Fundación apoya a colegios católicos para que no cierren

Fundada por el cardenal Sturla, también busca dar educación de calidad

La crisis que en los últimos meses atravesaron varios colegios privados (José Pedro Varela, Gabriela Mistral y Nubarian) dejó al descubierto las dificultades económicas que en estos tiempos enfrentan algunas de estas instituciones. Diversificación de la oferta, baja de la matrícula y situación económica coyuntural son algunos de los argumentos que las asociaciones de colegios privados utilizan para explicar este momento.

Los colegios católicos no escapan de esta realidad. Incluso, en los últimos años, muchos de ellos han tenido que cerrar sus puertas. La situación alertó al cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, y a mediados de 2014 fundó la fundación Sophia, una organización destinada a fortalecer y renovar la propuesta educativa y gestión de los colegios católicos de los barrios más populares.

Bajo la consigna, "que no cierre un colegio católico más", la fundación comenzó a funcionar con cuatro instituciones. Este año se incorporaron cuatro más.

Julio Fernández Techera, sacerdote y director ejecutivo de la fundación, dijo a El Observador que la situación económica en muchos de estos centros es "muy frágil". Por esta razón, "el desafío muchas veces es profesionalizar la administración y optimizar los recursos". Señaló que una de las principales dificultades que tienen estos colegios es la magra cuota que se le cobra a los alumnos. En los colegios con una carga horaria de 20 horas semanales, la mensualidad oscila entre los
$ 2.300 y $ 4.000. En aquellos que tienen horarios más extensos, la cuota va hasta $ 6.500.

Entre los ocho colegios, la fundación trabaja con 1.800 alumnos. Para abaratar los costos de gestión, la organización administra a las instituciones en conjunto, aunque cada una permanece independiente. Para Fernández, esto es una ventaja porque mejora la recaudación y reduce los costos. "Es tener las ventajas de un colegio grande en colegios pequeños", expresó.

Mejor educación

Además de mejorar la gestión, uno de los objetivos clave de la fundación es dar una educación de calidad. En este sentido, los colegios también tienen un plan educativo común y los directores se reúnen cada 15 días para intercambiar experiencias. "Esto es una experiencia única en Uruguay, que saca a los directores de la soledad en la que muchas veces se encuentran".

Las tres prioridades académicas que tiene la fundación son: mejorar la enseñanza de la lengua, de matemática y de inglés. En 2015 el foco estuvo en lectura y los resultados fueron buenos, dijo Fernández. En 2016, los colegios comenzarán a aplicar el método Singapur, un programa destinado a mejorar los resultados en matemática. Para mejorar el inglés, la fundación tiene un acuerdo con International House, que orienta y apoya a los docentes.

"Creemos que en matemática y en lengua todos los niños tienen que alcanzar un nivel excelente. No importa si el capital cultural familiar es muy bajo, si el barrio es muy vulnerable. Para lograrlo habrá que hacer más, pero no nos podemos quedar con eso", remató


Colegios de la fundación

Los colegios que forman parte de la fundación son: Santa María de la Ayuda (Cerro), Elisa Queirolo de Mailhos (Cerrito de la Victoria), Sagrada Familia (Aguada), la obra social Don Bosco (ruta 8, km 16), Santa Bernardita (Borro), Cristo Divino Obrero (Gruta de Lourdes), José Benito Lamas (Aires Puros) y María Inmaculada (Maroñas). La fundación también trabaja en un centro de innovación pedagógica para aportar a la educación uruguaya.



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