Graciana del Castillo: "Fue desilusionante la relación con América"

La profesional uruguaya aporta una profunda mirada sobre la gestión de Obama

Graciana del Castillo es una voz autorizada para referirse a los dos mandatos de Barack Obama. Por residir hace bastante tiempo en Estados Unidos y por atesorar un envidiable currículum profesional –trabajó en el Fondo Monetario Internacional y en la Organización de Naciones Unidas, entre otras actividades–, lo que le permitió conocer de cerca la realidad estadounidense y la actualidad mundial, sabe lo que dice. La uruguaya, PhD en Economía por la Universidad de Columbia y miembro del prestigioso Council on Foreign Relations, habla con propiedad sobre la gestión del primer presidente negro en la historia de ese país. Así, afirma convencida que no compartió los grandes trazos de la política exterior de su administración y señala como errores la intervención –y el excesivo gasto– en Afganistán e Irak, además de remarcar su decepción por la forma en que Obama condujo las relaciones con América Latina.

Pero, al mismo tiempo, elogia sin vacilar la forma en que Obama consiguió sortear la peor crisis económica desde los años de 1930 para revitalizar la economía de la primera potencia mundial y dejarla hoy en buen estado de salud. A su juicio, este último aspecto hará que su sucesor, Donald Trump, tome las riendas del país en una situación más estimulante que la de su predecesor.

A continuación, una síntesis de la entrevista que Del Castillo mantuvo con El Observador.

¿Cuál es su mirada sobre los dos gobiernos de Barack Obama, en particular sobre la economía estadounidense?

Es importante hacer un poco de historia. Cuando Obama asumió, lo hizo durante la peor crisis que tuvo Estados Unidos desde los años de 1930. Eso hizo que los primeros años de su gobierno fueran muy difíciles. Por ejemplo, (Donald) Trump va a asumir con una economía totalmente recuperada, que volvió al dinamismo y crece a una tasa anual de 3,5%, aunque con una productividad baja (la productividad colapsó a principios de los años 70, luego fue subiendo. Antes de la crisis era 2,6% y ahora es 1,3%; ese un gran desafío, aumentar la productividad).

Es un crecimiento muy fuerte, lo que no implica que no haya problemas en la economía. Cuando asumió Obama se produjo la peor crisis financiera y social, porque se originó en el sector inmobiliario y afectó la vida de muchos estadounidenses, que perdieron sus casas. Fue una crisis fiscal con un impacto social tremendo.

¿Qué sucedió desde entonces?

La economía se recuperó en gran parte gracias a las medidas que tomó Obama, muchas de las cuales tuvieron mucha oposición. Por ejemplo, el rescate de los bancos, por US$ 700.000 millones. El gobierno no solo recuperó lo que había prestado, con intereses, sino que además logró que no colapsara el sistema bancario.

La otra pieza de esa estrategia fue el programa de inversión y estímulos muy grande.

Otra cosa a tener en cuenta: desde que asumió, y durante todo su período, Obama tuvo una guerra frontal con los republicanos en el Congreso.

A pesar de tener una crisis que no era responsabilidad suya, el comentario inicial del líder republicano del Senado fue que se comprometía con los republicanos y con el Congreso para hacer todo lo posible para evitar que todo lo que propusiera Obama saliera.

Sin embargo, eso quizá hoy sea diferente, los demócratas manifestaron su intención de colaborar (con el nuevo gobierno) y ese es un cambio importante en busca de acuerdos.

En el Congreso, la líder de la cámara de representantes, Nancy Pelosi, ya dijo que el objetivo suyo es buscar actividades donde puedan colaborar y una de ellas va a ser el Obamacare, la ley de reforma sanitaria. A los demócratas les gustaría preservarla lo más posible.

Mucha gente está en esa posición de confrontación total. Pero ellos (los demócratas) han tenido el gesto.

¿Qué otro aspecto valora?

El desempleo es bajo, está en 4,5%, la deuda está en US$ 20.000 millones y el déficit fiscal bajó bastante. Es decir el día y la noche respecto a cuando asumió Obama. Pero, habiendo dicho eso, las estadísticas engañan: hay problemas serios porque la inequidad es muy alta (el ingreso del 90% de la población ha estado estancado en los últimos 30 años, es decir que solo el 10% de mayor ingreso se benefició de la recuperación de la economía; es más, el ingreso de muchos ha caído en ese período). Porque, por ejemplo, el desempleo es de 8% para la gente que no tiene educación. Todos esos factores los explotó muy bien Trump.

