Golpe al alma

Uruguay estuvo 86 minutos para encontrar el gol, pero un error defensivo le regaló a Paraguay un empate 1-1 que complica mucho

Ese gol de Edgard Benítez dolió. Mucho. Por el empate que hace perder otros dos puntos de local, y ahonda la crisis de resultados que de a poco va a sacando a Uruguay de los puestos de clasificación al Mundial. Pero sobre todo porque fue como una puñalada. La celeste estuvo 86 minutos buscando el gol, pero cuando lo consiguió, un error en defensa le regaló el empate a Paraguay, para tirar por la borda las ganas y el impulso del partido, y complicar definitivamente las chances en la Eliminatoria.

Fue más que un error individual, más que una desatención táctica. Fue un golpe demasiado duro desde lo anímico: de local y en un clásico, y faltando cuatro minutos, y con un grueso error del capitán: un reflejo de lo ciclotímico de este equipo celeste, que hoy está bien lejos de la mística del Mundial y de la Copa América, y que a pesar de todos los cambios que ha hecho el cuerpo técnico no puede cambiar la pisada.

El arranque fue parejo, con los guaraníes teniendo el dominio de pelota en el arranque. Sin embargo, con el correr de los minutos Uruguay fue empezando a controlar el trámite y a hacer el juego que quería: presión en la media cancha rival, y al recuperarla búsqueda rápida a Forlán y Suárez, que arrancaron muy activos aunque no pudieron traducirlo en llegadas de peligro.

Con el correr de los minutos el equipo celeste perdió claridad en la salida, y el partido de estacionó en la mitad de la cancha. De todos modos Lodeiro y la dupla ofensiva siguieron siendo los más claros para recuperar y jugar rápido en ofensiva. Uruguay era efectivo y rápido para la transición defensa-ataque, pero falta claridad en el último tramo de la cancha.

Pero no duró mucho ese intento, y sobre los 25 el partido se estacionó definitivamente en la mitad de cancha. Uruguay no tuvo tantas pelotas claras y además el Cebolla Rodríguez se mostró impreciso cuando la tuvo. En general, los celestes fueron poco claros, y solo los impulsos individuales y la cualidad técnica de los celestes llevó peligro. Del otro lado, Paraguay avanzó en bloque, y de pelota quieta tuvo algunas opciones de peligro.

Sobre el cierre de la primera parte, el trámite empezó a darse vuelta respecto al inicio. Uruguay empezó a adelantarse un poquito en la cancha, y fue Paraguay el que empezó a llevar peligro de contragolpe. Claro, todo sin el puntillazo final, por lo que aunque el partido era intenso, las chances de gol escaseaban.

Arreció en el segundo tiempo.

Uruguay arrancó con todo el segundo tiempo, y Paraguay ratificó su estrategia: doble línea de cuatro atrás para defender el empate. Los espacios fueron cada vez más chicos, y por eso Uruguay se resumió en intentos individuales, adelantándose en la cancha. La más clara fue un penal que el juez no cobró en contra de Cavani, a la salida de un corner.

Uruguay empezó a buscar por todos lados, sin claridad. Tabárez mandó a la cancha a Gastón Ramírez, que con Lodeiro se transformaron en los pivots de juego. Cavani, como siempre, entró al sacrificio, volanteando pero también llegando hasta el fondo. Uruguay era puras ganas, ante un muro defensivo.

Pero finalmente, tanto intento trajo su premio: desborde, centro y derechazo de primera de Suárez al segundo palo para poner el 1-0, que parecía darle la victoria a los celestes,

Sin embargo, lo impensado llegó: un error de Lugano que fue a buscar una pelota por arriba y se la peinó a Benítez, que entró solo y puso el 1-1, para congelar al Centenario. Y para poner a los celestes entre la espada y la pared.


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