Fuera del mostrador

La atención al público en las seccionales de Montevideo no la realizan más los policías, que ahora se dedican a funciones comunitarias; en su lugar ingresaron estudiantes terciarios
"Bienvenidos camaradas becarios". Marianella vio ese cartel colgado de su casillero en el vestuario de la seccional 7 en su primer día de trabajo. Desde hace dos semanas es una de las encargadas de atender a quienes lleguen a hacer denuncias a esa comisaría del barrio Prado. A pesar de tener esa tarea, Marianella no es policía sino estudiante de la licenciatura de Comunicación Social y una de los casi 200 universitarios que comenzaron a integrar el Servicio de atención a la ciudadanía de las seccionales de la Jefatura de Policía de Montevideo.

A partir del 9 de noviembre quienes lleguen a cualquier comisaría de la capital no son más atendidos por policías, sino por estudiantes terciarios, vestidos de particular.

El sistema de auxiliares administrativos, como se denomina, fue presentado por el Ministerio del Interior con el objetivo de mejorar la atención a los usuarios de las comisarías y la calidad de la información que se recaba en una denuncia. Además, se logra que los policías puedan dejar ciertas tareas administrativas para salir a la calle.

La base del cambio radica en que los policías estén "más cerca de la ciudadanía" y que las seccionales –a las que desde el Ministerio del Interior comenzaron a llamar Comisarías Comunitarias– tengan personal capacitado para dar "un trato más humano" a los denunciantes, según explicó a El Observador Gabriela Valverde, gerenta de Gestión y Seguimiento Presupuestal del Ministerio del Interior.

A su vez, el gobierno pretende que se mejore la redacción de las denuncias que llegan a las seccionales. "Se ha detectado que la toma de la denuncia no estaba siendo de la calidad que se esperaba en cuanto a la tipificación, a la completitud de los datos y en cuanto a la narración de los hechos. Buscamos mejorar la atención a la ciudadanía y obtener mejor información para la toma de la denuncia", dijo.

En esa línea, el director general de Secretaría del Ministerio del Interior, Charles Carrera, indicó que "la mejora de la captación de la información y de la denuncia" puede permitir delinear políticas públicas. "Por ejemplo, nosotros no podemos investigar solo el robo de un auto o de un celular, sino que hay que investigar los mercados de delitos. Si tenemos la denuncia bien captada va a servir para poder ser más efectivos", dijo Carrera a El Observador.

Policías más comunitarios

La contratación de civiles para realizar tareas que antes hacían policías se enmarca en un "proceso de reforma" de la Policía, explicó Carrera.

Tradicionalmente, las comisarías tenían en trabajo administrativo a efectivos que habían sido formados para prevenir, disuadir y reprimir el delito.

Según estiman desde el ministerio, serán unos 100 policías los que, de manera paulatina, dejarán ese tipo de trabajo para salir a la calle y se distribuirán en distinto número según la zona de Montevideo.

La intención del Ejecutivo es que todas las comisarías –en un principio las de Montevideo– se dediquen al "policiamiento comunitario", es decir a tener un trato directo con los vecinos.

Ese cambio se enmarca en la Ley Orgánica Policial, aprobada el año pasado y para lo que ya se capacitó a comisarios y subcomisarios a partir de convenios con una universidad de Nueva York y Cambridge, para que el año que viene todas las seccionales del país estén dedicadas a funciones de la Policía comunitaria.

En esa línea, la mejora en la atención al público implica un pilar fundamental. Uno de los problemas que llevó a que se contratara a los estudiantes fue la falta de personal en la atención al público de las seccionales. Un relevamiento realizado en febrero de 2015, concluyó que de 268 policías que habían sido capacitados en atención al público entre 2012 y 2014, solo 22% estaban trabajando específicamente en el Servicio de Atención a la Ciudadanía. El resto se dividía en aquellos con sumarios, retiros o enfermedades crónicas (12%), policías que se dedicaban a otras tareas dentro de la Jefatura a la que pertenecían (33%) y los que trabajaban en comisarías pero no en atención a los ciudadanos (55%).

Formación

Marianella no había completado una semana en su nuevo trabajo cuando una mujer entró a la seccional, muy angustiada. Se sentó frente a ella y le contó que venía a denunciar un caso de violencia doméstica. "La chica estaba muy decepcionada de lo que son los procedimientos judiciales en Uruguay y estaba indecisa de si quedarse o no, si hacer la denuncia o no", dijo.

Junto a una de sus compañeras, Marianella pudo convencerla de presentar la denuncia. El caso llegó a la Justicia y se aplicaron medidas cautelares a quien la atacó.

Marianella consideró que lograr que esa mujer denunciara ante ellas, dos estudiantes, que había sido golpeada fue fruto de la formación que los becarios recibieron previo a comenzar a trabajar.
Desde el 11 de octubre al 7 de noviembre los estudiantes seleccionados tuvieron una capacitación de cuatro horas diarias de lunes a viernes, que se concentraron en cuatro materias: violencia doméstica y género, atención al público, atención a las víctimas y sistema de gestión de seguridad pública. Esta última es el software donde se ingresan las denuncias en las comisarías y era fundamental para poder seguir con la capacitación.

El Ministerio del Interior puso una prueba a los becarios sobre la forma en la que funcionaba el sistema y si no salvaban no se podían seguir capacitando. "El Ministerio no le podía otorgar un usuario y una clave si no salvaba esa evaluación. Allí hay información muy sensible, de toda la ciudadanía y había que trabajar mucho en eso", dijo Valverde.

Para la materia de violencia doméstica y género, los postulantes fueron formados sobre cómo atender específicamente ese tipo de casos y cuáles son los pasos a seguir. Marianella opinó que la instrucción "fue la justa y necesaria". "Toda la parte de contención a la víctima y muchas cosas que no teníamos adquiridas, tuvieron la sensibilización necesaria", dijo.

Y, según relató, lo que no aprendió en ese mes de formación lo está aprendiendo con los policías de la comisaría donde le tocó trabajar. "Acá se potencia la calidad de la atención y la eficacia", dijo. Al lado de ella, uno de sus compañeros estudiantes escuchaba y anotaba la denuncia de un hombre al que le habían robado la moto.

Forma de contratación
Los estudiantes seleccionados trabajan como becarios. Tienen un contrato a término de 18 meses, que solo puede ser renovado por 12 meses, por un cargo de seis horas diarias, cinco días a la semana. En promedio, hay dos becarios por seccional en cada turno, aunque en alguna con mayor demanda puede llegar hasta tres. Los 32 puestos que todavía no se cubrieron son, principalmente, para licencias y días libres. La atención de los auxiliares administrativos va de la hora 6 de la mañana a las 22.

Carreras y cupos
Para poder presentarse al llamado, que fue realizado a través de Uruguay Concursa, el requisito excluyente era estar cursando una carrera terciaria relacionada con derecho, comunicación, psicología, sociología, educación o administración. En total se presentaron 6.800 personas para 225 cupos, de los que se llenaron 193.

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