Gobierno no recibió "ninguna solicitud" para producir cannabis medicinal

Se organizó un curso para que médicos sepan qué dosis recetar y a qué pacientes
En los 435 días en que rige la normativa que permite la plantación, el cultivo, la cosecha y la comercialización de cannabis destinado a la investigación científica y la elaboracion de fármacos para uso medicinal, ninguna empresa –ni nacional ni extranjera– ha presentado una solicitud al gobierno para obtener la habilitación, aseguró el Ministro de Salud Pública (MSP), Jorge Basso.
El ministro informó sobre el tema durante el lanzamiento del curso de medicina cannábica que organiza el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) con la presencia de expertos internacionales.

"Llama la atención que no se hayan presentado empresas internacionales o nacionales que produjeran. Esperábamos eso", aseguró a El Observador Julia Galzerano, coordinadora del curso.
Hasta el momento, además de no producirse medicamentos basados en cannabis en Uruguay, los médicos locales tampoco tienen una formación suficiente en ese rubro, por lo que no están capacitados para recetar.

"No hay una formación curricular en el tema porque era ilegal. Era prohibido todo lo que tenía que ver con cannabis medicinal", dijo Galzerano.

Esta semana se realizó un foro de Reducción de Riesgos y Daños de las drogas en Montevideo, en el que expusieron dos expertos: Susana Fergusson, de Colombia, y el español Oriol Romaní. Ambos aseguraron que el mundo se ha empeñado en una guerra prohibicionista contra las drogas que tuvo "consecuencias demoledoras" y que "el mundo entero tiene puestos los ojos" en Uruguay por las políticas de regulacion de las drogas que escapan de la prohibición. Fergusson aseguró que "no se trata de que se droguen o no, sino en focalizarse hacia las consecuencias problemáticas, muchas generadas por la prohibición que es un sin sentido y no tiene que ver con protección".

Especialistas se preparan

Por la falta de formación de los profesionales de la salud, el SMU organizó un curso de cinco módulos –que será el primero de América Latina en su tipo y comenzará el 23 de abril– que apunta a formar a médicos, practicantes internos avanzados y enfermeras universitarias para saber qué dosis recetar y para pacientes con qué patologías.

"Estamos en contra de la utilización adictiva de las drogas y a favor del uso terapéutico que genere mejor calidad de vida y reducción de patologías", aseguró el presidente del SMU, Julio Trostchansky.
Distintas investigaciones han determinado que el cannabis medicinal tiene efectos favorables en algunas enfermedades. Por esa razón, se busca incorporar productos medicinales basados en cannabis para que formen parte del "arsenal" de fármacos que deben tener los médicos.

Los efectos del cannabis

El cannabis puede actuar como antiinflamatorio y analgésico de dolores crónicos, traumatismos agudos o procesos oncológicos.
El poder del cannabis para pacientes oncológicos también radica en su utilidad para paliar efectos secundarios como náuseas, vómitos y cansancio. Reduce los impactos y mejora la vida de aquellos pacientes que padecen patologías como mal de alzheimer, presión ocular y sirve además para la reducción de daños en personas con consumo problemático de cocaína, que logran reducir la cantidad de consumo.

Su presentación es en gotas, aceites, cremas, y no es recomendable que se fume, por lo que se transforma en una diferencia sustancial con el cannabis recreativo.
Las proporciones de las sustancias no son las mismas: el medicinal no tiene THC (tetrahidrocannabinol), el principal componente psicoactivo de la marihuana recreativa.
Los medicamentos basados en cannabis "pueden llegar a competir con los medicamentos generales, porque la medicina cannábica tiene menos efectos colaterales, pero es bueno que sea una opción", aseguró Galzerano.

Para la integrante de la comisión de adicciones del SMU, no existe un plantado legal pero se tiene conocimiento de que hay quienes la consumen igual. "La gente se enteró que servía y la usa igual, pero no sabemos que tiene. No hay un control", aseguró. De esa manera, se considera que es un riesgo porque los componentes del cannabis pueden interaccionar con otros medicamentos y generar hipertensión o arritmias.

"El fin del curso es mostrar que hay patologías que mejoran la calidad de vida del paciente con la utilización de cannabis. Los médicos tenemos que acostumbrarnos a que puede haber una forma de tratar de forma diferente algunas patologías", aseguró Trotschansky.

Los 120 cupos para el curso están completos y hay una lista de espera. Además de generar expectativas en el país y la región, hubo consultas de europeos que solicitaron la posibilidad de incorporarse a la capacitación.



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