Francia vota en medio de incertidumbre por resultados

La primera vuelta francesa está azuzada por el fantasma del terrorismo; la incertidumbre manda y no hay favoritos
Veinticuatro horas fueron suficientes, dos días antes de la primera vuelta de las elecciones en Francia de este domingo, para que cambiara el foco de los electores y de los principales candidatos a la presidencia.

Hasta ahora, los asuntos que más inquietaban al electorado francés se vinculaban con el desempleo o la pérdida de poder adquisitivo, pero sus prioridades parecieron cambiar de un plumazo.

¿Cuál fue entonces la razón de ese cambio tan abrupto? El atentado ocurrido el jueves en los Campos Elíseos de París, en el que murió un policía y otros dos resultaron heridos. Es que el ataque, consumado por Karim Cheurfi, un delincuente reincidente de 39 años cuya obsesión era atacar a policías, fue inmediatamente reivindicado por el Estado Islámico.

El grupo yihadista, responsable de la mayoría de atentados ocurridos en territorio francés desde 2015 a la fecha, con un saldo de 230 muertos, identificó al responsable como "Abu Yusef el Belga".

El atentado del jueves actuó como un disparador del debate hacia la lucha antiterrorista, que junto con la seguridad pasaron a ser los temas centrales y dominantes de la campaña, antes que el domingo casi 47 millones de franceses comiencen a definir el domingo el destino político del país.

Las autoridades nunca descartaron que pudiera producirse un ataque de estas características en plena campaña electoral, y de hecho unos días antes se había desbaratado uno. Pero no pudieron evitar que el domingo los franceses vayan a las urnas con aún más incertidumbre de la que traían.

El mapa electoral

Son cuatro los candidatos que, de acuerdo a los últimos sondeos, presentan chances ciertas de pasar a la segunda vuelta, que se realizará el 7 de mayo
Ellos son la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, el centrista Emmanuel Macron, el conservador François Fillon y representante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon.

Los dos primeros llegarán a la instancia electoral de este domingo como 26,6% de la intención de voto, de acuerdo a las últimas encuentas. En tanto, Fillon y Mélenchon reúnen 22,5% de las intenciones de voto, aunque este último tuvo en las últimas semanas un meteórico avance en las encuestas (ver página 5). En tanto, el socialista Benoit Hamon quedó más relegado en los sondeos, con solo 10,8% de la intención de voto.

Pero también participarán de las elecciones otros seis candidatos: los soberanistas Nicolas Dupont-Aignan (56), Jacques Cheminade (75) y François Asselineau (59); los trotskistas Nathalie Artahud (47) y Philippe Poutou (50); y el pastor Jean Lassalle (61).

Una piedra en el zapato

Si bien es prematuro determinar la incidencia que tendrá el ataque del jueves en la contienda electoral –por su cercanía con la elección solo podrá saberse a posteriori–, es evidente que este episodio marcó un punto de inflexión en un país que ha vivido en estado de emergencia durante los últimos dos años. Más allá del cambio de foco electoral, el primer ministro Bernard Cazeneuve pidió que "nada obstaculice" la cita democrática del domingo.

Fuera de la preocupación gubernamental, los principales candidatos no dejaron pasar la oportunidad para capitalizar las consecuencias del ataque en su favor.

La más punzante en ese sentido fue Le Pen, quien pareció captar como nadie el descontento de los franceses, y fiel a su prédica antiinmigratoria, exigió al gobierno retomar "inmediatamente" el control de las fronteras dentro de la Unión Europea y "expulsar" a todos los extranjeros fichados por supuestos vínculos con el terrrorismo islámico. "Esta guerra contra nosotros es incesante y despiadada", acotó.

La respuesta del gobierno de Hollande no se hizo esperar y la acusó de "instrumentalizar para dividir y alimentar sin vergüenza el miedo con fines exclusivamente políticos". En una línea más moderada, el centrista Macron –a quien sus contendientes políticos endilgan la falta de experiencia para manejar cuestiones como las del terrorismo– llamó a los franceses a no ceder frente al terror y advirtió contra cualquier intento de utilizar el ataque buscando réditos políticos.

El derechista Fillon estuvo más cerca de la línea de Le Pen, al anunciar su disposición a combatir el terrorismo con "mano dura"; en esa línea, aseguró que todas las personas peligrosas serán detenidas o puestas en "vigilancia administrativa". Ambos, al igual que Macron, cancelaron sus actividades políticas previstas para el viernes.

El único que siguió adelante con el cronograma previsto fue el ultraizquierdia Mélenchon, con el argumento de que la violencia "no tendrá la última palabra".

Fue tal el impacto del atentado que hasta el propio presidente estadounidense, Donald Trump, se atrevió a opinar –a través de Twitter– y consideró que "tendrá un gran efecto" sobre las elecciones del domingo, en un claro guiño a Le Pen, a menudo comparada con el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Incertidumbre

Más allá de las preocupaciones emergentes por la amenaza terrorista, las elecciones francesas se presentan como las más inciertas de los últimos tiempos, en un contexto de hartazgo general con el sistema político. En ese marco, por un lado no hay un candidato con favoritismo claro para imponerse con holgura, y por otro, la gran cantidad de indecisos –entre 20% a 25% del padrón electoral– que aún no determinaron a quien confiarán su voto, y que son el preciado botín que decidirá quien pasa al balotaje.

7 de mayo

es la fecha prevista para la realización de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, en las que se decidirá quién será el sucesor del socialista François Hollande.

11 candidatos

son los que participarán de la primera vuelta de las elecciones este domingo para obtener los votos de casi 45 millones de franceses.

35%

es el nivelde abstención, que podría alcanzar una cifra récord, según una encuesta divulgada por la consultora Ifop.

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