Funcionarios de ANCAP fijaron paro general para el lunes y amenazan con ocupar planta de Paysandú

El sindicato se opone a la privatización de su servicio médico y a la posible venta de horno no instalado

La Federación de Trabajadores de ANCAP (Fancap) fijó un paro general nacional para el próximo lunes 24 de abril, en rechazo a la reestructura que la dirección de la empresa lleva "a espalda de los trabajadores" y que incluye, según el sindicato, la "privatización del servicio médico" y el desmantelamiento de la industria cementera.

La paralización del gremio será de 24 horas e incluirá una concentración en la refinería de La Teja y una movilización hacia el Consejo de Ministros, que se realizará en el club Progreso. Además, los trabajadores resolvieron dejar de hacer horas extra sin cambio de horario desde el próximo 2 de mayo hasta el 7 de mayo y decretaron otro paro nacional de 24 horas para el jueves 5 de mayo.

En marzo, Fancap había resuelto en Asamblea General hacer lugar a una propuesta del Ministerio de Trabajo y dejar en suspenso sus medidas de fuerza por un plazo de 30 días, para poder negociar con la administración. Sin embargo, los trabajadores denuncian estar "sin lograr avances que vislumbren soluciones a corto plazo a favor de nuestras reivindicaciones".

Según explicó a El Observador el presidente del sindicato, Edwin Villero, los funcionarios rechazan el proyecto de servicio médico presentado por ANCAP, en tanto entienden que propone su privatización "a través de la construcción de una asociación civil que conjuntamente con la Asociación Española tengan la gestión del servicio médico, pasando completamente al sector privado, con pérdida de puestos de trabajo".

El servicio médico especial para trabajadores de ANCAP es una de las conquistas históricas del sindicato, pero el Poder Ejecutivo decretó en 2013 el desmantelamiento del servicio para mediados de 2016. Llegada esa fecha, se extendió el plazo hasta el 30 de junio de este año.

Pórtland

En cuanto a la industria cementera, se trata de una de las divisiones de ANCAP que arrastra grandes problemas financieros, con pérdidas que ascienden a US$ 200 millones en la última década. En 2016, sin ir más lejos, el negocio del Pórtland dejó a ANCAP un rojo de US$ 26 millones.

Ante esa realidad, la nueva administración encabezada por Marta Jara está impulsando una "reestructura agresiva", según dijo a El Observador en su momento una fuente del ente petrolero. El plan incluye un recorte de unos 200 puestos de trabajo y una "reestructuración de costos".

Otro de los posibles pasos para consolidar las finanzas de esa división es la venta del tercer horno, que ANCAP compró a US$ 80 millones en 2014, pero que nunca fue instalado debido a los altos costos que eso implicaría, y permanece embalado en contenedores desde entonces.

En comparecencia ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, los directores del ente petrolero dijeron que "seguramente" lo venderán, según informó en su momento El País.

Ante dichas afirmaciones, Fancap señala que "no hay futuro posible para la industria cementera de ANCAP sin la instalación del tercer horno en Paysandú".

"Ya facultamos a los compañeros de Paysandú a ocupar los puestos de trabajo en caso que se venda el tercer horno", dijo el presidente de Fancap, Edwin Villero, a El Observador.

Por eso, la Asamblea resolvió "evitar por todos los medios" que ANCAP se deshaga del horno, solicitar al Poder Ejecutivo el financiamiento para su instalación y, en caso de que se concrete la venta, declararse en conflicto, realizar un paro nacional y ocupar las plantas de cemento por tiempo indeterminado.

"Ya facultamos a los compañeros de Paysandú a ocupar los puestos de trabajo en caso que se dé ese escenario, que ojalá logremos revertirlo", dijo Villero a El Observador.

El vicepresidente del sindicato, Salvador Sprovieri, dijo en su momento a El Observador, que vender el horno es echar a perder una "muy buena" inversión. "Viene el Ministerio de Economía y te dice que lo que ya compraste no lo podés instalar. Entonces es plata que está tirada y ahí sí es una mala inversión", argumentó.

La visión del sindicato coincide con la del expresidente de ANCAP y hoy vicepresidente de la República, Raúl Sendic, quien manifestó su oposición a la decisión del nuevo Directorio de vender el tercer horno. Entrevistado el pasado 6 de abril en el programa Intercambio de M24, dijo que próximamente estará "UPM, que va a ser un gran consumidor de Pórtland".