañana del 13 de enero de 1968, el guitarrista Luther Perkins tocó los primeros acordes de Folsom Prison Blues. Después, entre temas, Cash pidió un vaso de agua y le trajeron una pequeña jarra de lata con un líquido rancio. En pocos minutos, el músico tenía a los presos en el bolsillo. Canciones como Cocaine Blues, Orange Blossom Special, The Wall, Jackson (a dúo con June) y The Legend of John Henry's Hammer se sucedieron aquella mañana entre casi una veintena. Por la tarde, Cash volvería a tocar, esta vez para grabar el show, pidiendo al público que no dijera demasiadas malas palabras ni gritara mucho en los temas. El show parecía haber terminado cuando Cash volvió a pararse frente al micrófono. Quedaba una canción, anunció, y empezó a tocar una que nadie conocía, a excepción de uno de los reclusos. La canción se llamaba Greystone Chapel y había sido escrita por un Glen Sherley que miraba todo en primera fila sin acreditar lo que estaba pasando.

Cash no solo se interesó por pasar un momento con los presos. Se comprometió con la causa. Abogó por la reforma penitenciaria y ejerció presión sobre el subcomité del Senado de Estados Unidos y también sobre el propio presidente Richard Nixon, con quien se reunió para hablar del asunto. En 1971 Glen Sherley fue puesto en libertad: Cash lo empleó como escritor de canciones para su sello y se lo llevó de gira con él.

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Polémica

Cash se inspiró en múltiples fuentes para componer Folsom Prison Blues. Además de la película Inside the Walls of Folsom Prison, tomó prestados los acordes de una canción titulada Crescent City Blues, del compositor estadounidense Gordon Jenkins. La canción nació durante el servicio en Alemania Occidental y viajó con Cash hasta Estados Unidos. Fue grabada el 30 de julio de 1955 en los estudios Sun y en diciembre de ese mismo año fue lanzada como single.

El problema fue que Jenkins la escuchó y se dio cuenta de que detrás de la historia que cantaba Cash sonaban los mismos acordes que él había usado antes. Recién en 1967 Jenkins logró demandar a Cash y el Hombre de Negro tuvo que pagar 100 mil dólares por concepto de derechos de autor y además incluir a Jenkins en los créditos de la canción de ahí en adelante.

Una frase borrada

En mayo de 1968 salió al mercado Johnny Cash at Folsom Prison, grabado en el comedor de la prisión californiana. Aunque la promoción no fue muy fuerte al principio el disco llamó la atención, quizá por las curiosas circunstancias de su grabación, y alcanzó la cima en las listas country y el puesto número 13 en las listas de pop que por entonces dominaban artistas como los Beatles o los Beach Boys.

Sin embargo, cuando todo iba sobre ruedas, la canción dejó de sonar. Alguien levantó un teléfono y le indicó a todos los operadores de radio del país que no volvieran a pasarla. Fue el 5 de junio, cuando asesinaron a Robert Kennedy en Los Ángeles. La frase "I shot a man in Reno just to watch him die" sonaba inusualmente dura para el momento o así lo entendieron las autoridades. Aunque Cash se opuso radicalmente, los productores acabaron borrando la línea y lanzando una nueva versión que logró mantenerse en las radios.