Además, la expectativa de vida de grandes segmentos de la población está en caída, incluyendo la de los llamados "hombres enojados del Cinturón Industrial" (angry men of the Rust Belt, es decir los estados que hicieron que Trump ganara: Pennsylvania, Michigan, Wisconsin y Ohio). Esta información estadística es de un trabajo del 2016 de Angus Deaton, Premio Nobel del 2015, y su mujer Anne Case, de Princeton.

Pero a pesar de estas consideraciones, el balance económico es muy auspicioso. Creo que lo hicieron muy bien.

Mis críticas a Obama son de otra índole quizás porque afectan mi trabajo.

¿A qué se refiere?

A la política exterior, que aun así tuvo grandes logros. Por ejemplo, lo de Cuba (el deshielo de la relación bilateral) fue un logro importante, así como los acuerdos sobre cambio climático. Y la decisión de no vetar la resolución del Consejo de Seguridad (de la ONU) sobre Israel fue brillante. La posición de (Benjamin) Netanyahu llevó a que haya más antisemitismo.

Pero aun así, aunque heredó dos guerras al mismo tiempo, Obama tuvo grandes errores, como por ejemplo en Afganistán. El problema es que EEUU fue ahí y creyó que el talibán fue destruido y había desaparecido. Eso muestra la ignorancia. No se dieron cuenta que esos grupos insurgentes se retiraron a un área donde no hay frontera. Y ni bien vieron que había espacio enseguida volvieron. Es como que los tomó por sorpresa una cosa que era obvia.

Obama hizo lo que Bush en Irak: primero duplicó y luego triplicó las tropas. Lo que gastó en Afganistán es de no creer, unos US$ 750.000 millones; además, la ayuda económica y militar representó 54% del PIB anual durante 13 años. Durante cada año, EEUU le daba eso. Una locura. Gastó mucho y tuvo anuncios tontos de que se iba.Es la cosa más estúpida.

Además, el 60% de la ayuda económica iba a lo militar y no a lo civil.

Fue todo un modelo terrible. Pero la culpa no es solo de Obama; la culpa es del sistema, y no solo de los estadounidenses, sino también de los europeos.

Además, en Afganistán el 80% de la población es rural. ¿Entonces qué hacen? Quieren saltearse ciclos. Quieren pasar del día a la noche de un país rural y analfabeto basado en la agricultura produzca en alta productividad. Querían agriculura comercial. Pero no funciona así.

Para eso se necesita infraestructura, riego, maquinaria, silos. Pero esas cosas llevan tiempo.

Entonces, el 80% de la población que no podía comer empezó a plantar drogas y la producción cayó casi a cero; las talibanes casi la prohibieron. Pero llegaron los estadounidenses y la producción subió.

Es triste. Era una situación complicada y Obama la complicó más. Gastó mucho e hizo anuncios tontos de que se iba (de ese país).

¿Qué otro punto flaco destaca de su política internacional?

Irak fue otro desastre. Sacó las tropas inmediatamente. Él se fue y podía haber dejado una oficina mucho más fuerte. Entiendo que esa había sido una de sus promesas. EEUU no puede desvincularse. Muchos de los conflictos de hoy en día son a causa de los americanos, sin dudas. En contrapartida, lo de Obama en Irán (para el desarme nuclear) fue muy positivo, así como la muerte de Osama bin Laden y que no hubiera ataques terroristas en EEUU.

¿Qué otros aspectos le preocupan?

En Siria por ejemplo, es un problema chiita suni, que se manifiesta allí pero también en Yemen y otros países.

Por ejemplo, EEUU está con Arabia Saudita, que es su aliado. Y tenemos a Irán, que era enemigo.

Pero Arabia sigue haciendo cualquier desastre. En Afganistán, Arabia financia a esos grupos insurgentes.

¿Cómo observó la relación de Obama con Latinoamérica?

Fue un poco desilusionante. Al principio todo el mundo se imaginaba que Obama le iba a prestar más atención. Pero no lo culpo porque el momento era dramático. Es entendible que no le haya prestado más atención. En un momento Latinoamérica venía muy bien y él tenía los problemas de la economía. Aunque lo de Cuba es importante. Pero hay gente que dice que Hillary Clinton perdió las elecciones por la resolución del Consejo de Seguridad (de la ONU, al declarar ilegales los asentamientos judíos en los territorios ocupados de Jerasulén Este y Cisjordania)

¿Le preocupa algo en particular del futuro?

