Frontera paraguaya, territorio de disputa de narcos brasileños

"Robo del siglo" en Ciudad del Este dio visibilidad a la lucha de poder entre grupos criminales
Cincuenta pistoleros brasileños y paraguayos ejecutaron un asalto multimillonario en las oficinas de una empresa de seguridad, en el que hicieron volar una bóveda de la que se llevaron al menos US$ 8 millones. Durante la huida prendieron fuego a 19 vehículos, lanzaron cohetes y mataron a un policía.

Esa escena, que parece tomada de una película de acción bastante exagerada, es lo que sucedió el pasado lunes en la fronteriza Ciudad del Este, la segunda localidad más poblada de Paraguay en el límite con Brasil. El que fue catalogado como "robo del siglo" por las autoridades paraguayas es un reflejo hiperbólico y cinematográfico del clima manchado de delincuencia que se vive por estos días en las fronteras paraguayas con Bolivia, Brasil y Argentina.

Contrabando, narcotráfico y trata de personas figuran en los titulares de los diarios locales de Ciudad del Este y no solo el lado paraguayo enfrenta problemas. Las pruebas que manejan hasta ahora las autoridades desde ambas márgenes del río Paraná señalan que el asalto en tierra guaraní fue consumado por una banda criminal brasileña, el Primer Comando Capital (PCC).

Producto de la prisión
Surgida en los años 1990 en las cárceles de San Pablo, cuando la violencia dentro de las prisiones comenzaba a ocasionar la muerte de reclusos en motines reprimidos por los guardias –algo que continúa hasta hoy–, los comandos del PCC se erigieron en defensores internos de los presos en reclamo de mejores condiciones de reclusión.

Pero las operaciones del PCC empezaron a tomar fuerza desde afuera de las cárceles. En un principio organizaban escapes de presos. Y para hacer crecer la organización, la compra de drogas y armas y los grandes robos se empezaron a hacer moneda corriente.

La fundación Insight Crime (Centro de Investigación de Crimen Organizado) afirmó sobre el PCC en su web: "Se cree que el grupo, ahora la organización criminal más grande y mejor organizada en Brasil, cuenta con miembros en la mayoría de los estados del país, y controla las rutas de tráfico de drogas entre Brasil, Bolivia y Paraguay".

El funcionamiento de bandas delictivas como el PCC o su antagonista el Comando Vermelho en las fronteras se debe a su vínculo directo con el narcotráfico. Un hecho que marcó el accionar de esos grupos criminales fue el asesinato el año pasado del considerado "rey de la frontera", el narcotraficante y empresario Jorge Rafaat Toumani, muerto en una emboscada en Pedro Juan Caballero mientras viajaba en su camioneta Hummer blindada, en una operación que incluyó un arma antiaérea calibre .50. Esa muerte, adjudicada a los narcos brasileños, abrió el camino para la llegada del PCC a esa zona.

Sálvense todos

Según contó a BBC la antropóloga Karina Biondi, autora del libro Juntos y mezclados: una etnografía del PCC, el grupo se está haciendo un lugar en el mapa del mercado mundial de drogas.
De acuerdo con Biondi, una de las razones por las que la organización suma adeptos en varios países es la falta de una estructura organizada, lo que según su punto de vista, es una ventaja porque la delincuencia es "una metodología de vida" para sus miembros.
Como sucede con otros radicalismos, a este concepto se le añaden componentes cuasi religiosos como la frase "salve geral" (sálvense todos), que es la orden que emite el grupo antes de efectuar acciones delictivas.


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