Frente opositor: unidos son más

Los esfuerzos de convergencia entre las fuerzas no frentistas tienden a evitar la dispersión
La Concertación montevideana fue un tremendo esfuerzo de los partidos históricos para disputar la intendencia en 2015. Sin embargo, por estrategias fallidas de blancos y colorados, que colocaron candidatos sin mucha planificación, Novick se adueñó de ese espacio y salió segundo con el 24% de los votos, incluso por encima de Lucía Topolansky con el 17,32%.

En su conjunto el frente de centro derecha logró el 38,40% de los sufragios contra el 51,20% del Frente Amplio. Sin acumulación el resultado hubiese sido mucho peor. El candidato blanco Álvaro Garcé logró el 11,95% y el colorado Rachetti el 1,81%.

El mejor resultado de la Concertación, que supuso armar un nuevo partido, elegir una convención de 500 integrantes y designar autoridades ejecutivas, fue Novick.

Lejos de festejar, blancos y colorados fueron invadidos por la decepción. Perdieron y, encima, les surgió un competidor a nivel nacional a partir de una idea fuerza que nace, en su raíz, en los intentos de una política de fusión en el siglo XIX entre los partidos históricos.

Y esa desazón también contribuye frenar el rumbo de convergencia política de las fuerzas que componen el espacio de la centro derecha, cuya unión, a imagen y semejanza del Frente Amplio, sería, en forma teórica, la mejor manera de enfrentar a la izquierda. Sería jugarse todo a la primera vuelta ya que ahí, el que logra la mayoría, gana. Pero por razones políticas, ideológicas y emocionales hoy esa receta no es viable. Pero hay señales de unidad.

El líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, formalizó una ronda de contactos con líderes de todas las formaciones de la oposición, que también se encontró unida en las principales batallas contra el gobierno de izquierda. Además de votar juntos las interpelaciones, también unieron esfuerzos en las investigaciones y denuncias judiciales sobre segmentos de la gestión anterior, entre ellas las irregularidades de ANCAP y los negocios con Venezuela.

Ahora, el diputado Gonzalo Mujica, recién separado del FA, reunió a blancos, colorados, seguidores de Novick e incluso a la ultra izquierdista Asamblea Popular para diseñar estrategias conjuntas hacia la discusión presupuestal bajo el lema de no votar impuestos. Mujica, que se llevó consigo el decisivo voto 50, tiene la llave para una victoria parlamentaria del bloque desafiante. Ojo, aunque diga lo contrario, el gobierno se beneficiaría de una Rendición de Cuentas sin gastos en función de un déficit hoy del 3,4%.

Juntos son más. La dispersión no paga y tanto perjudica que, incluso, los colorados, si no encuentran candidatos fuertes, bien podrían crear un lema accidental para unirse en conjunto a Novick, que ya tiene una pata nacionalista, en procura de mantener su identidad y algunas bancas parlamentarias hoy en riesgo.

El Partido Independiente también sabe que el futuro no está en la soledad y busca convertirse en el gestor de una formación socialdemócrata.

Aunque ninguna de estas posibilidades cristalice, es evidente que, al menos, en la oposición hay coincidencia en procurar una competencia con fair play en la primera vuelta, al revés de los cortocircuitos entre Pedro Bordaberry y Lacalle Pou durante la elección del 2014.


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