Ahora hay una nueva guerra fría con Rusia. Comenzó con (la situación en) Ucrania, Crimea. Lo positivo fue llegar a un acuerdo internacional. Si Trump logra mejorar esa relación, sería bueno. Hay que ver cómo será la relación con Rusia y con China. Eso será determinante.

¿Qué opinión tiene del discurso de despedida que Obama realizó el martes?

En el discurso, al hablar de sus logros, los más importantes fueron la economía, el crecimiento rápido y sostenible, la baja en el desempleo, los acuerdos con respecto al cambio climático, el tratado con Irán, la apertura de Cuba. Y hay que mencionar, además, la muerte de (Osama) Bin Laden y que no hubo ataque terrorista en Estados Unidos.

En su discurso, también mencionó que los demócratas no iban a oponerse a todo lo que proponga Trump sino que están dispuestos a buscar formas de colaborar en temas que les interesen.

Me gustó que Obama mencionó específicamente su voluntad de colaborar y apoyar públicamente a Trump si logra proponer un plan de salud que mantenga la cobertura a los 20 millones que cubre Obamacare ("ley de Acción Médica Asequible") a más bajo costo.

¿Cómo ve a Trump?

Trump ha roto el protocolo y rompió las reglas. Y la gente está harta de las reglas que impone una élite. Por ejemplo, quiere salir del TPP, que se hizo para elimitar el impacto de China y sacarle poder en Asia a China. Pero Trump dice cosas muy ignorantes. Por ejemplo, que China manipula la moneda. Eso era hace diez años; ahora China está en un modelo de sustituir exportaciones y crecer a partir del mercado interno y tiene una tremenda caída de reservas internas. Lo que hace es manipular el tipo de cambio en sentido contrario. Trump dice que devalúa para exportar y lo que está haciendo es apreciar su moneda.

Pero Trump tiene dos cosas económicas: el plan de infraestructura. El habla de US$ 1 billón, y la gente dice para qué hacer un plan de infraestructura si no hay desempleo. Pero mucha gente se beneficiaría y por eso los demócratas quieren tanto el plan de infraestructura. Hay que ver cómo lo van a financiar. Pero hay problemas, porque se desplaza al sector privado.

Además, se puede generar una presión sobre los precios y el dólar, que ya está muy apreciado. Es un programa muy en el aire. Otro tema es de los impuestos, el paquete fiscal, que consiste en una disminución en la tasa de ingreso corporativo del 35% al 20%, o incluso 15%, y un aumento en el impuesto de frontera (básicamente IVA) no tendría los efectos esperados.

Las corporaciones no podrían descontar los costos de los insumos importados pero no tienen que pagar impuesto por sus ganancias por exportaciones, lo que representa básicamente una devaluación disfrazada con fines mercantilistas. Si esto se implementara, como dije, en el sistema de cambio flexible que tiene Estados Unidos, el dólar se apreciaría por el aumento de la demanda agregada, lo que a su vez llevaría a una pérdida de competitividad (que es justamente lo que se trata de promover). Además, con pasivos internacionales mayores que los activos, la suba del dólar crea un gran problema..

¿Y sobre el discurso que dio el presidente electo, que opina?

Es una pequeña muestra de lo que nos espera. Su pelea con las fuerzas de inteligencia y también con la prensa, con la cual está en lucha desde las elecciones primarias.

¿Qué otro aspecto destacaría?

Un estudio de Pew Research Center reveló que seis de cada diez entrevistados tenía una visión aislacionista, de que el mundo se arregle como pueda y que haga lo que pueda.

Graciana del Castillo

Doctora en Economía, trabajó para el FMI y la ONU

Dueña de una amplia trayectoria académica, la uruguaya, residente en Estados Unidos, desarrolló tareas en el Fondo Monetario Internacional y en la Organización de Naciones Unidas. Tuvo a su cargo el diseño de políticas para impulsar la pacificación de El Salvador y la independencia de Kosovo, además de implementar programas estratégicos para países en conflicto, como Afganistán. Además es docente, consultora y publicó varios libros.


Populares de la sección

Acerca del autor