Garbage, los que siguen cómodos afuera

A 21 años de su debut, la banda grabó un disco en el que retoma su pasado para perfeccionar un nuevo, más oscuro y profundo sonido

El año pasado Garbage, una de las bandas que mostró las posibilidades de la convergencia entre el rock y la electrónica, celebró 20 años de la edición de su disco debut. Y, desde 1995 hasta hoy, la banda ocupa posición de outsider: sus músicos no se integraron al sonido grunge que dominaba MTV, definitivamente no pertenecían al grupo de artistas mainstream de la época y solo se adecuaban al grupo de Frankesteins sonoros denominado "alternativo". Sin embargo, el tiempo quiso que ese primer trabajo tuviera algunos hits que permanecieron en la memoria: Only Happy When it Rains, Stupid Girl y en menor medida Queer. Todos tienen su lugar en la nostalgia noventera.

Garbage sigue representando, como dice el título de Queer, a los raros. De hecho, la banda supo adueñarse de ese adjetivo y llevarlo como estandarte. Y 21 años después, se las han arreglado para seguir haciéndolo.

"Estamos cómodos en este lugar", dijo la cantante Shirley Manson a El Observador. "Nos dimos cuenta de que a esta altura ya no podemos hacer nada al respecto. Sentimos que tenemos el privilegio de poder hacer música y tenemos una base de fans muy confiable. Nos dimos cuenta de lo afortunados que somos".

Y así lo demuestran: "Estamos afuera siempre, mirando hacia adentro", dice We Never Tell, una de las canciones incluidas en Strange Little Birds, su próximo y sexto disco a editarse el 10 de junio. El segundo desde que dejaron a su discográfica y se largaron por la vía independiente.

Según la banda, el nuevo disco es una suerte de continuación de aquel primer disco. Esto no es una promesa vacía. Es un disco donde pudieron condensar su personalidad, sin ningún tipo de complejos sobre el paso del tiempo, y ampliarla, moldearla y modernizarla. Y, más importante aun, muestran que todavía tienen lugares para explorar. Así aparecen temas como Empty, que suena fiel a su pasado, manejando con cierta luminosidad un tema tan ominoso como el vacío interior, o Night Drive Loneliness y su riff denso acompañado de una batería latosa. Y desde otro costado surgen temas como Sometimes o Even Though Our Love Is Doomed, pequeñas baladas oscuras, cubiertas de capas de ruidos y texturas electrónicas, donde la voz de Manson parece cantar al oído de alguien.

Así supera con creces al más desordenado Not Your Kind of People (2012), realizado siete años después de su último trabajo, con la banda entendiblemente menos aceitada. Este nuevo disco fue realizado entre dos giras –Not Your Kind of People Tour, que los trajo a Montevideo en 2012 y 20 Years Queer, en celebración del disco Garbage–, y en su oscuridad encuentra puntos en común con Garbage, a la vez que se aparta de trabajos más pop, como Beautiful Garbage (2001).

"Tiene esa misma oscuridad y esa dimensión cinemática del primer disco", afirmó Manson. "Llegamos a un punto como banda en el que estamos cansados de escuchar canciones pop de esas felices y despreocupadas. No podemos asimilar hacer otra canción feliz (risas). Y había algunas cosas que quería decir en las letras; sentía que tenía un montón de cosas que quería sacar. Por eso tengo sentimientos muy bonitos hacia este disco", aseguró.

Esa oscuridad se asocia con una intención explícita de poner por encima la atmósfera y el estado de ánimo por sobre la canción. Por momentos, la intensa y autoritaria voz de Manson se pierde entre los instrumentos en forma de susurros, algo nuevo para la banda. "Estábamos tratando de capturar una atmósfera de intimidad y vulnerabilidad. Porque yo soy una cantante que canta fuerte. Soy tan gritona (risas)".

Strange Little Birds se siente diferente a sus antecesores, no solo por sus atmósferas especialmente desoladoras y sus intentos de sacudir para despertar a su audiencia (como en Blackout o So We Can Stay Alive), sino también desde la tapa. Alejándose de la gama de rosas y rojos que siempre utilizaron, ahora apelan a un verde hasta "desagradable", según la propia Manson. "Se siente como una declaración de intenciones: ahora tenemos mucha confianza como banda, y sabemos exactamente lo que queremos hacer y hacia dónde vamos".

Pintura de guerra

Los 1990 estuvieron poblados de poderosas voces femeninas, y Manson fue una de ellas. Con temas como Supervixen o Androgyny, supo influenciar a los oídos que quisieran escucharlos. Aunque, según afirmó, en los comienzos no fue consciente de ese poder. "Me paralizaba la desconfianza en mí misma, y para ser sincera no me imaginaba que alguien pudiera estar realmente interesado en nuestras canciones. Lo gracioso de todo es que, a pesar de lo temerosa que soy, siempre tuve cierta confianza. Tengo una mezcla extraña de falta de confianza y arrogancia. Por suerte estaba en la banda; eso fue un buen balance para mí".

En la era de MTV, la atención y la crítica fue algo con lo que Manson tuvo que aprender a lidiar demasiado pronto, y para eso se forjó su propia armadura. "Me sentía como un animal salvaje, estaba muy asustada y me convertí en una persona muy, muy agresiva", explicó. "Siempre me atrajo la pintura de guerra y desde muy chica siempre usé mucho delineador negro. No quería lucir linda; quería que me vieran como una persona que genera miedo. Y eso era para protegerme".

Entre la agresividad y la vulnerabilidad logró canalizar su pluma y encontró su propio objetivo. "Siempre quiero que las personas se sientan menos asustadas", sostuvo. "No quiero que la gente se sienta como yo me sentí".

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