Francisco tiende la mano a los divorciados y las uniones de hecho

En una exhortación apostólica sobre la familia, el papa se refirió al aborto, la eutanasia y rechazó el matrimonio homosexual

El papa Francisco abre la puerta a los divorciados que se vuelven a casar para que puedan acceder según el caso a la comunión, acepta las uniones de hecho y rechaza con firmeza el matrimonio entre homosexuales en un documento muy esperado sobre la familia.

Seis meses después del final del Sínodo de las Familias de octubre de 2015, esta mañana el Vaticano divulgó la Exhortación Apostólica (carta) Amoris Laetitia (La alegría del amor), un documento de 260 páginas que recoge las conclusiones de aquella reunión de trabajo, que a su vez estuvo precedida de años de estudio en todos los países del mundo.

El documento, dividido en nueve capítulos aborda la realidad de las familias desde varios aspectos y combina la profundidad con lo concreto.

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Vea algunas de las claves más importantes de la exhortación:

Los divorciados que se vuelven a casar no están excomulgados

Casamiento

Francisco invita a la Iglesia a hacerles sentir a los divorciados que se vuelven a casar "que son parte de la Iglesia" y recuerda claramente que "no están excomulgados".

En la segunda exhortación de su breve pontificado, Francisco acepta las uniones prematrimoniales como un paso adelante "hacia el camino de la plenitud del matrimonio y de la familia" y reconoce las numerosas razones por las que las parejas, según el contexto social y cultural, deciden convivir.

"Estas situaciones exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que les haga sentirse discriminados, promoviendo su participación en la vida de la comunidad", escribió el papa.

Dividido en nueve capítulos y 325 párrafos, Francisco reitera su visión de la Iglesia, que "no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas".

"Si bien no se nombra explícitamente la admisión a la eucaristía en el texto, en una nota se hace referencia a los sacramentos. Francisco explica que no es posible fijar reglas canónicas generales, válidas para todos, por lo que el camino es el del discernimiento caso por caso", explicó el vaticanista Andrea Tornielli en su página Vatican Insider.

No al matrimonio homosexual

Casamientos gay

Francisco cerró con firmeza la puerta al matrimonio entre homosexuales en la exhortación apostólica. Allí rechaza "los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio".

En el capítulo en el que aborda las relaciones homosexuales, el papa reitera que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser "respetada en su dignidad" procurando evitar "toda discriminación injusta".

Sin embargo, considera "inaceptable" la equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio entre un hombre y una mujer, y subraya que "no existe fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas", entre ambas realidades.

Rechazo al aborto y eutanasia

Aborto

El papa defendió también el valor de la vida humana y rechazó prácticas como el aborto o la eutanasia, al tiempo que ha recordado al personal sanitario "la obligación moral de la objeción de conciencia".

En el documento, señala que "la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto".

"Estas medidas son inaceptables incluso en lugares con alta tasa de natalidad, pero llama la atención que los políticos las alienten también en algunos países que sufren el drama de una tasa de natalidad muy baja", indica.

En este sentido, anima a las familias que no pueden tener hijos a que adopten y "sean magnánimos y abran su amor matrimonial para recibir a quienes están privados de un adecuado contexto familiar".

"Adoptar es el acto de amor de regalar una familia a quien no la tiene. Es importante insistir en que la legislación pueda facilitar los trámites de adopción, sobre todo en los casos de hijos no deseados, en orden a prevenir el aborto o el abandono", expuso.

Respecto a "la eutanasia y el suicidio asistido", sostiene que "son graves amenazas para las familias de todo el mundo".

"Su práctica es legal en muchos países. La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas prácticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos", sostuvo.

Finalmente, el papa Francisco recuerda "a quienes trabajan en las estructuras sanitarias" "la obligación moral de la objeción de conciencia".

"Del mismo modo, la Iglesia no sólo siente la urgencia de afirmar el derecho a la muerte natural, evitando el ensañamiento terapéutico y la eutanasia, sino también 'rechaza con firmeza la pena de muerte'", expone.

La exhortación, capítulo a capítulo:

El papa pide profundidad a la hora de abordar el asunto. "Los debates que se dan en los medios de comunicación, en las publicaciones y aún entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, hasta la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o extrayendo conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas".

Capítulo 1

La Palabra de Dios "no se muestra como un secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino". En este capítulo se aborda la realidad de la familia desde lo que figura en la Biblia.

Capítulo 2

Trata sobre los desafíos que enfrentan las familias actuales, desde las migraciones hasta la ideología del género, de la cultura de lo provisorio a la mentalidad antinatalista o el impacto de la biotecnología en el campo de la procreación; de la falta de casa y de trabajo a la pornografía y el abuso de menores; de la atención a las personas con discapacidad, al respeto de los ancianos, por poner algunos ejemplos.

Capítulo 3

Dedicado a algunos elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio.

Capítulo 4

Trata del amor del matrimonio, en base al "himno al amor" de san Pablo. Reconoce que "no hay que arrojar sobre dos personas limitadas el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y su Iglesia", porque el matrimonio es algo que crece y mejora con los dones de Dios. Pero al mismo tiempo, el papa insiste en que "en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo".

"No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad", escribió Francisco. "No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad", escribió Francisco.

Capitulo 5

Llamado "el amor que se vuelve fecundo", es sobre los hijos.

Capítulo 6

Da orientaciones para los guías espirituales. Recomienda desde una mejor formación de los sacerdotes en todo lo relativo a la familia hasta una mejor preparación de los novios. Hace énfasis en la importancia de acompañar a los esposos en los primeros años de matrimonio, así como en momentos de crisis.

Se pide acompañar a las personas abandonadas, separadas y divorciadas y se subraya la importancia de la reciente reforma de los procedimientos para el reconocimiento de los casos de nulidad matrimonial.

"El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época". "El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época".

Capítulo 7

Sobre la educación de los hijos. Un apartado se titula "sí a la educación sexual·, por ejemplo.

Capítulo 8

Se titula "Acompañar, discernir e integrar la fragilidad" y refiere a las situaciones más comunes de dolor, con constantes llamados a la integración de los que sufren por causa de su familia.

Capítulo 9

Está dedicado a la vida espiritual de la familia, "hecha de miles de gestos reales y concretos".

Conclusión

El papa afirma: "Ninguna familia es una realidad perfecta y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar (...). Todos estamos llamados a mantener viva la tensión hacia un más allá de nosotros mismos y de nuestros límites, y cada familia debe vivir en ese estímulo constante".

Acaba con un llamado a "seguir caminando" sin miedo. "No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido".

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