Ganadores del Brexit

Consultores y abogados son protagonistas de la salida del Reino Unido de la UE, al asesorar a empresas por jugosos honorarios
Por Stephen Castle, New York Times News Service

Al amanecer, unas horas después de que los británicos votaron el verano pasado para abandonar la Unión Europea, un funcionario en un grupo favorable al "brexit" llamó a un conocido para discutir qué vendría después. Una cosa condujo a la otra y, hoy, los dos ex oponentes son socios en una firma consultora, Hanbury Strategy.

"Las cosas van bien", dijo el funcionario, Paul Stephenson, ex director de comunicaciones del Vote Leave (Vota Salir). "Son los primeros días, pero la gente es receptiva y, creo, como estamos recién salidos de la política y ambos ocupamos niveles superiores en las campañas, tenemos una
comprensión muy buena y un poco de ventaja sobre algunos de nuestros rivales en este asunto".

Aunque el brexit quizá haya puesto a la libra esterlina en caída libre y provocado sacudidas en todo el mundo empresarial, hubo algunos ganadores; y destacan entre ellos las grandes agencias consultoras, como KPMG y PricewaterhouseCoopers. Y los abogados, expertos comerciales, y firmas de relaciones públicas están formándose para asesorar a las empresas y al gobierno británico a lo largo de lo que promete ser una negociación compleja de muchos años cuyo resultado sigue siendo incierto.

Esas firmas asesoras, a su vez, contrataron a numerosos expertos que, como Stephenson y su socio, Ameet Gill –quien fue destacado colaborador del ex primer ministro de Gran Bretaña David Cameron–, trabajaron en las campañas del Salirse y del Quedarse.

El brexit tiene enormes implicancias para las empresas británicas, que perderían el derecho a trasladar productos hacia y desde la Europa continental sin aranceles o papeleo. Los bancos quizás deban renunciar al derecho de usar a Londres como base desde la cual venden servicios financieros en todas las otras 27 naciones miembros de la UE.

En los días posteriores a la votación, las empresas, mal preparadas para el resultado, estaban consternadas.

Había una "enorme necesidad de claridad", dijo Alan Leaman, director ejecutivo de la Asociación de Consultorías en Administración. Leaman comparó el resultado del referendo con el equivalente en los negocios de un choque múltiple en una autopista, con las firmas consultoras actuando como los servicios de emergencia.

"Cuando estalla algo muy importante, es altamente disruptivo", dijo Leaman. "Por un período, lo que la gente quiere entender es; '¿Cuáles son las opciones, y qué desafíos potenciales están asociados con esto?'".

No son solo las empresas las que necesitan asesoría. El gobierno británico no se había preparado para el brexit. Ya que la Comisión Europea cubre las negociaciones comerciales a nombre de sus países miembros, hay una grave escasez de negociadores en Londres.

Tom Brake, el vocero de asuntos exteriores de los demócratas liberales y quien hizo campaña a favor de permanecer en la UE, no pudo obtener del gobierno cifras significativas sobre su gasto en consultoría, aunque dice que los expertos comerciales de alto nivel cobran hasta US$ 10.000 diarios.

"Sospecho que el gobierno está acumulando costos fenomenales", dijo. "Estoy seguro de que la gente que votó por salir, que tenía quejas genuinas sobre la falta de oportunidades de empleo, no imaginó que uno de los efectos colaterales del brexit sería muchos empleos para firmas legales y consultoras de muy alto nivel".

En un episodio bien notorio el año pasado, la consultora Deloitte se disculpó después de que se filtró un memorando de uno de sus empleados que sugería que el gobierno no tenía plan para el brexit, estimando que podrían necesitarse hasta 30.000 servidores públicos extra.

Pero donde hay confusión hay oportunidades. La mayoría de las grandes firmas asesoras ahora ofrecen orientación sobre el brexit, y compañías más pequeñas se promueven como expertas.

Una empresa se hace llamar Article 50 Associates, en referencia al artículo del tratado de la UE que Gran Bretaña usará para retirarse, y se describe como "una consultoría política especialista que se enfoca en ayudar a los individuos, las empresas, las agencias y otros a navegar por los giros y recovecos en el proceso del brexit".

Toda esta actividad dio inicio a una competencia por contratar a lo que se conoce en el mundo de las consultorías como "talento brexit". En ocasiones casi parece como si los equipos de campaña para la votación se hubieran transferido en gran medida al sector privado, donde los exrivales a menudo trabajan codo a codo.

Y el resultado de la votación no impidió que algunos activistas de alto perfil del Quedarse surjan como ganadores en el mundo de las consultorías.

Teneo, una firma asesora que tiene una "unidad de transición del cliente en el brexit", incorporó a Craig Oliver, ex director de comunicaciones de Cameron, así como a William Hague, ex secretario de relaciones exteriores británico.

Portland Communications, una consultoría política y compañía de comunicaciones, reclutó a Victoria Dean, ex diplomática británica con experiencia en Bruselas, para encabezar su llamado equipo brexit; Henry Cook, un ex colaborador de Michael Gove, que fue ministro del gabinete y activista del Salir; James Starkie, administrador de red de Vote Leave; y Amy Richards, ex jefa de la oficina de prensa del campo del Quedarse.

Adam Atashzai, ex subdirector político de Cameron, terminó en Finsbury, una firma de comunicaciones y asuntos públicos, mientras que Mats Persson, ex asesor de Cameron sobre asuntos europeos, está con EY, una firma de servicios profesionales.

David Chaplin, director de comunicaciones estratégicas del campo Quedarse, se unió a Hill & Knowlton, un grupo de relaciones públicas.

Aunque los consultores cobran menos que los abogados, sus honorarios aún pueden alcanzar decenas de miles de libras al mes, y un consultor destacado puede pedir más de US$ 6.000 diarios, dicen fuentes de esta industria incipiente.

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