Golpe a golpe: una historia que se repite en Venezuela

Chavismo y oposición se lanzan acusaciones mutuas y se amenazan, y no hay una salida
"Venezuela siempre ha sido un país en donde el caudillismo, después de la guerra de independencia, se desarrolló. Se creó una historiografía del patrimonio militar como los únicos herederos de la independencia, y en consecuencia son los únicos que pueden salvar al país de cualquier desastre. Por eso, nuestra historia está llena de golpes de Estado, de revolución", dice Williams Dávila, diputado de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una coalición de partidos de derecha y centroderecha que desde fines de 2015 domina el Parlamento de ese país y desde entonces busca incesantemente la forma de sacar al presidente de izquierda Nicolás Maduro del poder.

Dávila recordaba la historia de su país en una semana en la que tanto de un bando como del otro se cruzaron acusaciones de que estaban llevando a cabo un golpe de Estado.

La MUD afirmó esto luego de que el 20 de octubre el Consejo Nacional Electoral postergara de forma indefinida la recolección de firmas para un eventual referéndum revocatorio contra Maduro –proceso que estaba previsto para realizarse entre el miércoles y el viernes pasados– debido a un presunto fraude en cuatro estados en la primera fase de presentación de rúbricas, que necesitaba del 1% del padrón electoral.

La oposición reaccionó inmediatamente y amenazó con hacerle un "juicio político" al sucesor de Hugo Chávez y removerlo por "abandono del cargo" al haberse apartado, a su criterio, de lo que marca la Constitución. Como por las buenas no se van, será por las malas. Aunque, aclaran, siempre dentro de lo que marca la Carta Magna.
La MUD entiende que como ganaron las elecciones legislativas en diciembre de 2015 por amplio margen es el momento en que ellos ocupen el poder, por más que quedan dos años de mandato aún.
"Si el presidente Maduro entra en razón, debería admitir que se haga el referéndum revocatorio y que el proceso de transición que se inició cuando ganamos la Asamblea Nacional se materialice de forma pacífica. La tozudez del presidente nos ha obligado a ser cada vez más firmes con los mecanismos para resolver esta crisis política", afirma el diputado opositor Luis Emilio Rondón, en diálogo con El Observador.
"Hubiéramos pretendido que Maduro llegara a su término constitucional. El problema es que no produjo ninguna modificación después de que el pueblo se expresó en diciembre", añade.
La MUD sostiene que se "rompió el hilo constitucional" desde que el oficialismo perdió la mayoría en el Parlamento. Es un "golpe continuado", define Rondón, y enumera la reorganización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) después de perder las elecciones pero antes del comienzo de la nueva legislatura, la suspensión de cuatro diputados opositores por supuesto fraude electoral, la treintena de resoluciones del TSJ revocando decisiones del actual poder legislativo para desconocerlo y, por último, la postergación del revocatorio.

La amenaza de juicio político –que no sería tal porque no existe la figura en la legislación venezolana– le recordó a los chavistas del proceso de impeachment que destituyó a Dilma Rousseff en Brasil en agosto, y comenzaron a denunciar un "golpe parlamentario" organizado por la MUD, algo que ese grupo rechaza.
Venezuela tuvo casi una decena de golpes o intentos de golpes de Estado en el siglo XX. Los dos últimos, en 1992, fueron encabezados por el mismísimo Chávez y sus aliados contra un gobierno de Carlos Andrés Pérez en el que la corrupción campeaba.
El último intento efectivo de golpe de Estado en Venezuela fue en 2002, cuando un grupo de militares aliado con gremiales empresariales y políticos que hoy pertenecen a la MUD desplazaron a Chávez del poder durante tres días. La sublevación fracasó y el carismático líder de la autodenominada "revolución bolivariana" volvió al Palacio de Miraflores.

En este 2016 el contexto es muy distinto. La severa crisis económica que arrastra Venezuela es consecuencia de erradas políticas heterodoxas que acompañadas por un barril de petróleo que ya no vale lo que pagaban cuando Chávez vivía llevaron a una gigantesca devaluación, la inflación más alta del mundo, cierre de industrias, escasez de alimentos y medicamentos y caos social. Y derivó en una dura crisis política.

Pero en lugar de buscar conciliar posiciones, la izquierda y la derecha se detestan en el país caribeño y se ignoran mutuamente.

Maduro pidió esta semana diálogo, algo a lo que siempre fue esquivo, y se reunió con el papa Francisco de manera sorpresiva para buscar una salida. Pero al mismo tiempo, insultó y lanzó graves acusaciones contra sus adversarios.
"¡Asesino, así te señalo frente al país!", gritó Maduro en un acto haciendo referencia a Henrique Capriles, uno de los líderes de la MUD y excandidato presidencial, y lo vinculó a la muerte de un policía que ocurrió el miércoles luego de una multitudinaria marcha convocada por la oposición para exigir el revocatorio.
"Esa gente tomó el camino del odio, de la intolerancia", dijo el presidente. "Con el deseo de sangre y violencia que tienen pueden hacer mucho daño", agregó.

La MUD pone ahora condiciones para el diálogo, entre ellas, que se convoque a un referéndum que permita elecciones anticipadas. Saben que el 80% de la población está en contra de Maduro.

"Ya esto no está al nivel de si nos reunimos o no nos reunimos. Es al pueblo al que hay que consultar. Si eso no se hace, lo que puede venir es una confrontación civil violenta. Y lo tenemos que evitar", dice Dávila a El Observador.

"No queremos que (el chavismo) salga por la vía violenta, pero ellos cierran la brecha. Estamos a punto de una matanza", añade.

El Observador intentó consultar al oficialismo pero la respuesta fue negativa.

Maduro deberá dar explicaciones al Parlamento el martes para hacer su descargo respecto al abandono del cargo y su responsabilidad política en esta crisis. Pero, de todas formas, la oposición da por descontado que con el TSJ del lado del gobierno interpretarán la Constitución a su antojo y el chavismo seguirá en el poder.

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